Vetesfera

SÚMATE A VETESFERA CLINIC

La comunidad que está transformando la veterinaria clínica

En Vetesfera Clinic te conectamos con una comunidad que vive la veterinaria como tú :

📩 Recibe en tu correo contenido exclusivo, útil y sin ruido
🌱 Crece con artículos que te ayudan en la práctica clínica, la gestión de tu centro y el bienestar profesional de todo el equipo
🤝 Forma parte de un espacio donde compartir, aprender y avanzar juntos

Sumarme a Vetesfera

Cuidamos tus datos y solo te enviaremos contenidos útiles. Si no es para ti, podrás irte fácil (pero te prometemos que no querrás hacerlo).

Dietas caseras en perros y gatos: qué revisar en consulta y cuándo derivar

Cada vez más tutores optan por cocinar para sus perros y gatos, pero detrás de una “dieta casera” pueden existir planteamientos nutricionales muy diferentes. ¿Qué aspectos conviene revisar, qué preguntas pueden ayudar a detectar una dieta mal formulada y en qué situaciones es recomendable derivar a un especialista en nutrición?

La conversación sobre alimentación ha cambiado en la clínica veterinaria. El tutor pregunta, compara ingredientes, busca alternativas y, cada vez con más frecuencia, llega a consulta explicando que cocina para su perro o su gato.

  • El reto para el equipo veterinario no está en juzgar esa elección, sino en saber qué preguntar, qué aspectos revisar y cuándo una dieta aparentemente saludable puede esconder desequilibrios nutricionales.

La alimentación casera gana terreno entre los tutores

En los últimos años estamos viendo un cambio de tendencia en la clínica de perros y gatos y es que los tutores cada vez revisan más lo que comen sus mascotas. Hasta hace unos años la nutrición era fácil, el veterinario recomendaba un pienso y el tutor lo compraba en la mayoría de los casos. Otros tutores buscaban opciones más económicas y se iban a grandes superficies. Pero nadie leía una etiqueta, nadie miraba los ingredientes, ni siquiera la mayoría de los veterinarios sabían leer una etiqueta. Y por lo tanto nadie te preguntaba sobre nutrición.

  • Pero el escenario está cambiando, y muy rápido. Ahora los tutores no solo leen las etiquetas y buscan opciones más naturales, muchos optan por opciones como comidas cocinadas comerciales que mandan a casa o en muchos casos por cocinar ellos mismos para sus perros y gatos.

¿Qué hay detrás de “le doy comida casera”?

Además, detrás de la frase “le doy comida casera” podemos encontrar situaciones muy diferentes: una dieta formulada específicamente para ese animal, una receta de internet, una receta adaptada de otro animal o simplemente una combinación que el tutor considera saludable. Por eso, antes de valorar la dieta, debemos saber exactamente qué está comiendo, quién la formuló y si ha sido modificada.

Cocinar en casa es la mejor manera de controlar qué comen, eso está claro, pero esto no quiere decir que sea mejor ya que si la dieta no es completa y equilibrada, va a derivar en problemas de salud.

  • El problema viene cuando un tutor te dice que le da a su perro arroz con pollo, zanahoria y calabaza y de vez en cuando le da un poquito de hígado o de corazón.
  • Lo primero que se te pasa por la cabeza es: “no tengo ni idea de si esto está bien o mal”. Es normal que pienses esto, nadie nunca te ha explicado cómo se formula una dieta casera completa y equilibrada y mucho menos qué carencias son las más habituales si no está bien formulada.

En este artículo quiero darte unos tips básicos para que puedas explicar al tutor por qué una dieta casera no formulada puede no ser adecuada y sepas valorar cuándo derivar a un nutricionista para que revise la dieta.

Arroz con pollo, verduras y vísceras: cuando los ingredientes no son suficientes

El arroz con pollo como base es uno de los ejemplos más habituales. El problema no es que estos alimentos sean malos, sino que mantenerlos como base durante meses no garantiza que se cubran todos los requerimientos. Lo mismo ocurre cuando se añaden verduras o vísceras sin calcular qué aportan realmente.

  • Lo primero que hay que valorar es lo siguiente: ¿hay una fuente de minerales y vitaminas?
  • Para que las vísceras sean una fuente suficiente de vitaminas y minerales hay que hacer unas combinaciones complejas para que puedan aportar vitaminas y minerales en su cantidad apropiada pero siempre suele haber déficits que hay que cubrir con suplementación como el yodo o el calcio.

