Hace tiempo que los veterinarios saben que los gatos no son perros pequeños, y las diferencias en la presentación y el manejo de la diabetes mellitus entre ambas especies son cada vez más evidentes.
En este contexto, la AAHA ha actualizado el manejo de la diabetes mellitus en gatos, creando unas guías de manejo específicas para la especie felina.
La diabetes felina requiere un enfoque individualizado
Las guías 2026 de la American Animal Hospital Association (AAHA) sobre diabetes mellitus en gatos actualizan las directrices de 2018 e incorporan nuevos hallazgos y opiniones de expertos sobre fisiopatología, diagnóstico, tratamiento, monitorización, dieta, remisión diabética, educación del tutor y cetoacidosis diabética.
La diabetes mellitus felina es manejable, aunque requiere una evaluación clínica, observacional y diagnóstica cuidadosa, así como planes terapéuticos y de monitorización adaptados a cada paciente.
La resistencia a la insulina y la glucotoxicidad tienen un papel clave en la patogenia en gatos, y el tratamiento se basa en controlar la hiperglucemia y en abordar los factores que contribuyen a esa resistencia.
Reconocimiento y confirmación diagnóstica
- La diabetes puede aparecer en gatos de cualquier edad, aunque la mayoría de los casos se presenta a partir de los 4 años.
En un estudio de Prahl et al. (2007), el 82 % de los gatos diabéticos tenía más de 7 años y la mitad se encontraba entre los 10 y los 15.
- Los signos clínicos descritos incluyen poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso y letargia.
En la exploración pueden observarse debilidad de extremidades posteriores con postura plantígrada y pelaje descuidado, aunque la presentación puede ser relativamente inespecífica.
- El diagnóstico exige evidencia de hiperglucemia sostenida.
Las guías recogen como opciones el aumento de proteínas glicadas (fructosamina o hemoglobina A1C) o la documentación de hiperglucemia o glucosuria en más de una ocasión en un entorno no estresante o domiciliario. La diferenciación respecto a la hiperglucemia por estrés es un paso diagnóstico imprescindible.
- En gatos recién diagnosticados se recomienda una evaluación laboratorial completa antes de seleccionar el tratamiento.
Dicha evaluación debe incluir hemograma, bioquímica con colesterol, triglicéridos y electrolitos, urianálisis con sedimento, T4 total y beta-hidroxibutirato en sangre.
Insulina e inhibidores SGLT2
La insulina exógena sigue siendo el abordaje tradicional. Los objetivos del tratamiento son mejorar el control glucémico, reducir los signos clínicos y mejorar la calidad de vida del gato y de los tutores. En la mayoría de los pacientes, la dosis inicial de glargina U-100 o PZI es de 1 unidad por gato cada 12 horas.
Las guías también abordan los inhibidores SGLT2. Existen dos fármacos de esta clase para gatos diabéticos recién diagnosticados: la bexagliflozina en comprimidos y la velagliflozina en solución oral, ambos de administración oral una vez al día.
No todos los gatos son candidatos: están contraindicados en aquellos con compromiso sistémico, como vómitos, hiporexia, caquexia o letargia. La monitorización de cetosis es esencial, especialmente durante las dos primeras semanas de tratamiento.
No obstante, los SGLT2 están sustituyendo a la insulina como fármaco en gatos estables en los que se diagnostica diabetes por primera vez dada su facilidad de administración, eficacia general y seguridad.
Monitorización centrada en el paciente
Las guías insisten en que el éxito terapéutico no debe medirse exclusivamente con valores laboratoriales. La mejoría de la poliuria, polidipsia y polifagia y el mantenimiento del peso corporal son indicadores clínicos fundamentales.
No se recomiendan las curvas de glucosa en clínica para la monitorización rutinaria. Los monitores continuos de glucosa proporcionan más información que una curva puntual, aunque sus valores bajos deben correlacionarse con los signos clínicos y, cuando sea necesario, confirmarse con un glucómetro calibrado para uso veterinario.
Dieta, remisión y complicaciones
Los gatos diabéticos pueden beneficiarse de una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas, aunque las guías priorizan siempre garantizar una ingesta fiable de una dieta completa y equilibrada.
En pacientes con sobrepeso u obesidad, la pérdida de peso saludable forma parte integral del manejo.
La remisión diabética es posible y requiere la recuperación de la función de las células beta junto con la reversión de la resistencia a la insulina y de la glucotoxicidad. Las guías advierten, sin embargo, que los gatos en remisión no están curados y que la recaída es frecuente, por lo que el seguimiento debe mantenerse.
La cetoacidosis diabética es una complicación potencialmente mortal. En gatos tratados con inhibidores SGLT2 puede presentarse cetoacidosis euglucémica, una forma que también requiere tratamiento con insulina y que puede pasar desapercibida si no se monitoriza específicamente.
Las guías ofrecen pautas para el manejo de la cetoacidosis diabética específicamente dirigidas a los veterinarios de atención primaria.
Puntos clave
- El diagnóstico de diabetes requiere la evidencia de hiperglucemia sostenida en un ambiente no estresante.
- Al diagnosticar diabetes en gatos es crucial identificar cualquier comorbilidad o enfermedad que pueda producir resistencia a la insulina.
- No se recomiendan las curvas de glucosa intrahospitalarias.
- No todos los gatos son candidatos para los inhibidores SGLT2.
- En la monitorización de un gato que recibe insulina no hay que olvidar observar la evolución de los signos clínicos.
- Los gatos con diabetes pueden vivir bien con la enfermedad el resto de sus vidas.
- Algunos gatos pueden experimentar remisión de la enfermedad.











