La reciente detección de Influenza Aviar en el Parque del Tamarguillo, tras la muerte de cerca de 70 gansos en Sevilla, generó una rápida respuesta de las autoridades y una amplia cobertura mediática. En este contexto, el Colegio de Veterinarios de Sevilla ha asumido un papel clave aportando información técnica y veraz, y recordando que se trata de un problema de Sanidad Animal, con un riesgo muy bajo para la población.
Ante la inquietud ciudadana y la atención mediática, el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Sevilla (ICOVS) ha jugado un papel esencial ofreciendo información clara y veraz a través de distintos medios. El presidente del ICOVS, Santiago Sánchez-Apellániz García, también Jefe de Sanidad Animal de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de Sevilla, ha trasladado a la opinión pública el alcance real del brote y las medidas en marcha para garantizar la seguridad.
Diagnóstico y protocolo oficial
En declaraciones recogidas por El País, Sánchez-Apellániz recordó que la necropsia por sí sola no basta para confirmar un brote de influenza aviar, ya que los síntomas -erizamiento de plumas, fiebre, disminución de la puesta o muertes súbitas- pueden confundirse con otras patologías. Por ello, insistió en la necesidad de análisis laboratoriales y diagnósticos diferenciales, realizados bajo el protocolo oficial de coordinación entre Agricultura, Medio Ambiente y Salud.
Aves migratorias y bioseguridad
En El Español, el presidente del ICOVS explicó que las aves migratorias juegan un papel clave en la propagación del virus, ya que viajan entre Europa y África en sus rutas estacionales. Sin embargo, subrayó que el riesgo para la población es muy bajo: «Solo se han dado casos de contagios humanos en el sudeste asiático y en personas que vivían en explotaciones avícolas».
La elevada mortalidad registrada en los gansos del Tamarguillo, añadió, responde a la concentración de ejemplares en un espacio reducido. En este sentido, recordó que los principales focos de influenza aviar suelen detectarse en granjas avícolas, donde las medidas de bioseguridad son fundamentales para evitar la expansión del virus.
Un problema de Sanidad Animal, no de Salud Pública
La cobertura mediática se amplió a programas de radio como Herrera en COPE Sevilla y Onda Cero, donde Sánchez-Apellániz subrayó que la Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP) es, ante todo, «un problema de Sanidad Animal, no de Salud Pública».
La transmisión a seres humanos es extremadamente rara, recordó, y la Junta de Andalucía mantiene activas medidas de vigilancia epidemiológica -tanto activa como pasiva- a través de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE).
Rigor, coordinación y tranquilidad
La intervención del Colegio de Veterinarios de Sevilla ha resultado clave para contrarrestar la incertidumbre inicial y ofrecer mensajes basados en ciencia, rigor técnico y coordinación institucional. El llamamiento a la calma ha sido claro: la influenza aviar detectada en el Tamarguillo supone un reto de gestión en fauna silvestre y bioseguridad en explotaciones avícolas, pero no representa un riesgo significativo para la población.












