Vetesfera

SÚMATE A VETESFERA CLINIC

La comunidad que está transformando la veterinaria clínica

En Vetesfera Clinic te conectamos con una comunidad que vive la veterinaria como tú :

📩 Recibe en tu correo contenido exclusivo, útil y sin ruido
🌱 Crece con artículos que te ayudan en la práctica clínica, la gestión de tu centro y el bienestar profesional de todo el equipo
🤝 Forma parte de un espacio donde compartir, aprender y avanzar juntos

Sumarme a Vetesfera

Cuidamos tus datos y solo te enviaremos contenidos útiles. Si no es para ti, podrás irte fácil (pero te prometemos que no querrás hacerlo).

Pedro Pablo Mayo y la medicina interna como eje del hospital veterinario moderno en España

La medicina interna se ha convertido en el núcleo que coordina diagnóstico, continuidad asistencial y trabajo en equipo dentro del hospital veterinario. En esta entrevista, Pedro Pablo Mayo reflexiona sobre la formación clínica, la generación de conocimiento en el entorno hospitalario y los retos organizativos que afronta hoy la veterinaria de pequeños animales en España

En la clínica de pequeños animales, la medicina interna se ha consolidado como un eje fundamental del trabajo hospitalario, donde confluyen el razonamiento diagnóstico, la continuidad asistencial y la coordinación de equipos.

Este entorno clínico exige además integrar otros ámbitos igualmente decisivos para la profesión como son la gestión del propio hospital, la formación de nuevos veterinarios y la participación en la actividad científica.

  • Pedro Pablo Mayo Robles, acreditado en medicina interna por AVEPA, es co-propietario y veterinario del Hospital Veterinario Menes, en Gijón, donde desarrolla su labor desde 2011
  • Su trayectoria permite abordar cuestiones clave para muchos clínicos veterinarios empezando por cómo ha evolucionado la medicina interna en el contexto hospitalario, qué papel real desempeñan los programas de internado en la formación de los veterinarios jóvenes y cómo se articula la actividad científica desde la práctica veterinaria diaria.

Conversamos con él para profundizar en estos aspectos y situarlos dentro del momento actual de la veterinaria clínica en España.

La medicina interna ocupa un lugar central en el funcionamiento de muchos hospitales veterinarios. Desde tu experiencia, ¿cómo ha evolucionado su papel en los últimos años dentro del entorno clínico de pequeños animales?

La medicina interna ha pasado de ser una disciplina 'generalista' a convertirse en el verdadero motor de integración del hospital.

Hace años, el internista diagnosticaba y trataba casi todo. Hoy en día, con el aumento en la especialización, el internista, además de dedicarse a las áreas propias de su especialidad, se ha convertido en una persona y en una especialidad muy transversal, es una especie de “director de orquesta”.

  • Es el que tiene la visión completa del paciente, quien coordina a los distintos especialistas y asegura que no tratemos enfermedades aisladas, sino al animal en su conjunto.
  • Además, el nivel de exigencia diagnóstica ha subido exponencialmente; los propietarios y la propia profesión demandan respuestas más precisas y rápidas.

El Hospital Veterinario Menes combina actividad asistencial, organización clínica y formación. ¿Qué elementos consideras imprescindibles para que un hospital funcione de forma coherente en estos tres niveles?

El funcionamiento y la organización de un hospital veterinario son complejos y determinantes para que el trabajo sea realmente eficiente.

  • En este entorno conviven distintos equipos (desde auxiliares de recepción, hospitalización y urgencias hasta veterinarios junior, senior y especialistas) que deben actuar de forma coordinada y con una comunicación constante para que la actividad asistencial fluya con coherencia.

No es posible formar sin un método de trabajo claro, ni alcanzar la excelencia clínica cuando la organización falla. El rigor científico, además, debe trasladarse a la consulta, tanto en la medicina que aplicamos a nuestros pacientes como en la que proponemos a sus propietarios. Esa coherencia es, en sí misma, la mejor herramienta formativa para los compañeros más jóvenes.

Por ello, resulta imprescindible generar también espacios específicos de formación teórica donde compartir nuevos conocimientos y enseñar a trabajar desde la medicina basada en la evidencia, integrando aprendizaje, práctica clínica y cultura hospitalaria en un mismo modelo profesional.

La gestión hospitalaria suele ser menos visible que la práctica clínica, pero influye directamente en la calidad asistencial. ¿Qué aprendizajes te ha dejado esta parte del trabajo?

El principal aprendizaje es entender que la excelencia médica no se sostiene sin una gestión eficiente.

  • Al inicio de la carrera tendemos a percibir la gestión como una carga burocrática, para la que además no solemos estar formados ni especialmente motivados.

Sin embargo, con el tiempo entiendes que gestionar adecuadamente los recursos, los tiempos y, sobre todo, al equipo humano es lo que permite que el hospital continúe creciendo, disponga de un equipamiento cada vez más avanzado y cuente con profesionales más preparados. Todo ello es lo que, en última instancia, hace posible ofrecer una medicina veterinaria de calidad.

En el Hospital Veterinario Menes desarrolláis programas de internado para veterinarios jóvenes. ¿Cómo están planteados y qué buscáis que se lleven de esa etapa formativa??

Normalmente son periodos de un año de duración en los que rotan por los diferentes servicios del hospital, como cirugía, diagnóstico por imagen, consultas u hospitalización.

Suele ser su primer contacto con la vida profesional tras la universidad y, en muchos casos, la primera vez que se asoman al mundo laboral.

