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Forrajeo en psitácidas y su importancia en aves bajo cuidado humano

En la naturaleza, los loros dedican buena parte de su actividad diaria a desplazarse, explorar y manipular el entorno para conseguir alimento. Reproducir parte de esa dinámica mediante estrategias de forrajeo permite ofrecer estímulos que favorecen una mayor actividad en las psitácidas bajo cuidado humano.

Para una psitácida, alimentarse no consiste únicamente en acceder a los nutrientes que necesita. En condiciones naturales, buscar comida implica desplazarse, explorar, manipular, seleccionar y dedicar tiempo a conseguirla.

  • Entender esta diferencia resulta especialmente relevante cuando estas aves viven bajo cuidado humano y permite reflexionar sobre cómo se les ofrece el alimento y qué oportunidades de actividad proporciona su entorno.

Para los veterinarios que atienden psitácidas, esta perspectiva aporta además un elemento que conviene tener presente al valorar y orientar el manejo cotidiano de estas aves.

La búsqueda de alimento forma parte de la actividad diaria

La búsqueda de alimento en la naturaleza es una constante en el mundo de las aves. Desde primera hora del día, los loros se mueven desde su zona de dormitorio hasta los lugares donde obtendrán el alimento. En las primeras horas del día se acicalan, activan su vuelo, captan energía solar y se desplazan buscando sustento.

  • No todos duermen cerca del agua y la comida.
  • De hecho, suelen hacerlo en zonas alejadas, que parecen seguras y donde interactúan con otros individuos de su especie que llegan desde zonas distantes.

Cuando el alimento está siempre disponible

Como ya sabemos, la diferencia con los loros mantenidos bajo cuidado humano consiste en la inmediatez con la que consiguen el alimento que les damos.

  • Lo tienen disponible durante todo el día y, si no reciben un manejo avanzado, el comedero permanece igual durante varios días, hasta que el cuidador ve que queda poco y lo rellena.
  • Efectivamente, es un error que exige corrección, entendiendo el motivo.

La alimentación de los loros es dinámica

Los loros, en general, consumen partes de los alimentos, prueban e incluso combinan distintas partes de una planta con el consumo de trozos de sus frutos. Todo esto lo hacen en movimiento. Nunca están estáticos en una rama mientras comen.

  • Tienen que hacer auténticas acrobacias para picotear un fruto, romper corteza, morder una hoja o extraer un poco de savia de alguna planta. Su alimentación es dinámica y no estática.

Diferentes especies, distintas formas de conseguir alimento

  • Los loros que desarrollan actividad en el suelo, como muchas cacatúas, excavan, separan material vegetal y buscan semillas mientras caminan.
  • Los que consumen semillas más pequeñas, de gramíneas y de hierbas anuales, se desplazan y estiran el cuello mientras mantienen el equilibrio para acercar las semillas nuevas hasta sus picos.
  • Loris de cualquier tamaño tienen que moverse mucho en un solo día para conseguir néctar, polen y frutos que completen su alimentación. Su movimiento diario es casi constante.

Cómo trasladar el forrajeo al cuidado de las psitácidas

Estas observaciones no eliminan la realidad de que, en la mayoría de los casos, las aves bajo cuidado humano van a disponer de alimento siempre en un sitio fijo. Pero, teniendo en cuenta sus necesidades y hábitos específicos, el cuidador podrá ofrecerles estímulos que consideren este concepto.

  • Ofrecer algunos alimentos en zonas que impliquen ciertas dificultades estimula notablemente a los loros.
  • De hecho, alimentos que en el comedero pueden ser despreciados, cuando se cuelgan en un lugar diferente, pueden impulsar a probarlos y competir por ellos.

El alimento también puede convertirse en un estímulo

Poner semillas, como mijo, en dispositivos de difícil acceso no representa realmente un componente de peso en la nutrición de un loro. Pero sí constituye un elemento de interés, una inversión de tiempo y una fuente de estímulos sensoriales muy positivos a todos los niveles.

En Loro Parque Fundación se atiende a estos conceptos con la intención de mantener a las diferentes especies de loros lo más activas posible. Una combinación importante que les permite desarrollar su mayor esplendor.

Para trasladarlo a la consulta veterinaria

Para el veterinario clínico, este enfoque invita a ampliar la conversación sobre la alimentación de las psitácidas. No se trata únicamente de valorar qué come el ave, sino también cómo accede al alimento, dónde se le ofrece y qué actividad desarrolla para conseguirlo.

Cuando un tutor pregunte por el manejo diario de su loro, puede ser útil explicarle que, en la naturaleza, alimentarse implica desplazarse, explorar, manipular y dedicar tiempo a obtener la comida. Bajo cuidado humano, el alimento suele estar disponible de forma inmediata y en un punto fijo, por lo que introducir determinadas oportunidades de búsqueda puede contribuir a mantener al animal más activo.

  • A partir de las pautas descritas en el artículo, el veterinario puede plantear al tutor cuestiones sencillas sobre el manejo cotidiano: si el alimento permanece siempre en el mismo lugar, si se ofrecen algunos alimentos en distintas ubicaciones o si el ave dispone de oportunidades para manipular y buscar parte de su comida.

El mensaje que puede trasladarse al tutor es sencillo: la alimentación de una psitácida no depende únicamente de lo que se coloca en el comedero, sino también de la forma en que el animal puede interactuar con ese alimento. Adaptar esa dinámica a las características y hábitos de cada especie permite acercar su manejo cotidiano a comportamientos que forman parte de su actividad natural.

Foto portada: Cotorra tiriba, Pyrrhura cruentata, alimentándose de frutos de palmera. Foto: R.Zamora/LPF

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