La valoración preanestésica es el paso clave para garantizar una anestesia segura. Esta consulta permite conocer a fondo al paciente, adaptar el protocolo a sus necesidades y anticipar riesgos, ofreciendo mayor seguridad, mejor recuperación y confianza tanto para los tutores como para el equipo clínico.
La anestesia es uno de los grandes retos de la medicina veterinaria puesto que se trata un procedimiento que genera dudas en los tutores de las mascotas y que puede suponer riesgos importantes si no se planifica correctamente.
- La clave para que todo salga bien no está solo en el quirófano, sino mucho antes, en una consulta que a menudo pasa desapercibida y que debemos tener muy en cuenta como es la valoración preanestésica
- Esta evaluación permite conocer a fondo a cada paciente, adaptar el protocolo anestésico a sus necesidades individuales y anticipar posibles complicaciones.
En mi experiencia, es precisamente en la valoración preanestésica, en nuestra consulta veterinaria, donde comienza una anestesia segura, personalizada y de calidad.
¿Qué es la valoración preanestésica y por qué es tan importante?
La valoración preanestésica es la consulta previa que realizamos antes de cualquier procedimiento que requiera anestesia o sedación.
En ella recogemos la historia clínica, exploramos al paciente y decidimos qué pruebas complementarias son necesarias para evaluar su estado general. Es, en definitiva, el momento en el que transformamos la incertidumbre en un plan seguro y adaptado.
- A menudo, esta consulta no se realiza o se piensa en esta como un trámite rutinario, pero la realidad es que cada paciente es único
- Cada animal llega con una historia, un estado fisiológico y unas particularidades que condicionan directamente cómo debe ser anestesiado
Cuando en nuestras consultas veterinarias la valoración se hace de forma individualizada, obtenemos beneficios muy claros como una mayor seguridad durante todo el procedimiento, prevención de riesgos y complicaciones, y confianza tanto para el tutor -que entienda que su animal está en buenas manos-, como para el equipo clínico, que afronta la anestesia con un plan claro y personalizado.
Diversos estudios han demostrado que una adecuada evaluación preanestésica reduce significativamente la incidencia de complicaciones y mejora la seguridad del procedimiento (Grubb et al., 2020.).
Componentes esenciales de la consulta preanestésica

Historia clínica, exploración física y pruebas diagnósticas
La valoración preanestésica comienza siempre con una buena anamnesis. Hablar con el tutor y recopilar información detallada es fundamental para anticipar posibles riesgos.
- Preguntar por antecedentes médicos, alergias conocidas, medicación actual, reacciones adversas previas a la anestesia o episodios de enfermedad recientes puede marcar la diferencia en la seguridad del procedimiento.
Tras la historia clínica, llega el momento de la exploración física completa.
- Evaluar parámetros básicos como frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, temperatura, condición corporal o estado de hidratación nos da una primera impresión del paciente.
- La auscultación cardíaca y pulmonar es imprescindible, ya que muchas patologías se detectan en ese punto.
- Asimismo, una buena exploración abdominal y neurológica puede aportar datos de gran valor según el caso.
Este proceso no solo sirve para detectar alteraciones clínicas, sino también para establecer una línea base frente a la que comparar la evolución intra y postoperatoria.
Una vez recogida la información clínica inicial, llega el turno de las pruebas diagnósticas preanestésicas.
- No todos los pacientes requieren la misma batería de estudios, y aquí es donde la individualización cobra sentido.
- En animales jóvenes y sanos puede ser suficiente una analítica, mientras que en pacientes geriátricos o con patologías conocidas conviene ampliar el estudio con perfiles bioquímicos completos, pruebas de coagulación o estudios de imagen (radiografías, ecografía).
Estas pruebas no solo aportan información sobre el estado de órganos clave como hígado, riñón o corazón, sino que pueden obligarnos a replantear completamente el plan anestésico.
Un hallazgo inesperado en una analítica puede cambiar la elección de fármacos, la técnica anestésica o incluso la decisión de posponer el procedimiento hasta estabilizar al paciente (Cañón Pérez et al., 2025).
En definitiva, historia clínica, exploración física y pruebas diagnósticas conforman un trinomio inseparable que permite diseñar un plan anestésico a medida, reduciendo riesgos y ofreciendo la máxima seguridad al paciente y tranquilidad al equipo.
Clasificación del riesgo anestésico (ASA)
Una vez obtenida la información clínica y diagnóstica, es fundamentar clasificar el riesgo anestésico del paciente. Para ello, la herramienta más utilizada es la escala ASA (American Society of Anesthesiologists), adaptada a la práctica veterinaria.
