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ANAVET y la construcción del futuro del auxiliar clínico veterinario

Beatriz Navarrete, presidenta de ANAVET, analiza la situación actual de los Auxiliares Clínicos Veterinarios en España, los retos en materia de formación y reconocimiento profesional, y el papel de la asociación en la construcción de un futuro más definido para el colectivo.

La figura del auxiliar clínico veterinario se ha convertido en un pilar esencial dentro de las clínicas de pequeños animales. Pero, aunque el trabajo de los auxiliares es fundamental para el día a día de las clínicas, su marco profesional sigue evolucionando y todavía existen retos importantes en materia de reconocimiento, formación y presencia dentro del sector.

En este contexto, ANAVET desempeña un papel clave como entidad representativa y motor de avance para un colectivo que cada vez reclama con más fuerza su espacio, su identidad profesional y su desarrollo formativo.

  • Para profundizar en esta realidad y conocer de primera mano los retos y líneas de trabajo del colectivo, conversamos con Beatriz Navarrete, presidenta de ANAVET.

Su visión permitirá comprender mejor el momento actual de la profesión y los pasos necesarios para seguir construyendo un futuro más sólido, reconocido y cohesionado para los ACV.

Para quienes todavía no la conocen, ¿cómo resumiría Beatriz su trayectoria profesional y su relación con el ámbito de los ACV?

Soy auxiliar de veterinaria desde 2004 y mi trayectoria ha estado siempre vinculada al desarrollo y la evolución del colectivo de los auxiliares clínicos veterinarios.

  • En 2006, durante el Congreso de Vetmadrid, formé parte del grupo de profesionales que dimos los primeros pasos para crear ANAVET, en un momento en el que ya era evidente la necesidad de contar con una entidad que representara y diera voz a nuestra profesión.

Desde entonces, mi implicación ha sido constante, participando activamente en la construcción y consolidación de la asociación, así como en la defensa del reconocimiento, la formación y el desarrollo profesional del colectivo.

¿Qué te llevó a asumir la presidencia de ANAVET y qué propósito te guía en este rol?

Asumí la presidencia de ANAVET tras la salida de la primera presidenta por motivos personales, en un momento en el que la asociación ya había iniciado su camino pero aún tenía importantes retos por delante.

  • Desde el inicio entendí este rol como una responsabilidad hacia el colectivo, con el compromiso de dar continuidad al trabajo realizado y seguir impulsando un proyecto necesario para la profesión.

Mi propósito ha sido siempre claro: visibilizar a los auxiliares y asistentes clínicos veterinarios y avanzar en su reconocimiento profesional, laboral y académico. Esto implica trabajar no solo a nivel institucional, sino también dentro del propio sector veterinario, promoviendo una mayor comprensión del valor que aportamos en la clínica diaria y defendiendo un marco más definido y justo para el desarrollo de nuestra profesión.

¿Cómo explicarías qué es ANAVET, a quién representa y qué papel juega dentro del ecosistema veterinario en España?

ANAVET es una unión de personas que creemos en nuestra profesión y en su reconocimiento.

  • ANAVET aboga desde sus estatutos, en primer lugar, por una formación de calidad de ámbito nacional.
  • Dicha formación debe ser reconocida oficialmente, tanto a nivel de Ministerio de Educación, como de Ministerio de Trabajo.

¿Cuáles son hoy los principales objetivos y líneas de acción de la asociación?

En la actualidad, ANAVET articula su trabajo en torno a tres pilares fundamentales que marcan nuestras líneas de acción.

  • El primero es la formación de base, con el objetivo de lograr una enseñanza de calidad, reglada y reconocida a nivel nacional, que establezca unos estándares claros en cuanto a conocimientos y funciones dentro de la profesión.
  • El segundo pilar es el reconocimiento del colectivo a nivel laboral y educativo. Nuestra labor es esencial en el día a día de la clínica veterinaria, y consideramos imprescindible que ese papel se vea reflejado tanto en las condiciones laborales como en la integración real dentro del sector, en igualdad de criterios y oportunidades.
  • Por último, apostamos firmemente por la formación continuada a lo largo de toda la vida profesional. Se trata de una necesidad inherente a una profesión en constante evolución, influida por los avances científicos, técnicos y los cambios en el propio entorno.

Desde ANAVET trabajamos para que esta formación sea accesible, de calidad y también reconocida dentro del ámbito veterinario, facilitando además que pueda formar parte del desarrollo profesional dentro de las propias empresas.

La falta de homologación de la profesión es uno de los retos señalados por ANAVET. ¿Qué consecuencias tiene esto en la práctica diaria de los ACV?

La falta de homologación tiene un impacto directo en la práctica diaria de los auxiliares clínicos veterinarios. En la actualidad, cada empleador puede definir de manera distinta las funciones asociadas al puesto, lo que genera una gran variabilidad dentro del propio colectivo. Nos encontramos con profesionales que, teniendo la misma formación y categoría, desempeñan tareas muy diferentes, que pueden ir desde funciones clínicas y de apoyo en consulta hasta labores de recepción o incluso de mantenimiento de la clínica.