El programa está diseñado para que adquieran autonomía progresiva, siempre bajo supervisión, y para que se lleven dos aspectos fundamentales.

  • Por un lado, el criterio clínico, es decir, comprender por qué se hacen las cosas y no solo cómo se hacen.
  • Por otro, la realidad del ritmo hospitalario, la importancia de la urgencia, la hospitalización y el trato con el cliente, ámbitos que a veces se abordan poco durante la formación universitaria.

Además, semanalmente se organizan charlas teóricas dirigidas específicamente a ellos y se les enseña a trabajar desde la medicina basada en la evidencia

El Hospital Veterinario Menes organiza un congreso científico propio desde hace años. ¿Cómo surgió esta iniciativa y qué recorrido ha tenido hasta ahora?

Aunque el hospital ya mantenía una actividad formativa constante casi todos los meses, sentíamos la inquietud de crear algo diferente y de mayor envergadura.

  • Buscábamos un punto de encuentro real para compañeros y patrocinadores que, además de acercar formación de primer nivel a Gijón, reforzara al hospital como referencia. Nuestra premisa es que desde la práctica privada también se puede y se debe generar ciencia.

Hasta la fecha hemos celebrado tres ediciones y el congreso se ha convertido en una cita indispensable, con muchos compañeros que repiten año tras año

Mirando ya a la próxima edición de 2026, ¿qué ejes o novedades destacas y qué aportes concretos esperáis que tenga para los clínicos que asistan?

La 4ª edición, que tendrá lugar en septiembre de este año, se centrará en patología digestiva, un campo donde ha habido muchos cambios en los últimos años y uno de los motivos de consulta más frecuentes al veterinario.

  • Queremos que sea un congreso donde todos los veterinarios se actualicen y que al mismo tiempo sea muy práctico, donde el clínico se lleve herramientas que pueda usar el lunes siguiente en su consulta.

Además, también habrá un taller práctico sobre las principales técnicas quirúrgicas en el aparato digestivo sin olvidarnos de la parte de auxiliares, donde también se les dará formación en esta especialidad.

Y no faltará el sábado por la noche alguna actividad lúdica donde todos podamos compartir un buen rato fuera ya de los focos de la ciencia y un espacio para los patrocinadores que nos acompañan cada año y sin los cuales no sería posible organizar un evento de estas características.

En el actual contexto de cambio de la profesión, ¿qué transformaciones observas en la medicina interna y en el trabajo hospitalario en España?

Percibo una tendencia clara hacia una mayor especialización, impulsada por la creciente exigencia de los propietarios, que hoy consideran a sus perros y gatos como miembros de la familia. Esto nos obliga a trabajar con estándares de calidad cada vez más altos, muy próximos a los de la medicina humana.

  • También observo un cambio generacional relevante en relación con la conciliación y la calidad de vida.
  • El modelo de “vivir para trabajar” está dando paso a una búsqueda de equilibrio, lo que obliga a los hospitales a adaptarse y a crear modelos organizativos capaces de retener talento sin comprometer la calidad asistencial ni la viabilidad económica

¿Cuáles son los principales retos para los hospitales veterinarios que buscan excelencia clínica, formación y sostenibilidad organizativa?

La tecnología es costosa y los equipos de trabajo deben estar adecuadamente remunerados. Repercutir estos costes de forma justa, sin que la atención veterinaria resulte inaccesible, es un equilibrio difícil.

  • Otro gran reto es la gestión de los equipos.
  • Mantener la motivación en un entorno de alta presión y exigencia no es sencillo.
  • Un hospital excelente necesita veterinarios felices y bien formados; lograr esa ecuación es un desafío diario.

Para los veterinarios clínicos que desarrollan su carrera en medicina interna o aspiran a hacerlo, ¿qué reflexión consideras especialmente relevante en este momento de la profesión?

Es importante que se formen mucho, que estudien continuamente y que nunca pierdan la curiosidad ni la humildad. Pero además es muy importante formarse bien en otras facetas que no nos enseñan y que cada vez son más importantes en la práctica clínica.

  • Aprender a comunicarse bien con los clientes y con los compañeros y tener herramientas para gestionar el estrés y la presión cobra cada vez más importancia tanto para nuestra salud como para tener éxito en la consulta.

La formación continua es imprescindible, pero que no olviden cultivar la comunicación.

  • Un buen internista no es solo el que acierta el diagnóstico más difícil, sino el que sabe explicárselo al propietario y coordinarse con sus compañeros para sacar el caso adelante.

La conversación con Pedro Pablo Mayo Robles sitúa la medicina interna hospitalaria como un espacio donde convergen conocimiento clínico, responsabilidad organizativa y compromiso con la formación de las nuevas generaciones veterinarias.

Más allá de la práctica asistencial, su experiencia refleja una manera de entender el hospital como entorno de aprendizaje continuo y de construcción colectiva de la profesión.

En un momento de transformación para la veterinaria clínica en España, miradas como la suya ayudan a contextualizar los retos actuales sin perder de vista lo esencial: la calidad del acto clínico, la solidez del equipo y la transmisión rigurosa del conocimiento a quienes tomarán el relevo en los próximos años.

 

Otros contenidos relacionados:

Contenido anterior
IV Congreso ACANVEPA 2026 abordará neurología y diagnóstico por imagen en pequeños animales en Santander
Siguiente contenido
El fenómeno “clic” y el momento de dar el salto en la carrera del Auxiliar Clínico Veterinario