Vetesfera

SÚMATE A VETESFERA CLINIC

La comunidad que está transformando la veterinaria clínica

En Vetesfera Clinic te conectamos con una comunidad que vive la veterinaria como tú :

📩 Recibe en tu correo contenido exclusivo, útil y sin ruido
🌱 Crece con artículos que te ayudan en la práctica clínica, la gestión de tu centro y el bienestar profesional de todo el equipo
🤝 Forma parte de un espacio donde compartir, aprender y avanzar juntos

Sumarme a Vetesfera

Cuidamos tus datos y solo te enviaremos contenidos útiles. Si no es para ti, podrás irte fácil (pero te prometemos que no querrás hacerlo).

Fallece José Alberto Montoya, referente de la veterinaria española y maestro de generaciones

El catedrático de la ULPGC deja una profunda huella en la veterinaria española tras más de cuatro décadas dedicadas a la docencia, la investigación y la formación de profesionales.

Hay noticias que una redacción puede abordar desde la distancia que exige el oficio. Esta no es una de ellas. El fallecimiento de José Alberto Montoya-Alonso supone la pérdida de uno de los grandes referentes de la veterinaria española, pero también la de un profesor que dejó huella en quienes tuvimos la oportunidad de aprender de él en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Catedrático de Medicina y Cirugía Animal de la ULPGC, investigador, docente y divulgador, Alberto Montoya dedicó más de cuatro décadas a una profesión que entendía desde el conocimiento, pero también desde la responsabilidad de compartirlo.

Su trayectoria científica fue extraordinaria. Sin embargo, estos días, al leer los mensajes de compañeros, instituciones y antiguos alumnos, queda claro que su legado no puede medirse únicamente en publicaciones, premios o cargos.

Un profesor que formó a varias generaciones

Hablar de Alberto Montoya es hablar inevitablemente de docencia. Durante décadas participó en la formación de veterinarios que hoy desarrollan su trabajo en clínicas, hospitales, universidades y centros de investigación dentro y fuera de España.

Dirigió más de 30 tesis doctorales y publicó cerca de 200 trabajos científicos. Fue también académico numerario de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España y recibió numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera.

Pero su capacidad para transmitir conocimiento fue mucho más allá de las aulas. Alberto Montoya mantuvo durante décadas una intensa actividad en congresos, jornadas científicas, formación continuada y encuentros profesionales, en contacto constante con veterinarios clínicos, investigadores y compañeros de distintos ámbitos. Esa vocación por enseñar, compartir y acercar el conocimiento a la profesión fue una de las constantes de toda su trayectoria.

Una referencia en cardiología y dirofilariosis

Su trabajo científico estuvo especialmente ligado a la medicina interna, la cardiología veterinaria y las enfermedades cardiorrespiratorias de pequeños animales. Dentro de esa trayectoria, la dirofilariosis ocupó un lugar central y convirtió a Alberto Montoya en una referencia internacional en el estudio de esta enfermedad.

Ese compromiso investigador se mantuvo hasta los últimos años de su carrera. Montoya siguió participando en proyectos, formando investigadores y generando conocimiento, sin desvincularse de la realidad de la profesión veterinaria.

El legado que no cabe en un currículum

Desde que se conoció su fallecimiento, las muestras de pesar, cariño y reconocimiento se han sucedido desde distintos ámbitos de la profesión veterinaria, dentro y fuera de España. Universidades, academias, colegios profesionales, asociaciones, sociedades científicas, antiguos alumnos y compañeros han recordado estos días tanto su trayectoria como su cercanía, generosidad y compromiso con la profesión.

Pero hay una parte de su legado mucho más difícil de cuantificar: la que permanece en quienes fueron sus alumnos, en los investigadores a los que acompañó, en los clínicos que participaron en sus formaciones y en los compañeros con los que compartió congresos, proyectos y años de profesión.

Desde Vetesfera Clinic queremos sumarnos al reconocimiento de toda la profesión y trasladar nuestro cariño a su familia, amigos, compañeros y alumnos.

La veterinaria española pierde a uno de sus grandes referentes. Quienes tuvimos la oportunidad de aprender de él conservamos además algo que ningún currículum puede recoger del todo: el privilegio de haber coincidido con un maestro.

Gracias, profesor.

Otros contenidos relacionados:

Contenido anterior
Veterios celebrará en Madrid sus primeras jornadas multidisciplinares con inscripción gratuita
Siguiente contenido
¿Hacia dónde camina la veterinaria clínica? Una reflexión sobre el futuro de la profesión