La profesión veterinaria atraviesa una transformación profunda marcada por la feminización, visible ya en la realidad cotidiana de muchas clínicas más allá del relevo generacional.
- La forma en la que se organizan los equipos, se toman decisiones, se reparte la responsabilidad y se protege -o no- el bienestar profesional está estrechamente ligada a este fenómeno estructural.
- Mirar esta transformación con perspectiva de género no es una cuestión ideológica, sino una herramienta clave para comprender hacia dónde evoluciona la práctica clínica.
Una transición generacional que marcará el futuro de la profesión
La profesión veterinaria atraviesa una transición generacional profunda en la que una mayoría de mujeres, en gran parte jóvenes, protagoniza hoy el día a día de las clínicas y, en un futuro próximo, será quien defina los modelos organizativos y los avances de la profesión.
- Lo que se decida en estos años (qué estilos de liderazgo se validan, qué trayectorias se facilitan y qué límites al sobreesfuerzo se normalizan) marcará el sector durante décadas
- El desafío ya no consiste en abrir la puerta de entrada, sino en garantizar que, una vez dentro, nadie tenga que pagar con su salud emocional el precio de ejercer una profesión construida alrededor del conocimiento científico y del cuidado.
La perspectiva de género como herramienta de análisis profesional
La perspectiva de género se convierte, por tanto, en una herramienta fundamental para analizar la situación actual y debe aplicarse tanto en el ámbito de la clínica como en la base estructural que representan las facultades donde se forman las futuras profesionales.
Mayoría femenina en las aulas y en las clínicas
Basta recorrer los pasillos de cualquier facultad de veterinaria para advertir una escena que hace apenas dos décadas habría sido distinta.
- En los últimos años, en torno a tres de cada cuatro personas que egresan en veterinaria son mujeres, incorporándose a un colectivo profesional femenino en crecimiento constante
- Algo más de la mitad de las personas colegiadas ya lo son también, con una presencia especialmente marcada entre las generaciones más jóvenes, lo que dibuja un modelo de relevo generacional que seguirá consolidándose en los próximos años
Nos encontramos así ante un escenario en el que las mujeres afrontan el conjunto de problemáticas que se manifiestan en la intersección entre género y vida profesional, compartidos con otras profesiones, pero además atravesadas por circunstancias específicas de la veterinaria.
El techo de cristal en la veterinaria clínica
El llamado techo de cristal no suele manifestarse como una prohibición abierta, sino como una dificultad persistente para acceder a los espacios donde se toman las decisiones más relevantes.
- Aunque las veterinarias son mayoría en las consultas, quirófanos y equipos clínicos, su presencia se reduce a medida que se asciende hacia la dirección de hospitales de referencia, la propiedad de centros de mayor tamaño, los comités científicos o las presidencias de organizaciones profesionales.
El resultado es una estructura donde la base está ampliamente feminizada, mientras que la cúspide mantiene todavía una composición más desigual.
Segregación vertical y capacidad real de decisión
Esta dinámica se combina con una segregación vertical que sitúa a muchas veterinarias en niveles operativos o intermedios dentro de las clínicas.
- Se trata de posiciones con una elevada carga técnica, una fuerte responsabilidad asistencial y una implicación directa en el día a día del centro, pero con un margen limitado para influir en las decisiones que definen el rumbo de la organización.
La capacidad de intervenir en aspectos estratégicos como la organización del trabajo, la política de precios, la gestión de los equipos o la representación institucional sigue concentrándose, en muchos casos, en escalones jerárquicos superiores.
- Esta distribución del poder decisorio contribuye a perpetuar desequilibrios que no siempre son visibles, pero que condicionan de forma profunda las trayectorias profesionales dentro de la práctica clínica.
Brecha salarial, trayectorias que divergen con el tiempo
La brecha salarial en veterinaria no suele deberse a diferencias retributivas explícitas dentro de un mismo puesto, sino al modo en que se distribuyen los propios puestos.
- Más mujeres en contratos parciales, más mujeres en centros pequeños o en cadenas con menor margen de negociación individual, y más hombres en propiedad de clínicas, en cargos directivos o en posiciones donde se negocian condiciones económicas de partida.
De este modo, las diferencias de ingresos se consolidan sin necesidad de discriminación directa, simplemente a través de trayectorias profesionales que divergen con el tiempo.
Maternidad, cuidados y penalización profesional
A estas estructuras se suma la penalización asociada a la maternidad y a las responsabilidades de cuidado.
En una profesión que exige disponibilidad horaria amplia, formación continuada y alta implicación personal, muchas veterinarias ralentizan su progresión, reducen jornada o descartan asumir puestos directivos durante etapas clave de su carrera.
- No se trata de falta de ambición ni de compromiso, sino de una organización del trabajo que sigue respondiendo a biografías profesionales sin interrupciones y que no siempre incorpora modelos de corresponsabilidad real.
Autoridad, sesgos y legitimidad en la consulta
En el día a día de la clínica aparecen además sesgos de autoridad que obligan a muchas profesionales a demostrar su competencia de manera reiterada.
- Las decisiones clínicas de una veterinaria pueden ser más cuestionadas especialmente si son jóvenes
- Su estilo de liderazgo puede ser evaluado con una doble vara, donde la firmeza puede interpretarse como dureza excesiva y la cercanía como falta de autoridad.
- A ello se añade, en ocasiones, un trato condescendiente que infantiliza la figura profesional mediante comentarios paternalistas o presunciones de menor experiencia, configurando un entorno donde la legitimidad debe conquistarse una y otra vez.
- Al mismo tiempo, el acceso a redes informales de patrocinio profesional, donde se comparten oportunidades, invitaciones a congresos o propuestas de liderazgo, sigue siendo desigual, lo que limita la visibilidad y la proyección de profesionales con potencial.
Carga emocional, salud mental y desgaste profesional
A esta estructura de desigualdad compartida con otros entornos profesionales se superponen rasgos propios de la veterinaria clínica, como una carga emocional intensa y sostenida provocada por la relación estrecha con animales enfermos, familias angustiadas, clientela difícil y decisiones complejas sobre tratamientos o eutanasias.
Todo ello se desarrolla, además, en un contexto de ritmo de trabajo acelerado que genera un terreno especialmente propicio para el desgaste psicológico.
A ello se suman, en muchos casos, las presiones añadidas de la propiedad y gestión de centros, con sus exigencias económicas y organizativas.
- Los estudios internacionales sobre salud mental en veterinaria advierten de niveles elevados de estrés, burnout y fatiga por compasión, con una incidencia especialmente alta entre mujeres jóvenes en clínica de pequeños animales.
Mirar la clínica con nuevas preguntas
Introducir perspectiva de género en veterinaria no significa incorporar un discurso externo a la práctica clínica.
Significa, en primer lugar, observar la propia organización del trabajo y hacerse preguntas sencillas como:
- Quién asciende dentro de la estructura profesional
- Quién toma las decisiones estratégicas
- Quién representa al centro en congresos y espacios institucionales
- Quién asume una mayor carga de trabajo invisible
- Quién dispone de mayor margen para proteger su tiempo personal y su salud mental
Significa también plantearse cómo apoyar y proteger a las profesionales que afrontan situaciones más o menos explícitas de sexismo o infantilización.
Significa, en definitiva, comprender que una profesión altamente feminizada necesita articular mecanismos para que la situación de las mujeres sea equivalente en todos los niveles. Desde ahí, las respuestas suelen ser concretas; únicamente es necesario comenzar a buscarlas.