Actualmente, existe la opción de comprar vísceras deshidratadas (hígado, por ejemplo) y administrarlo en la dieta. Esto tiene un gran riesgo ya que al deshidratar el hígado, se concentran todos los minerales y vitaminas.

  • Si no se revisa bien la cantidad que se administra al día aparece el riesgo de producir hipervitaminosis A que a la larga puede producir problemas articulares, entre otros desequilibrios nutricionales.

Calcio, fósforo, zinc y cobre: el equilibrio también importa

Dentro de los minerales, es importante asegurarse de que hay una fuente de calcio segura y fiable. Debe de administrarse de fuentes más naturales como hueso carnoso, hueso molido o cáscara de huevo molida o de fuentes más sintéticas como carbonato cálcico, citrato cálcico o fosfato cálcico.

  • La recomendación es que tanto el hueso molido como la cáscara de huevo molida sean a partir de un triturado industrial porque pueden conseguir partículas más pequeñas y finas y esto favorece la digestibilidad y la absorción.
  • Las moledoras que se pueden tener en casa en general no llegan a ese tamaño de partícula por lo tanto sería como no darle ninguna fuente de calcio.

Existen dos ratios que son muy importantes: el ratio calcio: fósforo y el ratio zinc:cobre. Esto quiere decir que estos compuestos, dentro de estar en unas cantidades adecuadas para la condición del animal, deben de estar dentro de unas proporciones entre ellos porque su equilibrio condiciona tanto la absorción como el metabolismo de estos minerales.

Suplementar “a ojo” y formular por porcentajes, dos errores frecuentes

Otro error muy frecuente es la suplementación sin control. Que una dieta necesite suplementos no significa que podamos añadir calcio, vitaminas, minerales o aceites “a ojo”.

  • Si no conocemos lo que aporta el resto de la dieta, podemos corregir un déficit y provocar un exceso de otro nutriente. La suplementación debería formar parte de una formulación y no utilizarse como sustituto de ella.

Otro error que encontramos es la formulación por porcentajes. Una receta que indique un porcentaje de carne, otro de hueso y otro de vísceras no garantiza que la dieta cubra los requerimientos nutricionales. Dos dietas con los mismos porcentajes pueden aportar cantidades diferentes de nutrientes dependiendo de los alimentos concretos utilizados.

Macronutrientes, ácidos grasos y taurina: qué más debe revisarse

Otro punto importante son los macronutrientes (grasa, proteína, carbohidratos) y otros componentes de la dieta como la fibra y ceniza. Deben de tener una distribución adecuada y deben estar adaptados e individualizados al momento y condición del animal.

  • Exceso o carencia de fibra por ejemplo pueden producir malas digestiones y malestar digestivo.
  • Exceso de grasa puede favorecer episodios digestivos y, en animales predispuestos, aumentar el riesgo de pancreatitis.

También hay que revisar el aporte de grasa y ácidos grasos esenciales. Los perros necesitan ingerir en la dieta ácido linoleico (omega 6) y alfa linolénico (omega 3) y los gatos además deben ingerir ácido araquidónico ya que las vías para sintetizarlo a partir de otras sustancias son poco efectivas. Además, la relación entre el omega 3 (DHA y EPA) y omega 6 tiene que ser específica.

  • Por último, es importante recordar que la taurina en gatos es un aminoácido esencial.
  • Aunque se administre una cantidad importante de carne en la dieta, en algunos procesos de cocinado la taurina puede destruirse y no llegar a requerimientos mínimos por lo que siempre hay que revisarlo y añadir un suplemento si es necesario.

Qué preguntar al tutor cuando alimenta a su animal con una dieta casera

Cuando llegue un tutor a tu consulta y te diga que le da a su perro o gato una dieta natural no revisada por nutricionista, plantéale las siguientes preguntas:

  • ¿Qué alimentos recibe exactamente y en qué cantidades?
  • ¿Las cantidades se pesan en crudo o cocinado?
  • ¿La receta es siempre la misma?
  • ¿De dónde la ha sacado y quién la ha formulado? ¿La ha modificado?
  • ¿Qué suplementos utiliza y en qué cantidad?
  • ¿Qué fuente de calcio utiliza?
  • ¿Qué fuente de ácidos grasos le estás dando?
  • ¿Está revisado el ratio de omega 6 y omega 3?
  • ¿Qué fuentes de minerales y vitaminas diarios le estás dando?
  • ¿Qué macronutrientes tendrá esta dieta?

