La veterinaria de la próxima década probablemente no cambiará solo por los avances diagnósticos o terapéuticos. También lo harán sus estructuras empresariales, la relación con los seguros, el grado de especialización y la manera en la que la tecnología se integra en el trabajo diario. Ante ese escenario, la cuestión no es únicamente cómo será la profesión, sino qué deberá preservar para seguir poniendo al paciente, la calidad clínica y la confianza en el centro.
Una profesión en plena transformación
Si hay algo que he aprendido durante mi trayectoria profesional es que la veterinaria nunca deja de evolucionar. Cambian los tratamientos, aparecen nuevas tecnologías y medios de diagnóstico, surgen nuevas especialidades y, sobre todo, cambia la forma en la que la sociedad y tutores entienden la salud de los animales.
- Sin embargo, tengo la sensación de que los cambios que viviremos durante la próxima década serán mucho más importantes que una simple evolución clínica.
Creo que asistiremos a una transformación del propio modelo de la profesión. Nadie puede saber con certeza qué ocurrirá dentro de diez años. Pero sí quiero compartir hacia dónde creo que nos dirigimos y qué tendencias considero que marcarán el futuro de la veterinaria.
La consolidación de los grupos veterinarios continuará
Hace unos años, hablar de grupos veterinarios era casi una curiosidad. Hoy forman parte de nuestra profesión y, en mi opinión, seguirán creciendo, quedando solo un "puñado" de grupos potentes.
Hablando con compañeros, unos observan esto con preocupación; otros, con optimismo. Yo prefiero verlo desde una perspectiva más práctica.
- Los grupos han permitido realizar inversiones que muchas clínicas independientes difícilmente podrían afrontar: Eso conlleva, a priori, hospitales más equipados, tecnología diagnóstica de alto nivel, programas de formación continuada, desarrollo profesional y una mayor capacidad para atraer talento.
- Creo que el verdadero debate no debería ser si trabajar en un grupo o en una clínica independiente es mejor. La pregunta que yo plantearía sería: ¿cómo conseguimos que cualquier modelo de negocio coloque siempre al paciente y a la calidad clínica y asistencial en el centro de las decisiones médicas?
Al final, el tutor no elige un grupo veterinario ni una clínica independiente. Elige al veterinario que tiene delante.
Los seguros veterinarios crecerán de forma importante
Si tuviera que señalar una tendencia que probablemente transformará la forma de ejercer la medicina veterinaria, sería el crecimiento de los seguros de salud para mascotas. En otros países europeos forman parte de la normalidad.
En España todavía tienen un recorrido enorme y creo que, poco a poco, irán ganando protagonismo. No creo que esto sea necesariamente negativo. De hecho, puede ofrecer oportunidades muy interesantes.
- Muchas veces dejamos de realizar determinadas pruebas diagnósticas porque el tutor no puede asumir el coste de forma inmediata.
- Con una mayor implantación de seguros, es posible que la medicina pueda centrarse más en lo que el paciente necesita y menos en lo que la economía familiar permite en ese momento.
También imagino un aumento de la medicina preventiva, de los programas de seguimiento, de chequeos periódicos y de la detección precoz de enfermedades.
Sin embargo, me preocupa que podamos caer en algunos problemas que ya existen en seguros de medicina humana: como son autorizaciones para todo, limitaciones de cobertura, presión sobre los costes o pérdida de autonomía profesional por parte del veterinario.
- Por eso creo que el éxito de este modelo dependerá de un aspecto fundamental: que el seguro sea un facilitador de la medicina veterinaria y no quien termine marcando las decisiones clínicas.
La especialización será cada vez más necesaria
Cuando comencé en el mundo laboral muchos veterinarios hacían prácticamente de todo. Atendían una urgencia, realizaban una cirugía compleja, interpretaban una ecografía y te llevaban una consulta de dermatología. Hoy eso resulta cada vez más difícil. La medicina veterinaria ha avanzado tanto que resulta imposible dominar todas las áreas con el mismo nivel de profundidad.
- Por eso estoy convencido de que veremos una especialización mucho mayor.
- Hospitales con internistas, cardiólogos, neurólogos, oncólogos, anestesistas, especialistas en medicina felina, diagnóstico por imagen o cuidados intensivos trabajando de forma coordinada.
No creo que eso reste valor al veterinario generalista. Todo lo contrario. El veterinario de atención primaria seguirá siendo la puerta de entrada al sistema y probablemente adquirirá un papel aún más importante coordinando el manejo integral del paciente.
- Lo que cambiará será nuestra forma de trabajar. Cada vez dependeremos más unos de otros. Y, sinceramente, creo que eso mejorará la calidad de la medicina que ofrecemos.
La tecnología cambiará nuestra forma de trabajar, pero no nuestra esencia
La inteligencia artificial ya está empezando a entrar en nuestras consultas. Nos ayudará a interpretar imágenes, analizar datos, organizar historiales, optimizar procesos administrativos e incluso apoyar determinadas decisiones clínicas.
Estoy convencido de que será una herramienta con mucho poder en nuestro día a día. Pero también estoy convencido de que nunca sustituirá aquello que realmente define nuestra profesión.
- Ningún algoritmo de IA puede transmitir tranquilidad a una familia cuando recibe un diagnóstico complicado.
- Ninguna inteligencia artificial puede acompañar emocionalmente a un propietario durante una eutanasia.
- Ningún software puede construir la confianza que nace tras años atendiendo al mismo paciente.
La tecnología nos hará mejores profesionales si aprendemos a utilizarla correctamente, pero seguirá siendo una herramienta. No el centro de la profesión.
El mayor reto seguirá siendo humano
A menudo hablamos de tecnología, inversión o modelos de negocio, pero creo que el verdadero desafío será otro.
Necesitamos seguir haciendo de la veterinaria una profesión atractiva para quienes la ejercen. Habrá que mejorar el liderazgo, cuidar más a los equipos, ofrecer planes de desarrollo profesional, facilitar la conciliación y reconocer el enorme valor humano que existe detrás de cada veterinario y cada ATV.
- Sin personas motivadas, ninguna inversión, sea de grupo o de clínica independiente, será suficiente.
- Sin equipos comprometidos, ninguna tecnología marcará la diferencia frente a otros. Y sin liderazgo, cualquier modelo empresarial terminará teniendo dificultades.
Una profesión más tecnológica, especializada, organizada y empresarial
No sé exactamente cómo será la veterinaria dentro de diez años. Probablemente me equivoque en algunas de estas reflexiones y aparezcan cambios que hoy ni siquiera somos capaces de imaginar. Pero sí tengo una cosa clara...
- Creo que la profesión será más tecnológica, más especializada, más organizada y, probablemente, más empresarial.
Sin embargo, espero que nunca pierda aquello que, para mí, siempre ha representado ser veterinario: la capacidad de cuidar, de escuchar, de acompañar y de tomar decisiones pensando únicamente en el bienestar del paciente.
La confianza seguirá siendo el activo más valioso
Independientemente del tamaño del hospital, del grupo al que pertenezca, del seguro que tenga el propietario o de la tecnología disponible, la confianza seguirá siendo el activo más valioso de nuestra profesión. Y esa, afortunadamente, todavía no puede comprarse.











