Un estudio recientemente publicado en Veterinary Ophthalmology pone cifras a una sospecha compartida por muchos veterinarios clínicos: los perros pueden experimentar un aumento significativo de la presión intraocular (PIO) cuando se encuentran en el entorno de la clínica veterinaria, un fenómeno comparable al “efecto bata blanca” descrito en medicina humana.
La investigación, liderada por Pentlarge Barrow y colaboradores (2025), comparó la PIO de 40 perros normotensos medida con un tonómetro de rebote (TonoVet) en dos contextos, el hogar del animal y la consulta veterinaria.
Diferencias claras entre el hogar y la clínica
Según el resumen publicado, las mediciones en la clínica fueron significativamente más altas que las realizadas en el domicilio, incluso tras un periodo de adaptación de 10 minutos.
Esto sugiere que el estrés, la excitación o la ansiedad del perro en el entorno clínico pueden elevar de forma transitoria la PIO.
Estos hallazgos son especialmente relevantes para la práctica diaria, ya que la tonometría es una prueba fundamental para el:
- diagnóstico temprano de glaucoma,
- monitorización de pacientes en tratamiento,
- valoración de uveítis,
- y detección de alteraciones subclínicas
Implicaciones clínicas para la interpretación de la PIO
El estudio subraya un aspecto especialmente relevante para la práctica clínica, una PIO moderadamente elevada en la consulta puede no representar el valor real del animal en condiciones basales.
Esto obliga a interpretar la tonometría con cautela y, cuando existan dudas, a complementar la evaluación con estrategias que reduzcan el impacto del estrés del entorno.
Entre ellas, permitir que el perro se relaje unos minutos antes de repetir la medición, realizar la tonometría en un espacio tranquilo (idealmente con la presencia del tutor) o centrarse en la evolución de las cifras a lo largo del tiempo más que en un valor puntual.
En determinados casos, especialmente en pacientes nerviosos o con valores en el límite de la normalidad, puede ser útil obtener mediciones adicionales en el domicilio, ya sea por parte del tutor con formación adecuada o mediante una visita clínica al hogar.
Un paso más hacia protocolos más precisos
Aunque la investigación confirma el impacto del entorno clínico sobre la PIO, también abre la puerta a replantear algunos protocolos diagnósticos, especialmente en pacientes nerviosos, razas predispuestas o casos al borde de la normalidad.
Referencia: Pentlarge Barrow, R., Strong, T., Oikawa, K., McLellan, G. J., & Bentley, E. (2025).
The White Coat Effect Influences Intraocular Pressure Measurements in Dogs: Comparing Tonometry Values Obtained in the Clinic Versus Home. Veterinary Ophthalmology. Advance online publication. https://doi.org/10.1111/vop.70113
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