La pioderma es una de las infecciones cutáneas más frecuentes en la clínica de pequeños animales, y su correcto manejo depende en gran medida de la elección adecuada del antibiótico. Para ello, los cultivos bacterianos y las pruebas de sensibilidad son herramientas clave. Sin embargo, un estudio recientemente publicado en Journal of Small Animal Practice plantea una pregunta crucial: ¿hasta qué punto son consistentes los resultados de los laboratorios cuando procesan la misma muestra? El trabajo, desarrollado por S. Zebley y colaboradores, se presentó inicialmente en el congreso NAVDF en Seattle (2023) y acaba de publicarse oficialmente en agosto de 2025. Su objetivo fue comparar los resultados de cultivos aeróbicos y antibiogramas obtenidos a partir de la misma lesión en perros con pioderma, enviada simultáneamente a tres laboratorios distintos.
Metodología del estudio
Se incluyeron 15 perros (8 machos castrados y 7 hembras esterilizadas), de entre 2 y 17 años. De cada paciente se recogieron tres muestras de una misma lesión (costras, collaretes o pústulas), que se enviaron a tres laboratorios independientes. Posteriormente, los investigadores compararon tanto las especies bacterianas reportadas como las sensibilidades a antibióticos, utilizando métodos estadísticos como el coeficiente kappa de Cohen y Fleiss.
Resultados: coincidencias y divergencias
Los hallazgos muestran un panorama mixto. Solo en 3 de los 14 perros evaluados hubo total coincidencia en la identificación de las especies bacterianas entre los tres laboratorios. Sin embargo, en 12 de los 14 casos se aisló consistentemente el mismo estafilococo, lo que confirma la fiabilidad de este hallazgo en la pioderma canina. En cuanto a las pruebas de sensibilidad, la concordancia fue mucho más alta. Los investigadores describen un nivel de acuerdo “casi perfecto” en la sensibilidad antibiótica de las especies coincidentes. Aun así, algunos antibióticos mostraron mayor variabilidad en los resultados: gentamicina (40% de discrepancias), doxiciclina (26,6%), enrofloxacino (26,6%) y clindamicina (13%).
Implicaciones clínicas
El aspecto más relevante para la práctica diaria es que, si bien los resultados relacionados con Staphylococcus spp. y su sensibilidad son consistentes y confiables, la presencia de bacterias adicionales varía considerablemente según el laboratorio. Esta disparidad puede inducir a los clínicos a elegir antibióticos de espectro más amplio de lo estrictamente necesario, con el consiguiente impacto en la gestión responsable de antimicrobianos. Los autores enfatizan que los resultados de los cultivos no deben interpretarse de manera aislada. Es fundamental compararlos siempre con los hallazgos de la citología cutánea y considerar el contexto clínico de la pioderma. Ante discrepancias notables entre laboratorios, la consulta con un microbiólogo puede ser una herramienta valiosa para evitar tratamientos inapropiados.
Conclusión
Este estudio aporta una reflexión importante para la medicina veterinaria: los cultivos bacterianos son una guía esencial, pero no infalible. La interpretación crítica de los resultados, apoyada en la citología y el conocimiento del proceso patológico, es indispensable para garantizar un uso prudente y eficaz de los antibióticos. En un contexto global donde la resistencia antimicrobiana es una amenaza creciente, la precisión en cada decisión terapéutica marca la diferencia.












