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Evaluación práctica del riesgo anestésico en perros con enfermedad mitral

Una revisión reciente propone un esquema de triaje preanestésico en perros con enfermedad mixomatosa de la válvula mitral (EMVM) que han de someterse a anestesia. El esquema combina herramientas accesibles cuando no se dispone de ecocardiografía, con el objetivo de reducir la variabilidad en la toma de decisiones. La derivación a cardiología sigue siendo la opción de elección cuando es posible.

Una revisión narrativa plantea un enfoque práctico para valorar el riesgo anestésico en perros con EMVM cuando no se dispone de ecocardiografía completa.

El trabajo combina la exploración física, la radiografía, el NT-proBNP y la ecografía del punto de atención (POCUS) para orientar decisiones clínicas antes de la anestesia.

La enfermedad más frecuente del corazón canino frente a la anestesia

La EMVM es el trastorno cardiaco más frecuente en perros y afecta aproximadamente al 10 % de los pacientes atendidos en clínica general.

Como muchos de estos animales requieren anestesia para procedimientos rutinarios, los autores revisan cómo estimar mejor el riesgo preanestésico en un escenario en el que la clasificación ASA puede resultar insuficiente en este contexto, sobre todo en perros con enfermedad preclínica.

Qué analiza la revisión

La revisión no deriva de una búsqueda bibliográfica en PubMed/MEDLINE y CAB Abstracts que incluyó trabajos sobre estadificación de la enfermedad, herramientas diagnósticas cardiacas, protocolos anestésicos y complicaciones perioperatorias. Los estudios centrados en corrección quirúrgica de la valvulopatía quedaron excluidos.

Los propios autores advierten que la calidad de la evidencia fue variable, desde ensayos prospectivos aleatorizados hasta series retrospectivas, y que las recomendaciones reflejan su criterio clínico.

Exploración física como primer filtro

El punto de partida que propone la revisión es la exploración física. Los autores consideran que soplos de grado III/VI o superiores, signos de descompensación, arritmias, crepitaciones pulmonares o irradiación del soplo obligan a ampliar el estudio cardiaco antes de anestesiar.

Cuando el soplo es de baja intensidad (I o II/VI) y no hay signos respiratorios asociados, el riesgo podría ser menor, aunque lo ideal sería estudiar a todos los perros con soplo antes de someterlos a anestesia.

Radiografía torácica y zonas grises

Una de las aportaciones prácticas del trabajo es la propuesta de umbrales radiográficos para orientar la estadificación cuando no hay ecocardiografía disponible. L

os perros con índice de tamaño cardiaco vertebral (VHS) inferior a 10,5 y tamaño vertebral de la aurícula izquierda (VLAS) inferior a 2,3 suelen corresponder a estadio B1 según la clasificación ACVIM.

Aquellos con VHS entre 10,5 y 11,5 o VLAS entre 2,3 y 3,0 quedan en una zona intermedia entre B1 y B2, para la que la revisión recomienda complementar con NT-proBNP, ecografía POCUS o derivación a cardiología si es posible.

Cuando la derivación no es viable y la anestesia no puede posponerse, se recomienda actuar con cautela y asumir un mayor riesgo. Si el VHS es igual o superior a 11,5 o el VLAS igual o superior a 3,0, el perro debe considerarse al menos en estadio B2 y requerir un protocolo anestésico reforzado.

La presencia de edema pulmonar radiográfico indica estadio C, lo cual contraindica la anestesia programada hasta estabilizar el paciente.

Ajustes del protocolo anestésico según el estadio

La revisión señala que el objetivo es mantener el flujo anterógrado y reducir tanto la regurgitación mitral como el riesgo de edema pulmonar. Para ello, propone:

  • Evitar sobrecarga de fluidos
  • Mantener la precarga
  • Sostener frecuencias cardiacas normales o ligeramente elevadas

Generalmente la medicación cardiaca debe mantenerse, incluido el pimobendán el día de la anestesia.

En los perros en estadio B1 pueden emplearse protocolos estándar con ajustes menores. En estadio B2 se recomiendan protocolos individualizados, monitorización más estrecha y preparación para soporte hemodinámico.

Además, los agonistas alfa-2 están contraindicados en estadio B2 por producir bradicardia y una vasoconstricción que aumenta la fracción de regurgitación mitral.

Limitaciones del NT-proBNP y de la ecografía POCUS

La revisión subraya que estas recomendaciones reflejan el enfoque clínico de los autores y no derivan de estudios controlados.

También recuerda que la interpretación de radiografías tiene limitaciones, que el NT-proBNP no ha demostrado aún utilidad específica para estratificar el riesgo perioperatorio en perros con enfermedad preclínica y que la ecografía POCUS requiere formación, además de emplearse como herramienta cualitativa más que cuantitativa.

 

Fuente: Levinzon I, Köster L, Vettorato E, Estrada AH. Pre-anaesthetic risk assessment and management of dogs with myxomatous mitral valve disease: a spectrum of care narrative review. J Small Anim Pract. 2026 Mar 21. doi: 10.1111/jsap.70119.

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