La clasificación ASA permite categorizar a los pacientes en cinco grandes grupos según su estado de salud, desde ASA I (paciente sano, sin enfermedad sistémica) hasta el ASA V (paciente moribundo que no sobrevivirá sin cirugía). Existe la categoría “E” para aquellos casos de urgencia.
Esta clasificación, aunque pueda parecer un ejercicio teórico, tiene una enorme utilidad práctica:
- Orienta sobre el nivel de monitorización y soporte que cada paciente requiere
- Ayuda a decidir qué plan anestésico es más seguro
- Facilita la comunicación dentro del equipo y con el tutor, que entiende mejor el nivel de riesgo al que se enfrenta su animal.
No obstante, la clasificación ASA no sustituye al juicio clínico, pero aporta un lenguaje común y estandarizado que permite anticipar complicaciones y reforzar la cultura de seguridad anestésica (Portier & Ida, 2018).
Además, puede convertirse en una valiosa herramienta formativa para nuestro equipo clínico al comentar con ellos por qué un paciente se clasifica en un nivel determinado ayudando a comprender la lógica detrás de las decisiones anestésicas.
Beneficios de una buena valoración preanestésica
Realizar una valoración preanestésica completa no es solo una cuestión de protocolo, es una inversión en seguridad y calidad asistencial.
Dedicar unos minutos a conocer al paciente, revisar sus pruebas y clasificar su riesgo nos permite tomar decisiones más informadas y anticipar posibles complicaciones.
De esta forma, la consulta preanestésica se convierte en un paso clave con múltiples beneficios tanto para el animal como para el equipo clínico.
- Menor tasa de complicaciones
- Cuando anticipas posibles riesgos (cardiopatías, alteraciones renales, anemia, etc.) puedes adaptar el protocolo y evitar sorpresas
- Esto se traduce en menos complicaciones intraoperatorias, y en una anestesia más predecible
- Mejor recuperación y control del dolor
- Al conocer el estado del paciente antes de la anestesia, eliges la combinación de fármacos y técnicas analgésicas más adecuadas.
- Eso significa que aparecen menos efectos adversos, despertares más suaves y mejor manejo del dolor postoperatorio, lo que acelera la recuperación y mejora el bienestar del animal
- Confianza del tutor en la clínica
- Cuando tienes la oportunidad de explicar al tutor del animal que no vas a aplicar protocolo estándar, sino que valoras individualmente a cada paciente, la percepción de profesionalidad y cuidado aumenta.
- El tutor entiende que estás minimizando riesgos y que su animal está en manos profesionales.
- Y esto, no solo mejora la satisfacción del cliente, sino que también refuerza la imagen de la clínica y su reputación.
Conclusión
La valoración preanestésica es la base sobre la que se construye una anestesia segura, personalizada y de calidad.
Invertir tiempo en conocer al paciente, analizar su estado mediante las pruebas y adaptar el plan anestésico no solo reduce riesgos, también transmite confianza al tutor y refuerza el equipo quirúrgico.
En Hypnovet creemos firmemente que cada consulta preanestésica es una oportunidad para mejorar la seguridad del paciente y, al mismo tiempo, un espacio de aprendizaje para la clínica. Porque cuando entendemos que la anestesia empieza mucho antes de la inducción, estamos dando un paso hacia una práctica veterinaria más responsable.
Bibliografía
Cañón Pérez, A., Marti-Scharfhausen Sánchez, M. D. L. R., Sevilla Ureba, A., Hernández Magaña, E. Z., Viscasillas Monteagudo, J., Martínez Albiñana, A., & Redondo, J. I. (2025). Influence of Comprehensive Pre-Anaesthetic Assessment on ASA Classification and Surgical Cancellations in Dogs and Cats: A Retrospective Observational Study. Veterinary Sciences, 12(7), 612. https://doi.org/10.3390/VETSCI12070612/S1
Grubb, T., Sager, J., Anesthesia, V., Gaynor, J. S., Montgomery, E., Parker, J. A., Shafford, H., & Tearney, C. (n.d.). 2020 AAHA Anesthesia and Monitoring Guidelines for Dogs and Cats*. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-7055
Portier, K., & Ida, K. K. (2018). The ASA physical status classification: What is the evidence for recommending its use in veterinary anesthesia?-A systematic review. Frontiers in Veterinary Science, 5(AUG), 362918. https://doi.org/10.3389/FVETS.2018.00204/BIBTEX













