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Hipotermia en pacientes anestesiados, causas, monitorización y manejo en perros y gatos

La hipotermia perioperatoria en pequeños animales requiere monitorización continua, control de los factores de pérdida térmica y aplicación de medidas activas y pasivas de calentamiento durante la anestesia y la recuperación.

La hipotermia en pacientes anestesiados es un fenómeno frecuente durante los procedimientos anestésicos en pequeños animales.

Una revisión técnica revisada por pares (Veterinary Team Brief, 2018) describe sus causas, la importancia de la monitorización perioperatoria y las estrategias disponibles para su prevención y tratamiento en la práctica clínica veterinaria.

Riesgo de pérdida de calor durante la anestesia

Un artículo revisado por pares publicado en Veterinary Team Brief (2018) analiza la hipotermia en pacientes anestesiados y revisa los mecanismos de pérdida de calor asociados a los fármacos anestésicos y a los procedimientos quirúrgicos, así como las medidas aplicables en los periodos preoperatorio, intraoperatorio y posoperatorio.

  • La temperatura corporal normal en perros y gatos se sitúa entre 37,7 °C y 38,8 °C.
  • Durante la anestesia, los valores térmicos suelen descender, considerándose hipotermia leve a partir de 36,6 °C.
  • De forma general, la hipotermia se define por debajo de 36 °C, aunque distintos autores pueden establecer umbrales diferentes.

Factores que contribuyen a la hipotermia perioperatoria

Diversos elementos favorecen la pérdida de calor en el contexto anestésico. Entre ellos se incluyen la administración de fármacos vasodilatadores como acepromazina, propofol o anestésicos inhalatorios, el uso de fluidos intravenosos a temperatura ambiente, la exposición de cavidades corporales durante la cirugía y el lavado con soluciones frías.

También influyen la temperatura ambiental del quirófano y el flujo de oxígeno administrado. Los sistemas con flujos elevados o sin reinhalación aumentan la susceptibilidad al enfriamiento, ya que el oxígeno es frío y seco.

A medida que disminuye la temperatura corporal, también lo hacen los requerimientos anestésicos.

Por cada descenso de 1 °C se produce aproximadamente una reducción del 5 % en la concentración alveolar mínima, lo que requiere ajustar la administración anestésica para minimizar posibles complicaciones.

En pacientes felinos, el uso de opioides puede asociarse a un incremento leve o moderado de la temperatura corporal (inferior a 40,1 °C), generalmente autolimitado.

Monitorización intraoperatoria y recuperación

La medición de la temperatura corporal constituye un componente esencial del manejo anestésico. Durante el periodo intraoperatorio se recomienda la monitorización continua mediante sondas rectales o esofágicas, o al menos controles cada 15 minutos.

  • Los pacientes de menor tamaño pierden calor con mayor rapidez debido a su relación superficie-volumen.
  • Tras el procedimiento, la vigilancia térmica debe mantenerse, ya que la hipotermia ralentiza el metabolismo de los fármacos anestésicos y puede prolongar la recuperación.

En la fase posoperatoria se aconseja medir la temperatura rectal cada 30 minutos hasta alcanzar valores normales, aplicando un recalentamiento progresivo para evitar hipertermia de rebote, especialmente en gatos y perros pequeños.

Estrategias de prevención y tratamiento

Los dispositivos de calentamiento activo permiten prevenir y tratar la hipotermia durante y después de la anestesia. Entre ellos se encuentran los sistemas de aire caliente forzado con mantas estériles y las mantas eléctricas conductoras reutilizables que distribuyen el calor de forma uniforme alrededor del paciente.

El calentamiento de los fluidos intravenosos es una práctica habitual, aunque el enfriamiento puede producirse rápidamente a lo largo de la línea de administración. Por este motivo, los calentadores en línea deben colocarse lo más cerca posible del paciente.

El calentamiento mediante microondas no se recomienda debido al riesgo de temperaturas irregulares y lesiones térmicas por quemaduras.

Además de las medidas activas, pueden emplearse métodos pasivos de conservación del calor, como mantas, toallas, material plástico protector o cobertura de las extremidades, que ayudan a reducir la pérdida térmica en todas las fases del procedimiento.

Protocolos de actuación clínica

La prevención y el tratamiento de la hipotermia requieren medidas sistemáticas que incluyan la colocación preoperatoria de dispositivos de calentamiento, el aislamiento térmico del paciente, la monitorización continua de la temperatura y la definición de umbrales de intervención, como temperaturas inferiores a 37,2 °C en perros o 36,7 °C en gatos.

También se recomienda avisar al veterinario responsable si la temperatura continúa descendiendo pese a las medidas instauradas.

La pérdida de calor constituye un problema frecuente en pacientes anestesiados, por lo que los equipos quirúrgicos veterinarios deben conocer sus causas, los valores asociados a hipotermia e hipertermia, la relevancia de la monitorización perioperatoria y las opciones disponibles para su manejo.

Referencia Bibliográfica: McNerney T. Managing Hypothermia in Anesthetized Patients. Veterinary Team Brief. 2018.
Disponible en: https://www.cliniciansbrief.com/article/managing-hypothermia-anesthetized-patients

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