Vetesfera

SÚMATE A VETESFERA CLINIC

La comunidad que está transformando la veterinaria clínica

En Vetesfera Clinic te conectamos con una comunidad que vive la veterinaria como tú :

📩 Recibe en tu correo contenido exclusivo, útil y sin ruido
🌱 Crece con artículos que te ayudan en la práctica clínica, la gestión de tu centro y el bienestar profesional de todo el equipo
🤝 Forma parte de un espacio donde compartir, aprender y avanzar juntos

Sumarme a Vetesfera

Cuidamos tus datos y solo te enviaremos contenidos útiles. Si no es para ti, podrás irte fácil (pero te prometemos que no querrás hacerlo).

PRESVET y las reglas que no se explican

Tras detectar errores de validación sin explicación clara, este artículo analiza qué ocurre cuando PRESVET aplica reglas técnicas que no son accesibles para el veterinario clínico. A partir de la solicitud del script de validación, la respuesta institucional y el desarrollo de un validador alternativo, se abordan los problemas de transparencia, usabilidad y diseño que condicionan el trabajo diario en consulta.

En un artículo previo analicé cómo PRESVET, en mi experiencia clínica, se había convertido en una fuente constante de fricción administrativa, obligándome incluso a desarrollar herramientas propias para poder trabajar con eficiencia.

Aquella experiencia arrancaba con un problema concreto de validación que el sistema no sabía -o no quería- explicar.

  • Tras publicar ese análisis, quise entender algo aún más básico: cómo decide PRESVET si una receta se acepta o se rechaza.
  • Para poder trabajar con claridad, solicité en varias ocasiones al soporte el script de validación que aplica el sistema. No lo facilitaron. En su lugar, recibí un documento de 66 páginas en PDF...

A partir de esa respuesta, decidí reconstruir por mi cuenta las reglas de validación, desarrollar un validador previo y analizar qué sucede cuando un sistema automatizado condiciona el trabajo clínico sin explicar sus criterios ni ofrecer herramientas claras para cumplir. (El primer artículo, donde se detalla el origen de este problema, puede leerse aquí).

Pedir las reglas del sistema y recibir un PDF de 66 páginas...

Para poder trabajar con claridad, solicité al soporte de PRESVET en más de cuatro ocasiones que me facilitaran el script de validación del archivo XLSX, es decir, el conjunto de reglas que decide si una receta se acepta o se rechaza. En todas esas ocasiones, la solicitud fue denegada.

Finalmente, en lugar del script, recibí un documento en PDF de 66 páginas. Ante esa respuesta, decidí reconstruir por mi cuenta el sistema de validación basándome en la información contenida en ese documento.

El resultado fue un validador previo que he implementado en una página web, con el objetivo de poder comprobar los archivos XLSX antes de enviarlos a PRESVET. Puedes consultarlo aquí.

  • Esta herramienta permite validar las recetas antes de su envío (por el momento, para el alta de recetas mediante la plantilla de pequeños animales), evitando rechazos innecesarios y reduciendo el tiempo perdido en pruebas sucesivas.
  • He enviado el enlace al servicio de soporte para que puedan utilizarlo o compartirlo si lo consideran oportuno, y lo he dejado público por si puede resultar útil a otros compañeros para ahorrar tiempo, errores y vueltas.

Por qué pedí conocer las reglas del sistema

Solicité el script de validación apoyándome en principios básicos de transparencia y auditabilidad, especialmente relevantes cuando un sistema automatizado condiciona la aceptación o el rechazo de registros que afectan directamente al trabajo profesional.

Mi petición se basaba en varios marcos normativos bien establecidos: la Ley 19/2013 de transparencia, la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común y el RGPD (UE 2016/679), que reconoce el derecho a conocer información significativa sobre la lógica aplicada cuando existen decisiones automatizadas.

A ello se suma la doctrina reciente sobre transparencia algorítmica en el sector público y el interés legítimo en comprender cómo funcionan los sistemas que verifican requisitos normativos.

No solicitaba credenciales, claves, secretos ni elementos de seguridad. Únicamente la información mínima necesaria para:

  • poder ajustar correctamente mis ficheros,
  • evitar rechazos reiterados y
  • asegurar que los criterios aplicados fueran coherentes, verificables y no arbitrarios.

Cuando la respuesta no aclara nada

Tras la publicación del análisis anterior, el soporte de PRESVET me remitió un documento en PDF para “comprobar” si mi archivo XLSX era válido. Respondí con claridad que eso no era lo que había solicitado: necesitaba conocer las reglas de validación, no volver a verificar el resultado final.

Ante la negativa a facilitar el script (y al no encontrar una razón técnica que lo justificara), decidí reconstruir por mi cuenta el sistema de validación basándome en la documentación recibida y desplegarlo en una herramienta accesible en la web.

  • El resultado fue un validador online previo al envío de los archivos XLSX a PRESVET, que indiqué que podían compartir libremente con quien lo necesitara.
  • A día de hoy, todavía no he recibido respuesta...

Mejoras técnicas básicas que evitarían fricción innecesaria

Quiero pensar que, a estas alturas, se están abordando las mejoras técnicas más evidentes.

  • Por ejemplo, separar la lectura del archivo XLSX y su validación en un proceso independiente (mediante un Web Worker) permitiría incorporar una barra de progreso y la opción de cancelar la operación cuando el archivo es grande, evitando que la interfaz quede bloqueada.

Este enfoque haría posible validar miles de filas sin congelar la aplicación, mostrando los errores por lotes y renderizando progresivamente los resultados.

