El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid celebró hoy, con motivo del Día Mundial contra la Rabia, el seminario “Día Mundial contra la Rabia. One Health: proteger la salud animal es proteger la salud pública”, una jornada científica y divulgativa dirigida a actualizar conocimientos sobre esta zoonosis y reforzar la importancia de la prevención, la vigilancia y la coordinación entre profesionales médicos, veterinarios y autoridades sanitarias.
El encuentro, presentado y moderado por Ana Pérez, vicepresidenta de COLVEMA, se celebró en formato mixto, pudo seguirse tanto presencialmente desde el salón de actos del Colegio como en modalidad online, y contó con la participación de especialistas en medicina tropical, vacunación internacional, salud pública y sanidad animal.
Durante la jornada se recordó que la rabia, pese a ser una enfermedad prevenible, sigue representando un problema sanitario de alcance mundial. En su intervención, la Dra. Begoña Monge Maíllo, del CSUR de Medicina Tropical del Hospital Universitario Ramón y Cajal y miembro del CIBERINFEC, abordó la rabia humana desde el riesgo global hasta el paciente, poniendo de relieve una paradoja fundamental: existen vacunas, inmunoglobulinas y protocolos eficaces, pero la enfermedad continúa causando en torno a 59.000 muertes estimadas al año en el mundo y el 99% de los casos humanos están ligados a mordeduras de perro. Es prácticamente prevenible antes de la aparición de síntomas con una profilaxis postexposición correcta y resulta fatal una vez instaurada la enfermedad clínica.
La ponente subrayó que la rabia es una enfermedad global, pero profundamente desigual, cuya distribución refleja las diferencias en el acceso a la prevención, la atención sanitaria y el control animal. Según expuso, más de 150 países y territorios presentan rabia endémica o riesgo documentado, y los menores de 15 años representan una parte especialmente vulnerable de las víctimas mortales.
Uno de los mensajes centrales de su intervención fue que, para prevenir la rabia humana, es imprescindible actuar sobre el reservorio animal. En este sentido, recordó que alcanzar coberturas de vacunación canina de al menos el 70% constituye un umbral operativo clave para interrumpir la transmisión, reducir la circulación del virus, disminuir las exposiciones humanas y evitar muertes por rabia canina.
La Dra. Monge incidió también en la importancia de mantener la sospecha clínica ante determinados perfiles de pacientes. En Europa, afirmó, la rabia humana es rara, pero no ha desaparecido: entre 2014 y 2025 se registraron 15 casos en la UE/EEE, la mayoría asociados a exposición durante viajes a zonas endémicas. Por ello, la historia de viaje y la exposición animal siguen siendo elementos esenciales en la anamnesis.
En el caso de España, recordó que estar libre de rabia terrestre autóctona no equivale a riesgo cero, ya que persisten vectores de riesgo relacionados con viajeros, Ceuta y Melilla, animales importados y lyssavirus presentes en murciélagos.
La intervención médica puso especial énfasis en la profilaxis postexposición, que constituye la verdadera oportunidad terapéutica antes de la aparición de síntomas. La ponente recordó que la actuación debe incluir el lavado inmediato de la herida con agua y jabón durante al menos 15 minutos, la vacunación según protocolo, la inmunización pasiva cuando esté indicada y el seguimiento coordinado entre clínica y salud pública.
Por su parte, la Dra. Gabriela Zancada Martínez, jefa de División del Centro de Vacunación y Salud Internacional de Madrid Salud, abordó la “Prevención y tratamiento de la rabia en el Centro de Salud Internacional”, centrando su intervención en el papel de la consulta del viajero para valorar el riesgo individual, ofrecer consejo preventivo y recomendar la vacunación preexposición cuando esté indicada.
Asimismo, explicó las pautas de actuación tras una mordedura, arañazo o contacto de riesgo, insistiendo en la importancia del lavado inmediato de la herida con abundante agua y jabón, la desinfección, la atención sanitaria precoz y el inicio -o la continuación- de la vacunación postexposición lo antes posible. También repasó los grupos con mayor riesgo —entre ellos profesionales expuestos, viajeros de larga duración, cooperantes, menores que residen en países de riesgo y personas en contacto con murciélagos— y subrayó la necesidad de garantizar una vacunación correcta y coordinada con las autoridades de salud pública.
La visión veterinaria corrió a cargo del Profesor Dr. Víctor Briones Dieste, catedrático de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, quien analizó “La rabia en los últimos 25 años”, repasando la evolución de las estrategias de prevención, diagnóstico y control desde 2001 hasta la actualidad.
Briones destacó que el abordaje de la rabia ha pasado, en las últimas décadas, de planes locales desarticulados entre salud humana y sanidad animal a una estrategia global bajo el enfoque One Health, representada por el objetivo internacional “Zero by 30”, que aspira a alcanzar cero muertes humanas por rabia canina en 2030. Asimismo, repasó los avances producidos en diagnóstico, vigilancia y gestión de reservorios, desde las técnicas clásicas hasta la RT-qPCR, la secuenciación genómica, los kits rápidos de campo y la vigilancia activa de quirópteros.
Respecto a España, Briones recordó que el país está libre de rabia terrestre canina autóctona desde 1978, pero mantiene factores de riesgo que obligan a sostener la vigilancia, especialmente en Ceuta y Melilla, en relación con animales importados ilegalmente y en el seguimiento de lyssavirus asociados a quirópteros. También aludió al foco de Toledo de 2013, originado por un perro importado ilegalmente de Marruecos, como punto de inflexión para reforzar el Plan de Contingencia Nacional.
El seminario concluyó con una reflexión compartida: One Health no es un eslogan en rabia, sino una herramienta operativa para salvar vidas. La prevención humana empieza con el control animal, la vacunación canina, la vigilancia de fauna silvestre, la identificación temprana de exposiciones de riesgo y una respuesta coordinada entre medicina humana, veterinaria y salud pública.
COLVEMA realizó además una referencia especial al centenario de Dalmacio García Izcara, veterinario, presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid en 1905, figura relevante en la historia de la veterinaria española, y colaborador de Santiago Ramón y Cajal en sus investigaciones sobre la rabia.
En el marco de la jornada se inauguró también la exposición de retratos “Miradas de Ciencia que dejan huella”, de la doctora Cristina Esteve.
Con esta jornada, COLVEMA reafirmó el papel de la profesión veterinaria como agente esencial de salud pública y la necesidad de mantener una vigilancia coordinada frente a una zoonosis que sigue siendo mortal, prevenible y plenamente vigente.











