En el corazón de Ciudad Real, dentro del Campus Universitario, se encuentra un centro que quizá muchos veterinarios no tienen aún en el radar: el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). Desde hace más de dos décadas, este instituto trabaja para equilibrar conservación, caza y biodiversidad con una visión científica y multidisciplinar.
En nuestra profesión hablamos cada vez más de fauna silvestre: de enfermedades que saltan entre animales domésticos y salvajes, de especies que crecen sin control o de aquellas que desaparecen poco a poco. Y, sin embargo, muchos compañeros aún no saben que en España contamos con un centro que trabaja día a día precisamente en esto: el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). Y es que el IREC es algo así como un puente entre la ciencia, la conservación y la actividad cinegética.
Quiénes somos
El IREC nació en 1999, fruto de un convenio entre el CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM). Tres instituciones muy diferentes que decidieron unir fuerzas para crear un centro único, con carácter mixto y gobernanza compartida. El objetivo inicial era claro: estudiar la caza como recurso natural renovable, pero pronto la misión creció. Hoy trabajamos por algo más amplio: una gestión responsable y sostenible de la fauna silvestre, tanto si hablamos de especies cinegéticas como de aquellas que necesitan protección urgente o de las que generan conflictos por su sobreabundancia.
Nuestra sede y evolución
Los primeros pasos fueron humildes. Durante unos años trabajamos en un local de la UCLM en Ciudad Real. No era lo más cómodo, pero sí suficiente para arrancar. En 2002 llegó un salto importante: estrenamos sede en el Campus Universitario de Ciudad Real, un edificio moderno levantado por el CSIC, con laboratorios, biblioteca y espacios pensados para crecer en ciencia, docencia y divulgación. A lo largo de los años, el instituto ha pasado por distintas manos. Desde Sacramento Moreno Garrido, primera directora, hasta la actual responsable, Beatriz Arroyo López. Cada etapa ha dejado su huella: la inauguración del edificio, la creación de órganos colegiados, la consolidación de equipos… En conjunto, una evolución que nos ha llevado a ser lo que hoy somos: un centro de referencia internacional.
Qué hacemos en el IREC
Podría resumir nuestra labor en cuatro grandes pilares:
- Investigación: aquí la palabra clave es “multidisciplinar”. En un mismo proyecto pueden trabajar ecólogos, veterinarios, toxicólogos y especialistas en ciencias sociales. Esto nos permite mirar un mismo problema desde muchos ángulos.
- Formación: formamos a estudiantes de posgrado y jóvenes investigadores que mañana serán quienes tomen el relevo en la gestión y conservación de la fauna. Es un privilegio ver cómo el conocimiento se transmite de generación en generación.
- Transferencia: la ciencia que no llega a la sociedad se queda coja. Por eso colaboramos con administraciones, empresas y organismos para que nuestros resultados se traduzcan en políticas públicas, planes de gestión o soluciones concretas sobre el terreno.
- Divulgación: organizamos cursos, charlas y participamos en publicaciones porque creemos que la gestión de la fauna no es un asunto solo de científicos: es un reto compartido.
Un puente con la veterinaria clínica
Lo que más me gusta transmitir a mis colegas veterinarios es que el trabajo del IREC no está aislado en un laboratorio. Muy al contrario: conecta con la clínica de pequeños animales en aspectos tan cotidianos como las zoonosis, la toxicología ambiental o el papel de la fauna silvestre en la salud pública. Al final, todos trabajamos por lo mismo: proteger la salud animal y, con ella, la humana y la del entorno.
Mirando al futuro
Después de más de dos décadas, el IREC se ha consolidado como un referente. Pero, la verdad, siento que lo más interesante está aún por venir. Los desafíos actuales -cambio climático, pérdida de biodiversidad, nuevas enfermedades emergentes, etc. - nos obligan a seguir innovando y a mantener la mirada puesta en la sostenibilidad.
Mi invitación es sencilla: acercaos al IREC. Conoceréis un instituto que no solo investiga, sino que se implica en la búsqueda de soluciones reales. Y, sobre todo, descubriréis que la veterinaria, en todas sus vertientes, tiene un papel decisivo en el futuro de nuestra fauna y de nuestros ecosistemas.













