La ansiedad por separación es uno de los problemas de comportamiento que nos aparecen en la clínica de pequeños animales, sobre todo en perros. Hasta hace relativamente poco tiempo se ha considerado un “problema menor”, pero nada más alejado de la realidad, ya que supone un enorme impacto en su calidad de vida, en el vínculo humano-animal y en la convivencia del entorno familiar.
Por ello, los veterinarios clínicos tenemos un rol fundamental en su prevención, diagnóstico y abordaje, con la ayuda de un etólogo y/o un educador especializado, si fuese necesario.
Se estima que entre un 20% y 40% de los pacientes caninos muestran síntomas asociados la ansiedad por separación, lo que puede provocar mucho estrés tanto a los perros como a sus dueños.
Por lo tanto, el propósito de este artículo es proporcionar una guía útil sobre la ansiedad por separación desde un punto de vista clínico a nivel de consulta, teniendo como objetivo ayudar al veterinario clínico con herramientas basadas en la buena praxis y en la experiencia científica y clínica.
¿Qué es la ansiedad por separación?
La ansiedad por separación es un trastorno del comportamiento que se manifiesta como una respuesta emocional inadaptada de un animal a la separación de sus figuras de apego, generalmente los propietarios. Este problema va más allá de la simple "mala conducta" o la desobediencia. Se trata de una manifestación real de sufrimiento emocional que impacta negativamente en la convivencia con la mascota y en el bienestar del animal.
En los primeros 30 minutos tras la salida del tutor aunque algunos perros muestran ansiedad incluso antes, los signos clínicos suelen aparecer, al identificar el perro señales que anticipan la separación (como ponerse el abrigo o coger las llaves del coche)
Los signos más frecuentes incluyen:
- Conductas destructivas, especialmente en puertas, ventanas u objetos con el olor del tutor (ropa, calzado).
- Vocalizaciones excesivas: ladridos, aullidos, gemidos durante la ausencia.
- Micción y/o defecación en casa, incluso en perros previamente educados.
- Síntomas fisiológicos de estrés: jadeo, salivación, taquicardia, temblores.
- Intentos de escape: rascar puertas, morder marcos, buscar salidas.
- Hiperapego: el perro sigue constantemente al tutor o muestra ansiedad ante señales de salida.
Este trastorno puede aparecer en cualquier etapa de la vida, aunque es más habitual en animales jóvenes o en aquellos que han vivido cambios importantes en la rutina.
Diagnóstico diferencial: no todo es ansiedad por separación
No toda conducta disruptiva en ausencia del tutor es ansiedad por separación por ello, es esencial hacer un diagnóstico diferencial riguroso que descarte otras causas médicas o de alteraciones de la conducta.
La anamnesis detallada, como siempre, es nuestra mejor herramienta para enfocar el diagnóstico, y por tanto es importante consultar con el tutor temas como cuándo aparecen los sitnos, en qué contexto, si hay antecedentes de cambios de rutinas o en el entorno del animal, etc. Incluso poder realizar un cuestionario de comportamiento que nos ayude a facilitar la evaluación:
También es fundamental descartar patologías médicas que podrían explicar parte de los síntomas: infecciones urinarias, incontinencia, problemas gastrointestinales, trastornos neurológicos, etc. Un examen físico completo y pruebas complementarias son pasos imprescindibles antes de emitir un diagnóstico asociado únicamente a su conducta. No deben olvidarse factores como el aburrimiento crónico, la falta de ejercicio o de estimulación mental, que también pueden provocar conductas similares a la ansiedad por separación, así como otros trastornos de ansiedad, como las fobias a ruidos o la reactividad a estímulos externos.
Una herramienta muy que nos ayudará en el diagnósticos puede ser el registro en vídeo del comportamiento del perro en ausencia del tutor. Estas grabaciones permiten observar con precisión la secuencia, intensidad y duración de los signos, lo que aporta gran valor diagnóstico. En definitiva, el diagnóstico debe hacerse desde una mirada integradora, descartando causas físicas, entendiendo el entorno y evaluando el bienestar general del animal.
Detección temprana de la Ansiedad por Separación: cómo aprovechar la consulta para identificar casos
En la rutina diaria, los problemas de comportamiento suelen quedar ocultos si no se les da espacio en la conversación. La ansiedad por separación, en particular, puede pasar desapercibida durante mucho tiempo, camuflada bajo frases como: “me sigue a todas partes, pero es porque me quiere”, o “solo rompe cosas cuando está solo”. Por eso, es importante incorporar preguntas estratégicas en cualquier tipo de consulta: ¿cómo se comporta cuando se queda solo?, ¿hay cambios si percibe que el tutor se va?, ¿lo sigue constantemente por la casa?
También es útil preguntar por posibles cambios recientes: mudanzas, cambios de horario, nuevos miembros en la familia, fallecimientos, etc. Otra herramienta sencilla y efectiva es pedir al tutor que valore, en una escala del 1 al 10, cuánto cree que su perro sufre al quedarse solo.
Esta estimación ayuda a abrir la conversación y a implicar al tutor en el proceso. Además, es clave validar emocionalmente lo que sienten los tutores. Muchos llegan a consulta con culpa, frustración o enfado. Como veterinarios, debemos desmitificar ideas erróneas y explicar que la ansiedad por separación no es un acto de rebeldía ni de manipulación, sino una expresión de sufrimiento emocional.