  • Al mismo tiempo, existen auxiliares que asumen responsabilidades de mayor nivel dentro de la estructura del centro, como la coordinación de equipos, el trabajo en quirófano o la gestión de áreas específicas, lo que evidencia aún más la falta de criterios comunes en la definición del rol profesional.

Por ello, consideramos imprescindible avanzar hacia una homologación que permita establecer un marco claro y homogéneo, en el que las funciones estén alineadas con la capacitación formativa. Esto no solo aportaría coherencia al ejercicio profesional, sino que también facilitaría una mayor equidad en aspectos clave como las condiciones laborales y la retribución dentro del sector.

¿Qué aspectos del trabajo de los auxiliares considera que aún no reciben el reconocimiento adecuado, tanto dentro del sector veterinario como de cara a la sociedad?

La atención al cliente es uno de los aspectos que aún no recibe el reconocimiento que merece. En la mayoría de los casos, los auxiliares clínicos veterinarios somos la cara visible de la clínica y quienes mantenemos el contacto directo con los tutores y los pacientes.

  • Nuestra labor va mucho más allá de la gestión de visitas: implica saber identificar el estado del animal, valorar la prioridad de cada caso y acompañar al tutor durante todo el proceso.

Además, desempeñamos un papel clave en la comunicación, ya que muchas veces somos quienes reforzamos o explicamos los tratamientos de una forma más accesible, dedicando un tiempo que, en muchas ocasiones, el veterinario no puede asumir por la carga asistencial. Es una función esencial para el buen funcionamiento de la clínica y para la experiencia del cliente, pero que todavía no siempre está suficientemente valorada.

En el debate “acreditación vs homologación”, ¿cuáles son las diferencias clave y por qué es tan importante aclararlas para el colectivo?

Para ANAVET son dos cuestiones muy diferentes.

  • La homologación la entendemos como el proceso oficial para obtener una validación homogénea de los certificados, títulos o diplomas de formaciones que se hayan realizado, de modo que se obtenga un mismo reconocimiento de los conocimientos adquiridos, válido para todas las instituciones y de ámbito nacional.
  • En cuanto a la acreditación, se trata del reconocimiento oficial de las competencias específicas que se requieren para obtener un certificado de profesionalidad que permita realizar una labor determinada. Esta acreditación se lleva a cabo por las comunidades autónomas y valida la experiencia laboral y también la formación no reglada, ya que en estos momentos no existe la formación reglada.

Respecto al concepto de “intrusismo” del que algunos profesionales hablan, ¿cómo lo valora ANAVET y qué impacto tiene en la calidad del ejercicio profesional de los ACV?

Desde ANAVET no creemos que exista “intrusismo” como tal. Cada miembro del equipo debería tener sus funciones bien definidas y delimitadas.

En todo caso, tratándose de una profesión en la que estamos tratando con seres vivos, en un momento de necesidad, todo el equipo debería poder colaborar y unir fuerzas para tratar de mejorar o incluso salvar a los pacientes.

La formación es uno de los pilares de ANAVET. ¿Cómo está evolucionando actualmente la formación de los auxiliares y qué necesidades detectan desde la asociación?

La formación de los auxiliares clínicos veterinarios ha evolucionado de forma positiva en los últimos años, con una oferta cada vez más amplia y de mayor calidad, que abarca desde contenidos básicos hasta áreas de especialización. Congresos, seminarios, talleres y formación online están contribuyendo a mejorar la capacitación del colectivo y a adaptarlo a las exigencias actuales de la clínica.

  • Desde ANAVET también impulsamos esta línea, participando en la organización de talleres prácticos, colaboraciones formativas y webinars dirigidos específicamente a auxiliares, con el objetivo de facilitar el acceso a una formación útil y aplicable en el día a día.

Sin embargo, seguimos detectando una carencia clave: la ausencia de una formación reglada y reconocida a nivel nacional, que garantice unos estándares comunes y permita acreditar de forma homogénea los conocimientos y competencias del colectivo.

¿Qué pasos considera ANAVET imprescindibles para fortalecer la profesión de ACV en los próximos años y qué papel quiere desempeñar la asociación en ese desarrollo?

Sobre todo, el que haya un criterio común a la hora de realizar nuestras funciones profesionales. Nuestra labor se deja, en la mayoría de los casos a criterio del veterinario, y eso produce que bajo la misma categoría profesional nos encontremos con personas que realizan labores muy dispares y, por lo tanto, también los niveles salariales son muy dispares.

ANAVET están formando parte en algunos de los procedimientos que se están realizando tanto para la homologación, como para la acreditación de la profesión y seguiremos en nuestro empeño hasta conseguir que la nuestra sea una profesión reconocida y valorada como debe ser.

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