Cuando un veterinario recibe una reclamación civil veterinaria, ya sea en forma de queja formal o como una acusación por presunta mala praxis, la primera reacción suele ser emocional. Sin embargo, las decisiones que se toman en esos primeros pasos son determinantes para la defensa posterior.
- Activar el seguro de manera inmediata, aportar una documentación clínica completa y evitar la comunicación directa con el propietario son acciones que pueden modificar por completo el desenlace del caso
Este contenido explica cómo actuar desde el primer momento, cuál es el papel real del abogado y del perito veterinario, y qué criterios se utilizan para valorar técnicamente y jurídicamente una reclamación.
Primera regla: comunicar inmediatamente la reclamación al Seguro RCP
Todos los colegiados en España disponemos de un Seguro de Responsabilidad Civil Profesional colectivo gestionado por la Organización Colegial Veterinaria Española (OCV).
Esta póliza es esencial en la cobertura de posibles situaciones exigencia de responsabilidad profesionales ya que no solo cubren las posibles indemnizaciones económicas al reclamante, sino que también ofrecen la defensa jurídica del veterinario, la cobertura de los gastos periciales y la representación en juicio.
Es aconsejable comunicar la reclamación desde el primer momento, incluso aunque parezca infundada para que sea adecuadamente estudiada y el profesional esté perfectamente cubierto.
- La notificación debe incluir diversos elementos: la copia íntegra del escrito recibido de reclamación, la historia clínica completa de nuestro paciente, los consentimientos informados, las facturas y presupuestos, las pruebas diagnósticas realizadas e interpretadas, los posibles informes facultativos que se hayan evacuado y cualquier comunicación con el propietario.
A partir de este momento, la compañía aseguradora asignará a un abogado y a un perito veterinario, quienes analizarán en detalle lo sucedido y definirán las medidas necesarias para proteger los intereses del profesional.
La importancia de la gestión documental y administrativa en la defensa jurídica
La defensa del veterinario en la vía civil o en cualquier otra depende en gran medida de a calidad de su documentación clínica.
Esta actúa como prueba objetiva de que las actuaciones se realizaron según la lex artis ad hoc. Estos documentos sanitarios adquieren un indudable valor legal ya que permite justificar las decisiones facultativas y garantizan la trazabilidad de las actuaciones profesionales.
Estos documentos deben estar dotados de una estructura y contenido específico para obtener el mayor rendimiento posible.
Básicamente los documentos deberían estar estructurados del siguiente modo:
Historia clínica
- Es el documento principal
- Debe ser completa, legible, cronológica y actualizada, incluyendo: antecedentes, anamnesis, exploración física, diagnósticos presuntivos y diferenciales, pruebas diagnósticas complementarias indicadas y realizadas, tratamientos y posologías pautados, evolución, complicaciones, instrucciones facilitadas al propietario y revisiones programadas
- La ausencia de historia clínica debilita de forma muy importante la defensa profesional
Recetas veterinarias
- Permiten justificar la correcta prescripción, las posologías empleadas, las advertencias comunicadas al propietario, el cumplimiento normativo y la realización de protocolos asistenciales fundamentados
- Su archivo es obligatorio durante el tiempo legalmente establecido (5 años)
Consentimientos informados
- Fundamentales en intervenciones quirúrgicas, anestesia, hospitalización, pruebas invasivas o tratamientos con riesgos.
- Deben incluir: diagnóstico presuntivo, alternativas terapéuticas, riesgos inherentes, pronóstico, autorización del propietario, identificación del animal y del profesional y firma de ambas partes
- Un consentimiento bien documentado evita la mayoría de los conflictos.
Pruebas diagnósticas e informes
- Es imprescindible archivar las y tenerlas a disposición de nuestros clientes en caso de situaciones de esta naturaleza
- Nos referimos a las imágenes radiológicas, ecografías, vídeos y fotografías, parámetros analíticos, resultados de laboratorio, informes de citología o biopsias, etc
- Estos elementos constituyen evidencias objetivas frente a una acusación
Informe facultativo
- Todo veterinario tiene la obligación profesional y también la conveniencia legal de emitir un informe facultativo en el caso de estas reclamaciones que explique las actuaciones realizadas, justificación clínica, evolución observada, decisiones tomadas y advertencias ofrecidas al propietario
- Este documento suele ser requerido por la aseguradora, por abogados y, en caso de litigio, por el Juzgado
¿Cómo debe articularse la respuesta ante una reclamación civil?
Una vez recibida y notificada a la aseguradora, la gestión debe seguir un protocolo concreto.
- Recibir una reclamación siempre es algo desagradable, en muchas ocasiones, frustrante, por lo que los primero que debemos hacer es mantener la calma y actuar con profesionalidad evitando discutir con el propietario, ni admitir culpa, ni emitir juicios precipitadamente.
Seguidamente debemos tratar de facilitar colaboración total a la aseguradora. El veterinario es parte esencial del proceso ya que debe aportar documentación, responder dudas facultativas del abogado, redactar un informe técnico detallado, revisar las versiones de los hechos e integrar en su relato a todo el personal que pudo participar en la asistencia de su paciente.
La elaborar un informe cronológico de actuaciones constituye el siguiente paso que debe asumir el profesional reclamado. Este documento debe ser objetivo, sin valoraciones personales en el que se recojan fechas, horas, actuaciones, pruebas, comunicaciones y sus decisiones basadas en evidencia clínica.
A partir de este momento es aconsejable que la interlocución profesional se realice de forma exclusivamente a través de nuestro seguro.
- El veterinario no debe responder directamente al propietario ni a su abogado
- En muchas ocasiones su interrogatorio puede ser dirigido a reconocer aspectos que pueden responsabilizarlos e, incluso, en ocasiones son grabados sin su conocimiento
- La comunicación se canaliza exclusivamente a través del abogado designado por la póliza
La valoración técnica y pericial será solicitada por la propia compañía para determinar el nivel de responsabilidad.
En el caso de que se justifique una adecuada praxis se procederá a la defensa profesional mientras que en aquellas circunstancias donde se haya podido cometer un error profesional -consecuencia del cual se haya generado un daño accidental- se tratará de llegar a un acuerdo amistoso. Ambas vías se gestionan mediante negociación o, si procede, defensa judicial.
Conclusión
La gestión de una reclamación civil por presunta mala praxis veterinaria requiere un conocimiento jurídico básico, rigor profesional, una documentación que acredite la actuación facultativa, cooperación con el seguro y una actitud calmada y profesional destinada a explicar nuestras decisiones veterinarias en cada caso concreto y particular.
La profesión veterinaria está plenamente respaldada por la póliza colectiva de la OCV, por especialistas en derecho veterinario y por peritos clínicos capaces de evaluar técnicamente cada caso.
Con una adecuada gestión administrativa y clínica, la inmensa mayoría de reclamaciones finalizan sin consecuencias para el veterinario.













