La implementación del convenio veterinario, aunque justo en muchos aspectos, ha permitido ordenar los turnos y descansos, establecer unos mínimos salariales y, en general, mejorar las condiciones laborales de numerosos profesionales.
- Si bien los salarios siguen siendo bajos en comparación con otras profesiones sanitarias, la mejora de las condiciones laborales ha supuesto un cambio positivo para muchos compañeros y compañeras.
Un nuevo escenario social que exige más a la clínica

Esta nueva realidad obliga a los veterinarios a complementar su formación mediante posgrados y especializaciones, con el objetivo de ofrecer la máxima calidad a sus pacientes.
- Este esfuerzo por mejorar la atención debe estar acompañado por todos los profesionales que colaboramos en el día a día de las clínicas y hospitales veterinarios, especialmente los auxiliares clínicos veterinarios (ACV), cuyo papel se ha vuelto imprescindible
El valor del ACV en el funcionamiento de la clínica moderna
En los últimos años, la figura del ACV ha ganado relevancia y reconocimiento dentro de la profesión.
Los veterinarios necesitan contar con un apoyo confiable que gestione tratamientos y cuidados, liberando tiempo para diagnosticar y tomar decisiones clínicas de manera adecuada.
- Por nuestra parte, los ACV buscamos ofrecer cuidados de calidad, ampliar nuestros conocimientos y que nuestro trabajo sea reconocido en su justa medida.
La formación actual y la realidad diaria del ACV
Históricamente, los cursos de formación para auxiliares han sido beneficiosos tanto para las clínicas como para los propios profesionales.
Permiten generar ingresos adicionales, formar y adaptar a los auxiliares al funcionamiento específico del centro, y detectar talento para futuras incorporaciones.
La publicación del Real Decreto en el BOE del 15 de julio de 2017, que define la cualificación profesional AGA488_3 (nivel 3) para “Asistencia a la atención clínica en centros veterinarios”, reconoce oficialmente la preparación de los auxiliares para ciertas tareas, siempre dentro de los límites legales.
Esta cualificación permite, entre otras funciones:
- Comunicarse con clientes
- Realizar tareas administrativas
- Tomar y procesar muestras
- Sujetar animales
- Aplicar curas y tratamientos tópicos
- Colaborar en procedimientos de imágen
- Mantener el equipo necesario
No obstante, en la práctica diaria, muchos auxiliares realizan tareas que exceden los límites de esta cualificación, como:
- La colocación de vías periféricas y centrales
- Manejo de drenajes
- Cálculo de infusiones continuas
- RCP
- Curas complejas
- Pruebas diagnósticas
- Monitorización de pacientes críticos
- Administración de fármacos de urgencia
- Transfusiones o nutrición parenteral
Estas funciones son esenciales para que los veterinarios puedan trabajar con seguridad y concentrarse en la toma de decisiones clínicas, pero legalmente no están reconocidas, lo que genera una importante laguna en la profesionalización del sector.
Además, la falta de regulación formal dificulta la incorporación de nuevos auxiliares a hospitales y clínicas de cierto tamaño
En ocasiones, los profesionales que se incorporan no reúnen los conocimientos necesarios para adaptarse al centro, lo que provoca malestar y frustración tanto en el personal como en los responsables del centro.
Esta situación evidencia la necesidad de una formación reglada y estandarizada que asegure que todos los auxiliares cuenten con competencias mínimas antes de incorporarse al entorno laboral.

Un modelo formativo y regulatorio que permita avanzar
Por todo ello, considero que ha llegado el momento de avanzar hacia un modelo educativo y regulatorio que garantice la profesionalización de los auxiliares y enfermeros veterinarios.
Este modelo debería:
- Definir competencias específicas para cada grupo, asegurando una organización óptima de las clínicas y hospitales y protocolos de atención de calidad.
- Proporcionar seguridad jurídica a todos los profesionales.
- Garantizar una formación homogénea y de alto nivel en todo el territorio nacional.

Homologación y carrera profesional para quienes ya están en activo
Sería igualmente necesario homologar a quienes ya trabajan como auxiliares en España.
Para ello, se podría establecer una fase transitoria de tres años, durante la cual los profesionales con experiencia acreditada puedan obtener la titulación sin necesidad de cursar el programa completo.
La creación de un Colegio Profesional como garantía de calidad
Además, es imprescindible crear un colegio profesional de enfermería y auxiliares veterinarios, que regule la profesión, proteja a los profesionales y asegure un control adecuado sobre su desempeño.
Establecer criterios y normas para el ejercicio profesional, tener un censo oficial de profesionales colegiados y asegurar que los miembros cumplan la normativa es imprescindible para profesionalizar la profesión.
- Este colegio también podría ofrecer formaciones continuas, actualizar protocolos y garantizar que todos los profesionales estén correctamente cualificados y respaldados.
- En España tenemos a ANAVET (Asociación Nacional de Asistentes Veterinarios), entidad profesional que agrupa y representa a los auxiliares clínicos veterinarios desde el 2007
La creación de un Colegio Oficial requiere de una base sólida de representación y de una estructura organizativa bien definida. En este sentido, ANAVET puede ofrecer un equipo de auxiliares comprometidos con la causa y dispuestos a trabajar activamente en este proceso.
Este equipo podría participar en la elaboración de propuestas legislativas para regular la profesión, establecer las bases del futuro colegio, buscar apoyo institucional, aprobar programas de formación continua y colaborar en la difusión de información relacionada con la profesión.
- Su objetivo siempre ha sido defender los intereses del colectivo, promover su reconocimiento profesional y potenciar la formación continua.
Esta homologación podría completarse mediante cursos complementarios sobre competencias no adquiribles únicamente con la experiencia, o mediante un examen teórico-práctico que permita obtener la acreditación directamente. Entre estas competencias se incluirían, por ejemplo:
- legislación sanitaria
- bioseguridad
- procedimientos técnicos
Se podrían definir dos itinerarios profesionales claramente diferenciados:
- Itinerario 1: Enfermero veterinario, para quienes cuentan con experiencia técnica avanzada y formación específica demostrable.
- Itinerario 2: Auxiliar veterinario, para quienes desempeñan tareas generales sin realizar procedimientos técnicos avanzados.
Este enfoque garantizaría una profesionalización real de los auxiliares, un reconocimiento justo de sus competencias y un soporte sólido a los veterinarios, elevando así la calidad de la atención en clínicas y hospitales veterinarios.
Un futuro más seguro y profesional para el sector veterinario
En conclusión, la profesión veterinaria en España ha dado pasos importantes, pero es hora de dar un paso más.
- La regulación de la figura del auxiliar y del enfermero veterinario, junto con la creación de un colegio profesional que proteja, forme y controle la actividad de estos profesionales, permitirá que todos cuenten con: una formación sólida y homogénea, facilitará la incorporación de personal capacitado, reducirá la frustración mejorará la eficiencia de los centros.
Ha llegado el momento de avanzar hacia un modelo seguro, reconocido y de calidad, que respalde la excelencia en el cuidado de los animales y consolide la profesionalización del sector


















