Tras el análisis del fracaso sistémico en la gestión de las colonias felinas, esta reflexión aborda cómo el modelo basado en el voluntariado en las colonias felinas ha llegado a su límite.
Es el momento de una transformación profesional liderada por la veterinaria, con formación, prevención y políticas públicas que sustituyan la precariedad por responsabilidad.
El Vacío Formativo: La Deuda de la Universidad
El origen de este vacío es estructural y empieza en la universidad.
- Existe una notable falta de formación en las facultades de veterinaria en medicina y bienestar de colectivos, un conocimiento que es indispensable para la gestión correcta de estas poblaciones.
La formación veterinaria clínica en España, aunque excelente, está diseñada para dos fines: el clínico (la salud del animal individual) y la salud pública (enfocada en la seguridad alimentaria y la producción).
Este enfoque es insuficiente, ya que no se pueden aplicar los conceptos de tratamiento de gatos con dueño a una población feral.
- En la gestión de colectividades, es fundamental la prevención y la bioseguridad por encima de los costosos tratamientos individuales, que son inviables para los presupuestos públicos de los municipios.
Un análisis de los planes de estudio de las principales facultades de Veterinaria (como León, la Complutense de Madrid o Zaragoza ) revela la ausencia total de asignaturas obligatorias sobre "Medicina de Albergues" (Shelter Medicine) o "Gestión Epidemiológica de Poblaciones Urbanas".
- El veterinario egresado sabe tratar a un gato, pero no ha sido formado para gestionar la salud, la etología y la epidemiología de una población de cientos de ellos.
Este vacío formativo se explica por una devaluación sistémica de la profesión: el Estado español, en la práctica, excluye a los veterinarios del Registro Estatal de Profesionales Sanitarios (REPS).
Al no considerarlos formalmente como actores clave de la salud pública, se viola el principio "One Health" (Una Sola Salud) y se perpetúa el círculo de desconocimiento: como el sistema no los reconoce, la universidad no los forma.
El Fracaso de la Política Reactiva: El Grifo del Abandono Sigue Abierto
Incluso si el sistema de gestión CERR (Captura-Esterilización-Retorno-Registro) estuviera bien financiado y profesionalizado, está condenado al fracaso mientras la política siga siendo reactiva.
- El método CER es una herramienta para gestionar los efectos del abandono, no sus causas.
El verdadero problema, el que ninguna administración aborda con seriedad, es la prevención.
- En España se recogieron más de 286.000 perros y gatos en 2023.
- La principal causa de abandono sigue siendo las "camadas no deseadas".
- Los gatos son los grandes olvidados: solo el 4% de los recogidos lleva microchip, haciendo imposible su retorno.
- Estudios científicos sobre el CER demuestran que el método solo es eficaz para reducir la población si la tasa de "inmigración" (es decir, el abandono continuo) es nula o muy baja.
Aquí es donde el concepto de "tenencia" debe ser superado por el de "vivencia responsable".
- Tener un animal es mucho más que cubrir sus necesidades físicas y médicas, como darle de comer o visitar al veterinario.
- La vivencia responsable conlleva un compromiso profundo de enriquecimiento ambiental y mental, entendiendo que se convive con un ser sentiente con necesidades etológicas complejas.
Este cambio conceptual implica ser mucho más exhaustivos a la hora de adoptar o comprar un animal. No se puede seguir asumiendo que un curso gratuito de cuatro horas sobre comportamiento es suficiente.
Es necesario evaluar de forma fehaciente quién es apto o no para la vivencia con animales, comprobando sus aptitudes antes de entregar o vender cualquier ser vivo. Mientras no seamos consecuentes en el origen, el grifo del abandono seguirá abierto.
Estamos intentando vaciar una bañera con un dedal mientras el grifo del abandono sigue abierto de par en par.
Conclusión: Una Llamada a la Acción para la Profesión
La gestión de colonias felinas es una oportunidad para abordar un problema complejo de bienestar animal y equilibrio ecológico que no puede seguir siendo gestionado con sentimentalismo, precariedad y presupuestos irrisorios.
Exige una respuesta acorde a una sociedad sensible que demanda responsabilidad.
La solución exige una política proactiva, profesionalizada y liderada por veterinarios formados en la materia:
- Profesionalización:
- Sustituir el modelo de voluntariado por servicios profesionalizados, mediante contratos públicos que garanticen estándares sanitarios y epidemiológicos.
- Prevención y Vivencia Responsable:
- Trasladar el foco y el grueso de la financiación de la gestión reactiva (CERR) a la prevención activa: campañas masivas de esterilización e identificación a bajo coste para animales con propietario y exigir una vivencia responsable, evaluando las aptitudes de los futuros adoptantes o compradores para garantizar un compromiso real que vaya más allá de la simple tenencia.
- Educación:
- Una reforma inmediata de los planes de estudio de Veterinaria para incluir módulos obligatorios de Medicina de Colectividades y Gestión de Poblaciones.
- Reconocimiento:
- La inclusión inmediata de todos los veterinarios colegiados en el Registro Estatal de Profesionales Sanitarios (REPS), para integrar definitivamente la veterinaria en la Salud Pública nacional.
Todo lo demás es perpetuar un fracaso que ya está costando demasiado a los animales, a los veterinarios, a los voluntarios y a las arcas municipales.