Si esta dieta ha sido formulada por un nutricionista, el tutor o ese veterinario especializado en nutrición podrá contester todas estas dudas. Sin embargo, si esta dieta no está formulada por un profesional, esta dudas no serán resueltas.

También es importante preguntar por premios, snacks y otros alimentos que puedan modificar el aporte diario. Y debemos conocer para quién se diseñó la dieta: no es lo mismo un adulto sano que un cachorro, un geriátrico, una hembra gestante o un paciente con una enfermedad. Las necesidades deben adaptarse a la situación actual del animal.

Señales que pueden hacer sospechar de un problema nutricional

¿Qué señales deberían hacernos sospechar que existe un problema nutricional? No siempre encontraremos un signo clínico específico.

  • Debemos prestar especial atención cuando un animal recibe una dieta casera no formulada y presenta una condición corporal inadecuada, pérdida o aumento de peso sin explicación, problemas digestivos persistentes, alteraciones dermatológicas o de la calidad del pelo, problemas de crecimiento o desarrollo, alteraciones musculoesqueléticas o cambios analíticos que no conseguimos explicar fácilmente.
  • También debemos aumentar la sospecha en dietas muy restrictivas, con pocos ingredientes o con numerosos suplementos.

Cuándo derivar a un especialista en nutrición veterinaria

La pregunta entonces es: ¿cuándo debemos derivar a un especialista en nutrición? Si el tutor quiere mantener una dieta casera como alimentación principal a largo plazo, no deberíamos limitarnos a dar unas pautas generales.

  • Tampoco cuando estamos ante un cachorro o un animal en crecimiento, una gestación o lactancia, un paciente con una patología que requiere una dieta específica, múltiples enfermedades simultáneas, una dieta muy restrictiva por alergias o intolerancias, una condición corporal extrema o un paciente que ya presenta alteraciones clínicas o analíticas que podrían estar relacionadas con la alimentación.
  • En estos casos, la formulación individualizada por un profesional con formación específica puede ser mucho más segura.

La nutrición es una especialidad compleja y que abarca muchos aspectos diferentes. Por eso es importante saber cuándo derivar a un especialista, teniendo claros ciertos conceptos clave para poder guiar a los tutores.

Cómo hablar de la dieta con el tutor sin convertirla en una discusión

Y aquí también es importante cómo se lo explicamos al tutor. La mayoría de las personas que cocinan para su animal lo hacen porque quieren cuidarlo y porque creen que están tomando una buena decisión.

  • Decir directamente “esa dieta está mal” puede hacer que lo viva como una crítica.
  • Es mucho más útil validar primero su intención y después explicar que una dieta saludable no depende únicamente de utilizar buenos ingredientes.

Podemos decirle, por ejemplo: “Me parece muy positivo que te preocupes por lo que come y que quieras controlar sus ingredientes. Lo que tenemos que comprobar es que, además de ser alimentos de buena calidad, la combinación cubra todas sus necesidades”. También podemos explicar que “el problema no es cocinar en casa; el problema es mantener durante mucho tiempo una dieta que no sabemos si es completa y equilibrada”.

De la anamnesis nutricional a una derivación adecuada

En definitiva, una dieta casera bien formulada puede adaptarse al animal y a las preferencias del tutor, pero requiere formación, experiencia y un análisis mucho más complejo que seguir una receta de internet o utilizar porcentajes de carne, hueso y vísceras.

Con una buena anamnesis nutricional, una identificación adecuada de los factores de riesgo y una derivación cuando sea necesario, podremos ayudar cada vez más a nuestros pacientes sin convertir la nutrición en una discusión con sus tutores.

Otros contenidos relacionados:

Contenido anterior
Un fin de semana para aprender, compartir y disfrutar de Gijón con otros profesionales veterinarios
Siguiente contenido
Veterios celebrará en Madrid sus primeras jornadas multidisciplinares con inscripción gratuita