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Sara Gero analiza la consolidación de la nutrición como quinto signo vital y el papel activo del ACV en su abordaje clínico

La nutrición ha dejado de ser un complemento para consolidarse como una herramienta clínica estratégica en pequeños animales. En esta entrevista, Sara Gero analiza su reconocimiento como quinto signo vital, el impacto de la investigación científica en nuevas estrategias terapéuticas y el papel creciente del ACV en la educación nutricional, el seguimiento de las pautas dietéticas y la coordinación dentro del equipo veterinario.

En la medicina veterinaria de pequeños animales, la nutrición ha pasado de ocupar un papel complementario a consolidarse como una herramienta clínica esencial.

Su impacto abarca desde la prevención y el soporte en etapas fisiológicas hasta el manejo de patologías crónicas complejas, lo que exige un abordaje cada vez más técnico, coordinado y basado en la evidencia científica.

Dentro de este contexto, el Auxiliar Clínico Veterinario (ACV) adquiere una relevancia creciente. Su cercanía con los tutores, su participación en la educación sanitaria y su contribución al correcto seguimiento de las recomendaciones nutricionales lo sitúan como una figura clave en la aplicación real de las pautas dietéticas en la práctica diaria. Sin embargo, esta responsabilidad requiere también formación específica y actualización continua.

  • Para profundizar en esta realidad conversamos con Sara Gero, integrante del Departamento Técnico Veterinario de Hill’s Pet Nutrition España, con quien analizamos la evolución de la nutrición clínica, el papel del ACV en este ámbito, la importancia de la formación sectorial y las tendencias que marcarán el futuro de la medicina veterinaria

La nutrición ha ganado un peso clínico evidente en los últimos años.¿Qué cambios destacaría en la forma en que la nutrición se integra hoy en la práctica veterinaria de pequeños animales?

Como ocurre en medicina humana, donde cada vez existe mayor conocimiento y conciencia sobre la nutrición, en veterinaria también hemos evolucionado mucho, afortunadamente.

Desde Hill’s llevamos 75 años, que se dice pronto, reforzando el mensaje de la importancia de la nutrición no solo desde el punto de vista preventivo, sino como parte del tratamiento en muchas patologías.

  • Antes hablar de nutrición en la clínica era algo opcional; hoy es esencial. De hecho, la nutrición se considera el quinto signo vital.

Desde el punto de vista científico y clínico, ¿qué tendencias cree que marcarán la evolución de la nutrición veterinaria en los próximos años?

Una de las tendencias más claras es el aumento de la conciencia y del interés por parte de los tutores sobre la importancia de la nutrición en la esperanza y la calidad de vida de sus mascotas. Esto genera una demanda creciente de consejo y recomendaciones expertas en la clínica veterinaria, lo que pone de manifiesto la necesidad de una formación sólida para todo el equipo.

  • Desde el punto de vista científico y clínico, la evolución está muy marcada por la longevidad
  • El incremento de la esperanza de vida de las mascotas trae consigo una mayor prevalencia de patologías crónicas y comorbilidades, lo que exige un desarrollo constante de fórmulas nutricionales que no solo prevengan, sino que formen parte activa del tratamiento de estas enfermedades complejas.

Además, observamos que los tutores no solo se preocupan por la salud de sus mascotas, sino que también buscan activamente soluciones nutricionales sostenibles, alineando el cuidado animal con sus propios valores medioambientales.

¿Qué papel está teniendo la investigación nutricional en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dentro de la medicina de pequeños animales?

La investigación es clave para actuar con rigor científico. En un contexto en el que es fácil caer en tendencias o modas con escasa evidencia, la ciencia es lo que nos permite sostener nuestras recomendaciones con fundamento sólido.

  • Gracias a la investigación podemos desarrollar nuevas fórmulas adaptadas a las patologías actuales de las mascotas. Como comentábamos antes, viven cada vez más años, y gran parte de los esfuerzos científicos están orientados a prolongar no solo su esperanza de vida, sino también su calidad de vida.

El estudio del microbioma intestinal es un área especialmente relevante. Estamos profundizando en cómo la nutrición puede modular la salud intestinal e influir en el bienestar general, más allá de los trastornos gastrointestinales. En este sentido, el desarrollo de tecnologías como Active Biome+ se centra precisamente en favorecer el equilibrio del microbioma.

Por su parte, la nutrigenómica representa otra línea de avance clave. Nos permite comprender cómo determinados nutrientes interactúan con la expresión génica para el manejo de condiciones como el sobrepeso y la obesidad, abriendo la puerta a estrategias terapéuticas más personalizadas y respaldadas por evidencia científica rigurosa.

En la práctica diaria de la clínica, ¿en qué situaciones considera que el abordaje nutricional puede marcar una diferencia más clara en la evolución del paciente?

El abordaje nutricional marca una diferencia crucial en prácticamente todos los escenarios clínicos, ya que la nutrición se considera el quinto signo vital y es fundamental en cualquier caso, desde un cachorro hasta un paciente geriátrico o enfermo.

  • Sin embargo, su impacto se evidencia de forma más clara en situaciones específicas a lo largo de la vida del paciente como en el manejo de patologías crónicas como enfermedad renal, alergias alimentarias y ambientales, enteropatías crónicas o sobrepeso y obesidad.

En la consulta diaria, el ACV mantiene un contacto muy cercano con los tutores. ¿Cómo puede influir este rol en la correcta comprensión y seguimiento de las recomendaciones nutricionales?

El papel del ACV es esencial en este sentido, ya que gracias a su trato cercano, los tutores se sienten más cómodos para preguntarles cualquier duda que tengan al respecto.

