La microbiota intestinal de perros y gatos participa en la digestión, la regulación inmunitaria, el metabolismo y la protección frente a patógenos. Las alteraciones de este ecosistema se han relacionado con enfermedades crónicas como la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad y las alergias.
Entre los factores que influyen en la microbiota, la dieta se describe en la revisión como el más determinante y manejable en la práctica clínica.
El artículo analiza cómo distintos nutrientes, formatos de alimento e intervenciones dietéticas pueden modificar la composición microbiana, la producción de metabolitos y la fisiología del hospedador.
Qué analiza la revisión
La revisión narrativa sintetiza la evidencia publicada sobre la relación bidireccional entre dieta, microbiota y salud en perros y gatos.
Los autores abordan el papel de proteínas, grasas, fibra y carbohidratos, distintos formatos de alimentación (dietas crudas tipo BARF, dietas caseras y piensos extrusionados) e intervenciones nutricionales en enfermedades gastrointestinales, metabólicas, renales, hepáticas, cardíacas, dermatológicas e inmunomediadas.
Incluyen asimismo el trasplante de microbiota fecal como posible terapia complementaria en casos gastrointestinales resistentes.
Nutrientes con efecto sobre la microbiota
El nivel y la fuente de proteína pueden modificar la estructura y el metabolismo de la microbiota:
- Las dietas ricas en proteína animal se asocian con un aumento de Bacteroidetes y Firmicutes, filos implicados en el metabolismo proteico, aunque también podrían favorecer el desarrollo de la bacteria potencialmente patógena Clostridium perfringens.
Con respecto a las grasas:
- Las dietas con alto contenido graso también podrían alterar la composición microbiana.
- Por el contrario, los ácidos grasos omega-3 y omega-6 se relacionan con un aumento de microorganismos de perfil antiinflamatorio.
La fibra soluble (inulina o psyllium):
- Puede fermentarse y favorecer la producción de ácidos grasos de cadena corta, entre ellos el butirato, vinculado a la salud intestinal y la integridad de la barrera.
En cuanto a los carbohidratos:
- Los azúcares simples y de alto índice glucémico se asocian con más microorganismos relacionados con inflamación intestinal.
- En cambio, el almidón resistente favorecería géneros como Bifidobacterium y Lactobacillus.
Formatos de alimento y posibles riesgos
Las dietas crudas tipo BARF se asocian con mayor diversidad microbiana, pero la revisión también recoge el posible aumento de patógenos oportunistas como Clostridium perfringens; los autores citan además estudios que describen la presencia de Salmonella y otros microorganismos en este tipo de dietas.
Las dietas caseras permiten controlar ingredientes, pero conllevan el riesgo de desequilibrios nutricionales que podrían reducir la diversidad microbiana.
El pienso extrusionado ofrece estabilidad y facilidad para formular dietas terapéuticas, aunque algunos estudios citados observan menor diversidad microbiana o menor digestibilidad frente a dietas frescas.
Aplicaciones clínicas descritas
La revisión resume intervenciones dietéticas según la enfermedad que se esté tratando:
- en obesidad, formulaciones restringidas en calorías con alto contenido en proteína y fibra, junto con control de raciones y actividad física;
- en hipersensibilidad alimentaria y enfermedad gastrointestinal crónica, proteína novedosa o hidrolizada junto con fibra, prebióticos y probióticos;
- en enfermedad renal crónica, restricción de proteína, fósforo y sodio con omega-3 marino;
- en enfermedad hepática, proteína moderadamente restringida y antioxidantes como vitamina E y S-adenosilmetionina.
La transferencia de microbiota fecal se presenta como terapia complementaria cuando otras opciones nutricionales no han sido suficientes.
Limitaciones de la evidencia revisada
Los autores destacan que la mayoría de los estudios incluyen menos de 20 animales y que la mayor parte de las intervenciones dura menos de 8 semanas, lo que limita la potencia estadística y la evaluación de efectos a largo plazo.
Señalan también una dependencia elevada de la secuenciación 16S rRNA, con escasa integración de datos multiómicos, y una evidencia más limitada en gatos que en perros.
Además, indican que algunos trabajos describen cambios microbianos sin vincularlos a variables clínicas relevantes, como parámetros inmunitarios o de barrera intestinal.
Mensaje principal para la clínica
- La modificación dietética puede ser una herramienta clínicamente aplicable para modular la microbiota intestinal en perros y gatos.
No obstante, los autores insisten en la necesidad de estudios longitudinales, con más animales y mayor integración multiómica, antes de trasladar estos hallazgos a estrategias de nutrición de precisión.











