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Lesión renal aguda perioperatoria tras la esterilización programada

Un estudio prospectivo detectó lesión renal aguda en el 7,3 % de los perros sanos sometidos a esterilización quirúrgica, identificando la hipotensión intraoperatoria como principal factor de riesgo modificable en la esterilización quirúrgica canina.

Un estudio prospectivo en 165 perros sanos sometidos a anestesia para la castración u ovariohisterectomía programada identificó lesión renal aguda perioperatoria en el 7,3 % de los casos.

La hipotensión intraoperatoria y el sexo femenino o cirugía abdominal se asociaron de forma significativa con esta complicación.

Las cirugías rutinarias pueden afectar al riñón

La lesión renal aguda (LRA) es una complicación potencialmente grave de la anestesia y la cirugía en perros.

La insuficiencia renal aguda representa únicamente su forma más severa; la LRA abarca desde lesiones leves con escasos signos clínicos hasta la pérdida completa de la función renal.

La incidencia real de LRA perioperatoria en perros sanos sometidos a procedimientos programados era desconocida.

  • Los trabajos previos se habían realizado en centros de referencia con cirugías de mayor complejidad, con incidencias descritas de entre el 13 % y el 40 %, por lo que sus resultados no eran directamente extrapolables a esta población.

Diseño del estudio

El estudio evaluó de forma prospectiva la incidencia y gravedad de la LRA tras esterilización programada en perros sanos.

El estudio incluyó 165 animales (71 machos y 94 hembras) admitidos para castración u ovariohisterectomía en un hospital veterinario universitario, con exploración física normal y sin antecedentes de enfermedad cardiovascular o renal.

La creatinina sérica se midió antes de la anestesia y a las 24 y 48 horas tras la cirugía. La LRA se definió como un aumento superior a 26 μmol/L respecto al valor preoperatorio o como una creatinina por encima del intervalo de referencia.

Durante toda la anestesia se monitorizó la presión arterial; se definió como hipotensión la presión arterial media inferior a 60 mmHg.

Incidencia y gravedad

Se identificó LRA en 12 perros (el 7,3 % de la muestra):

  • 11 de grado 1, con creatinina dentro del intervalo de referencia.
  • Uno de grado 2, con creatinina de 175 μmol/L tras un incremento de 83 μmol/L a las 24 horas.

Este último animal estuvo anúrico durante las primeras 24 horas, aunque recuperó la micción al día siguiente y la creatinina descendió en la segunda determinación.

En total, cuatro perros con LRA no orinaron en las primeras 24 horas postoperatorias, y en cinco se detectó proteinuria.

Factores asociados

  • La hipotensión intraoperatoria apareció en 112 perros, el 67,9 % de la muestra, y estuvo presente en todos los que desarrollaron LRA.

En el análisis multivariable, únicamente la hipotensión y el sexo hembra permanecieron significativamente asociados con la LRA posoperatoria.

Los autores reconocen que el sexo hembra está confundido con el tipo de procedimiento, ya que las hembras fueron sometidas a ovariohisterectomía, una cirugía abdominal más invasiva que la castración.

No se observó evidencia de lesión directa del parénquima renal.

Un hallazgo preoperatorio relevante

  • El 73,9 % de los perros llegó con orina marcadamente concentrada (USG > 1,029).

Los autores señalan que el ayuno y la hospitalización previa podrían haber generado deshidratación subclínica no detectable mediante exploración física, hematocrito ni proteínas totales, creando un estado de estrés renal que aumentaría la vulnerabilidad ante agresiones posteriores como la hipotensión.

También indican que el meloxicam, administrado a todos los perros al final de la anestesia, podría comprometer la autorregulación del flujo renal en situaciones de hipotensión o deshidratación, aunque la ausencia de grupo control impide extraer conclusiones sobre su papel específico.

Limitaciones e implicaciones para la práctica clínica

El seguimiento se limitó al periodo de hospitalización, por lo que no es posible descartar un deterioro posterior ni valorar la recuperación a largo plazo. Todos los perros con LRA presentaban micción normal en el momento del alta.

Puntos clave para la clínica

  • La lesión renal aguda no es algo a considerar solo en animales críticos; aunque leve, puede darse en procedimientos rutinarios.
  • La mayoría de los casos de LRA tras la esterilización quirúrgica programada fueron leves y aparentemente reversibles.
  • Muchos perros presentaban una orina muy concentrada antes de la cirugía.
  • En todos los perros que desarrollaron LRA perioperatoria hubo hipotensión perioperatoria; su prevención y el control de su duración e intensidad merecen atención durante el manejo anestésico de estos pacientes.

 

Fuentes
Quinn CT, Rotne R, Dockray E, Walton AN. Perioperative acute kidney injury in dogs undergoing elective desexing surgery. Vet Anaesth Analg. 2026; 53(1): 101149.

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