Las úlceras corneales son una de las patologías oculares más comunes en la clínica de pequeños animales. En perros, constituyen una causa frecuente de pérdida de visión, dolor ocular crónico y disminución de la calidad de vida.
Su abordaje terapéutico depende de la profundidad y extensión de la lesión, e incluye desde tratamientos médicos conservadores hasta técnicas quirúrgicas avanzadas como los injertos conjuntivales.
Un reciente caso clínico publicado en el Brazilian Journal of Animal and Environmental Research describe el uso innovador de piel de tilapia (Oreochromis niloticus) como material de injerto en una queratoplastia canina. Esta estrategia, ya explorada en medicina humana para el tratamiento de quemaduras, abre nuevas posibilidades en oftalmología veterinaria.
Contexto: limitaciones de las técnicas convencionales
Los injertos conjuntivales pediculados siguen siendo la técnica quirúrgica de elección en úlceras corneales profundas o progresivas.
Son relativamente sencillos de realizar, aportan vascularización directa a la zona lesionada y favorecen la cicatrización.
Sin embargo, presentan limitaciones: en particular, la pérdida de transparencia corneal en el área injertada, lo que compromete la visión del animal tratado (Hakanson & Merideth, 1987).
La búsqueda de alternativas ha llevado al desarrollo de materiales biológicos novedosos, como la submucosa intestinal porcina (Steinmetz et al., 2021), y más recientemente la piel de tilapia, caracterizada por su riqueza en colágeno y su biocompatibilidad.
El caso clínico: tilapia como biomaterial
El estudio describe la intervención de una perra Shih Tzu de tres años con una úlcera corneal profunda que afectaba más del 50% del grosor de la córnea.
El equipo quirúrgico, tras preparar el fragmento de piel de tilapia mediante lavado en suero fisiológico seguido de inmersión en clorhexidina al 0,12% durante 15 minutos en cada solución, lo adaptó a la superficie corneal y lo suturó con nylon 8-0 en puntos simples.
El injerto se combinó con un flap de tercera párpado, técnica de soporte que aporta protección mecánica y presión constante sobre la córnea durante los primeros días postoperatorios.
El postoperatorio incluyó tratamiento antibiótico tópico y sistémico, además de revisiones periódicas cada 10 días.
Resultados: cicatrización y preservación visual
La evolución clínica fue positiva. Durante el seguimiento (120 días), se observó:
- Buena aposición del injerto, sin complicaciones infecciosas ni inflamatorias.
- Vascularización progresiva del injerto en las primeras semanas, con posterior integración en la córnea.
- Producción lagrimal normal, con valores de 17 mm/min en el test de Schirmer (referencia en perros: >10 mm/min).
- Presión intraocular estable, con mediciones de 16 mmHg (rango normal: 15–25 mmHg).
- Ausencia de melanosis y mínima opacidad residual en la zona cicatrizada.
- Recuperación funcional de la visión, con oftalmoscopia completa a los cuatro meses.
Un dato especialmente relevante fue que la misma paciente había recibido previamente, en el ojo contralateral, un injerto conjuntival pediculado por una perforación corneal.
La comparación directa permitió constatar que la córnea tratada con piel de tilapia presentaba mayor transparencia, menor vascularización y un mejor pronóstico visual.
Implicaciones clínicas
Este primer caso en veterinaria confirma lo que ya se había demostrado en medicina humana: la piel de tilapia puede actuar como un andamio biológico (scaffold), facilitando la regeneración corneal gracias a su estructura rica en colágeno y a su biocompatibilidad (Cen et al., 2008).
El material mostró ser capaz de mantener la curvatura y transparencia corneal, evitando una de las principales secuelas de los injertos conjuntivales: la pérdida visual.
Además, se trata de un recurso accesible y de bajo coste, con potencial para convertirse en una alternativa viable en clínicas con limitaciones de equipamiento avanzado.
No obstante, aún se requieren estudios clínicos con un mayor número de casos, así como evaluaciones comparativas con otras técnicas y biomateriales.
La estandarización en la preparación, conservación y esterilización de los fragmentos de piel de tilapia será clave para garantizar la reproducibilidad de los resultados.
Conclusiones
El uso de piel de tilapia como injerto en úlceras corneales caninas representa una alternativa biotecnológica prometedora.
Los hallazgos de este caso clínico sugieren ventajas claras respecto a técnicas convencionales, especialmente en lo que respecta a la preservación de la visión y la transparencia corneal.
Si futuros estudios confirman su seguridad y eficacia, la piel de tilapia podría incorporarse a la práctica oftalmológica veterinaria como una opción innovadora y accesible para el manejo de úlceras profundas de córnea en perros y, potencialmente, en otras especies.
Referencias
Melo, M. S., Vieira-Neto, A. E., Wouk, A. F. P. F., et al. (2022). Enxerto de pele de tilápia (Oreochromis niloticus) em reparo de úlcera em córnea de cão: relato de caso. Brazilian Journal of Animal and Environmental Research, 5(1), 367–375.
Hakanson, N. E., & Merideth, R. E. (1987). Conjunctival pedicle grafting in the treatment of corneal ulcers in the dog and the cat. Journal of the American Animal Hospital Association, 23, 641–648.
Steinmetz, A., & Theyse, L. F. H. (2021). Treatment of deep corneal ulcers with porcine small intestinal submucosa using a modified surgical technique in dogs. Clinical Case Reports, 9(2), 812–817.
Cen, L., Liu, W., Cui, L., Zhang, W., & Cao, Y. (2008). Collagen tissue engineering: development of novel biomaterials and applications. Pediatric Research, 63(5), 492-496.
Lima-Junior, E. M., et al. (2019). Innovative treatment using tilapia skin as a xenograft for partial thickness burns. Journal of Surgical Case Reports, 2019(6), rjz181.
Nota adicional: Este artículo describe un caso clínico único y tiene fines exclusivamente informativos y educativos. Los resultados presentados no constituyen evidencia suficiente para recomendar el uso rutinario de piel de tilapia en úlceras corneales caninas. El uso de maropitant y piel de tilapia descrito en estos artículos representa aplicaciones off-label que requieren evaluación individual por parte del veterinario responsable, considerando la legislación local aplicable y las particularidades de cada caso clínico. Los autores no se responsabilizan por las decisiones clínicas tomadas basándose en esta información. Cualquier aplicación clínica debe estar respaldada por el criterio profesional del veterinario tratante y el consentimiento informado del propietario.