  • De ese modo, el usuario podría saber qué está ocurriendo en cada momento, en lugar de enfrentarse a una pantalla inmóvil sin información ni control.

Este tipo de decisiones técnicas (separación de tareas pesadas, feedback de progreso, posibilidad de cancelación) no son soluciones avanzadas ni experimentales, sino estándares mínimos en aplicaciones web modernas que procesan ficheros locales.

Fricciones cotidianas que complican el uso de PRESVET

En las últimas semanas he vuelto a entrar en PRESVET con un objetivo concreto: identificar fricciones, fallos y puntos de mejora (tanto técnicos como de experiencia de usuario) con la intención de contribuir, en la medida de lo posible, a que esta herramienta, tan necesaria para la veterinaria, sea más sólida, clara y fiable.

En ese uso cotidiano he detectado varios elementos que, sumados, hacen que la experiencia sea claramente mejorable.

Uno de ellos es la autenticación mediante certificado electrónico, que en ocasiones obliga a iniciar sesión dos veces para que el sistema reconozca correctamente la credencial, lo que añade un paso innecesario a un proceso ya poco ágil.

  • Otro aspecto llamativo es el tono de comunicación. En algunos avisos el sistema utiliza una segunda persona informal -por ejemplo, “Tenéis disponible un nuevo módulo de modificación de prescripciones…”- que puede parecer un detalle menor, pero que en un entorno institucional y regulatorio genera una sensación de aplicación informal poco acorde con el contexto profesional en el que se utiliza.
  • Nadie de los que integran PRESVET me conoce, no somos amigos y, de momento, tampoco aspiro a ello...

Estas fricciones, aunque puedan parecer pequeñas de forma aislada, acaban teniendo un impacto real en el uso diario del sistema y en la percepción que el profesional tiene de la herramienta.

Cuando la experiencia de usuario roza el problema legal

Más allá de las fricciones de uso, hay aspectos procedimentales que plantean dudas más serias.

  • En la pantalla en la que se solicita el número de teléfono no se muestra ningún aviso breve ni enlace visible a información sobre protección de datos, como un texto del tipo “Protección de datos / Política de privacidad”.

Que dicha información exista en otro lugar (por ejemplo, en la web del MAPA) no siempre es suficiente si en el punto de recogida del dato no se ofrece un acceso claro y directo, lo que podría rozar el deber de información establecido en el artículo 13 del RGPD.

Otro elemento cuestionable es el sistema de “avisos” y el límite de 15 días para modificar determinados datos. En un entorno donde los ajustes pueden ser necesarios por motivos perfectamente operativos, resulta llamativo que la posibilidad de corrección quede tan restringida en el tiempo, sin una explicación clara del criterio aplicado.

  • En conjunto, todo el diseño procedimental de PRESVET transmite la sensación de haber sido concebido sin un conocimiento real del trabajo clínico diario, de la optimización de clics, de la prevención de errores y de los principios básicos de experiencia de usuario.

El resultado es una herramienta que, aun siendo necesaria, castiga al profesional con fricciones evitables y validaciones poco transparentes.

Desde la perspectiva de la experiencia de usuario, la interfaz se aleja de principios clásicos de usabilidad -como los descritos por la Ley de Fitts- al presentar objetivos interactivos pequeños y mal posicionados, lo que incrementa el tiempo por tarea y la probabilidad de error en procesos clínicos repetitivos.

Una alternativa técnica viable desde el inicio

Una alternativa que habría facilitado de forma drástica la labor tanto de PRESVET como de los veterinarios clínicos habría sido diseñar el procedimiento informático desde una lógica integrada y orientada al uso real.

  • Bastaba con una aplicación web que incorporase los datos de los fármacos y permitiera calcular automáticamente el porcentaje de empleo del envase, evitando cálculos manuales y errores innecesarios.
  • La generación de la receta y del registro asociado podría haberse realizado sin duplicar la entrada de datos, subiendo la información a PRESVET de forma automática una vez creada la receta entregada al propietario
  • La incorporación de un código QR permitiría, además, que las farmacias escanearan directamente la información de la receta, evitando transcripciones manuales.

Incluso podría haberse implementado un sistema de verificación que hiciera las recetas plenamente electrónicas y autoverificables, sin necesidad de soluciones complejas ni costosas, mediante esquemas de firma y verificación que permitieran comprobar la integridad y autenticidad de la receta de forma automática.

El problema no es el veterinario

PRESVET nació con una finalidad razonable según los legisladores. Sin embargo, su ejecución procedimental y su diseño de interfaz evidencian una desconexión profunda con la realidad del trabajo clínico diario.

La informatización útil reduce carga, previene errores y aporta claridad; la mal diseñada hace justo lo contrario: añade pasos, multiplica fallos y oscurece las reglas.

  • Cuando un sistema oficial obliga a los profesionales a crear herramientas paralelas para poder usarlo con eficiencia, el problema deja de ser del usuario y pasa a ser del diseño.
  • En una plataforma financiada con recursos públicos, que este tipo de carencias obliguen a dedicar tiempo clínico adicional a tareas administrativas evitables resulta difícilmente justificable desde una perspectiva de eficiencia y servicio público.

Otros contenidos relacionados:

Contenido anterior
Protegido: ¿Puede un ACV emprender en veterinaria? Reflexiones desde la experiencia profesional
Siguiente contenido
Subvenciones municipales y colonias felinas, cuando la financiación desaparece