En enero de 2026 hemos celebrado el primer aniversario de Katuvet, la primera clínica veterinaria exclusiva felina del País Vasco.
Un año que, visto con perspectiva, ha sido tan intenso como ilusionante y que nos ha permitido confirmar que la decisión que tomamos en su día tenía sentido, tanto a nivel clínico como personal.
- Este aniversario es también una buena excusa para parar un momento, mirar atrás y compartir con otros compañeros veterinarios cómo ha sido el camino hasta aquí y por qué apostamos por un modelo de clínica centrado exclusivamente en el paciente felino.
Un proyecto que nace mucho antes de abrir la puerta
Nuestro recorrido comienza hace varios años, cuando compartimos penas y alegrías durante un internado rotatorio en Madrid.
Fue una etapa exigente, intensa y muy formativa, en la que aprendimos mucho a nivel clínico, pero también sobre lo que supone trabajar en hospitales con ritmos elevados y condiciones laborales, en muchos casos, discutibles.
- Imaginamos que muchos compañeros veterinarios saben perfectamente a qué nos referimos.
A pesar de que cada una siguió su camino profesional en hospitales distintos, mantuvimos siempre el contacto y la amistad, compartiendo inquietudes, dudas y reflexiones sobre nuestro futuro en la profesión.
Volver al norte y empezar de nuevo
Después de muchos años en la capital, ambas sentíamos la necesidad de un cambio. Queríamos volver al norte de España, donde hemos crecido, y replantearnos nuestra manera de ejercer la veterinaria.
- No fue una decisión impulsiva, sino el resultado de muchas conversaciones, de analizar nuestras prioridades y de preguntarnos cómo queríamos trabajar y vivir a largo plazo.
En ese proceso, la idea de crear una clínica veterinaria exclusiva de gatos fue tomando forma. No solo por una afinidad especial con la medicina felina, sino porque entendíamos que el gato necesita un enfoque distinto, tanto a nivel clínico como en el manejo y el entorno.

El primer año al frente de una clínica felina
Parece que fue ayer cuando tomamos la decisión de crear Katuvet, pero la realidad es que detrás hay mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Superar el primer año ha sido todo un reto y, al mismo tiempo, una enorme satisfacción.
- Durante estos doce meses hemos aprendido muchísimo, no solo sobre medicina felina, sino también sobre gestión, comunicación con tutores y organización del día a día en una clínica especializada.
- Hemos confirmado que el modelo funciona y que existe una demanda real de atención veterinaria pensada específicamente para gatos.
Crecer poco a poco, con sentido
A lo largo de este primer año hemos podido ampliar servicios de forma progresiva, siempre priorizando la calidad y el bienestar del paciente.
- Entre otros, hemos incorporado procedimientos quirúrgicos por mínima invasión, odontología felina y técnicas diagnósticas también mínimamente invasivas.
Este crecimiento ha sido posible gracias a una planificación cuidadosa y a la confianza de los tutores que han apostado por nuestro proyecto desde el inicio. Creemos firmemente en avanzar paso a paso, consolidando cada servicio antes de dar el siguiente.
Mirando al futuro con ilusión
Tenemos la sensación de que este primer año ha sido solo el comienzo. Seguimos con muchas expectativas, ideas y ganas de seguir formándonos y mejorando.
Katuvet no es un proyecto cerrado, sino una clínica viva, en constante evolución, que crece con cada paciente y cada experiencia.
- Compartir este recorrido con otros compañeros veterinarios nos parece importante, porque creemos que hablar abiertamente de nuestras decisiones, dudas y aprendizajes también forma parte de cuidar la profesión.