  • Muchas veces el tiempo de consulta es limitado o el veterinario está ocupado en el momento que llaman, por este motivo, el apoyo del ACV al veterinario en las consultas nutricionales es muy importante para responder las dudas de forma ágil y cercana.

Si consideramos que todos los pacientes presentan necesidades nutricionales específicas a lo largo de su vida, ¿qué competencias básicas en nutrición debería tener hoy cualquier ACV que trabaja en clínica de pequeños animales?

Para empezar, cualquier ACV debe tener claro que no todos los alimentos disponibles en el mercado son iguales. Es fundamental saber diferenciarlos y contar con criterio científico a la hora de recomendar uno u otro.

Es importante priorizar aquellos productos respaldados por evidencia científica, sin dejarse influir por modas, tendencias de marketing u opiniones de supuestos expertos que carecen de base sólida.

En general, los tutores no cuentan con formación en nutrición animal y, en muchos casos, obtienen información de fuentes poco fiables en internet.

  • Por ello, resulta esencial que la recomendación nutricional provenga de un profesional formado, como el ACV, con conocimientos básicos en aspectos como el etiquetado, los nutrientes y los requerimientos específicos en distintas patologías, por ejemplo gastrointestinales o renales.

Mirando al conjunto del equipo veterinario, ¿cómo cree que ha evolucionado el papel del ACV dentro del ecosistema clínico en los últimos años?

Afortunadamente ha evolucionado mucho, se le ha dado el lugar que merece y que se necesita para realizar un ejercicio clínico de calidad.

El Acv antes tenía una labor meramente administrativa y en muchos casos sin formación específica porque casi no había en España.

  • Poco a poco se han ido creando más centros de formación que ha ayudado a su profesionalización, junto con una asociación específica para ellos como Anavet, que desde su creación ha luchado por dar a los ACVs el lugar que merecen y que necesita la clínica veterinaria.

Todavía queda trabajo por hacer pero podemos decir que actualmente ha evolucionado a un perfil especializado que hace tareas de valor en la clínica y que complementa la actividad de la clínica diaria en aquellas tareas en las que el veterinario no llega, siendo su mano derecha o incluso las dos en muchas ocasiones.

Desde su perspectiva, ¿qué áreas de crecimiento profesional relacionadas con la nutrición podrían abrir nuevas oportunidades para los ACV en el futuro?

Actualmente, gracias al proceso de profesionalización del que hablábamos antes, ya encontramos perfiles de ACV especializados en áreas como quirófano u hospitalización. La nutrición es una especialidad más dentro de la clínica y, como tal, requiere profesionales formados específicamente en este ámbito, como pueden ser los ACV.

Contar con un ACV especializado en nutrición en cada clínica acabará siendo un perfil imprescindible. Los pacientes comen todos los días y la recomendación nutricional tiene un impacto directo en su salud, por lo que es fundamental que esté en manos de alguien con formación específica. Siempre, por supuesto, en coordinación con el veterinario en aquellos casos que requieran diagnóstico o manejo de patologías concretas. El abordaje debe ser multidisciplinar y basado en el trabajo en equipo.

La formación y el desarrollo profesional del colectivo ACV cuentan con el impulso de entidades sectoriales. ¿Qué papel considera que desempeña ANAVET en la mejora del conocimiento en nutrición dentro del ámbito auxiliar veterinario?

Como comentaba, Anavet ha tenido un papel vital en el reconocimiento profesional de los asistentes, ha puesto por así decirlo, al ACV en el mapa. Quizás una figura antes un poco invisible y que se ha visto que es crucial para el ejercicio de la clínica diaria en muchos aspectos.

  • En este sentido, hemos trabajado con Anavet desde hace años muy estrechamente con el mismo objetivo, impulsar el papel del ACV en la clínica y su conocimiento en nutrición participando en congresos, formaciones como los webinars Anavet-Hills y el curso de Asesor Nutricional en colaboración con Anavet.

Pensando en los próximos cinco a diez años, ¿cómo imagina la integración de la nutrición dentro del trabajo coordinado entre veterinarios y ACV en la clínica?

Lo imagino, y espero que se convierta en una realidad más pronto que tarde, con un espacio obligatorio en cada visita, para cada paciente, dedicado a revisar su nutrición. Que se le otorgue la importancia que realmente tiene y que ningún paciente salga de la clínica sin haber evaluado su protocolo nutricional.

  • El trabajo en equipo es siempre fundamental, y en el ámbito nutricional no es diferente.
  • En aquellos casos en los que es necesario contar con un diagnóstico veterinario previo para determinar la dieta adecuada, la coordinación entre veterinario y ACV resulta clave para obtener buenos resultados.

Me quedo con una frase de Robert Waldinger que lo resume muy bien: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

La nutrición clínica se ha convertido en un pilar transversal de la medicina veterinaria contemporánea. No solo acompaña al diagnóstico o al tratamiento, sino que contribuye de forma directa a la prevención, al seguimiento del paciente crónico y a la calidad de vida a largo plazo.

  • En este escenario, el ACV emerge como una figura imprescindible para trasladar el conocimiento científico al día a día de la consulta, reforzando la comunicación con los tutores y favoreciendo la adherencia terapéutica.

La conversación con Sara Gero pone de manifiesto una idea central para el presente y el futuro del sector, la formación en nutrición es ya una competencia estructural dentro del trabajo en equipo veterinario. Un reto compartido que conecta ciencia, práctica clínica y desarrollo profesional en beneficio del paciente.

 

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