La dirofilariosis cardiopulmonar continúa siendo una de las enfermedades vectoriales más relevantes para la medicina veterinaria en regiones subtropicales.
- Canarias, conocida por su compleja combinación de climas, altitudes y presencia de vectores, es uno de los entornos donde este parásito presenta mayor persistencia.
Un reciente estudio publicado en la revista Animals ha desarrollado el modelo más detallado hasta la fecha para evaluar el riesgo de transmisión en el archipiélago.
Sus resultados permiten comprender con precisión qué zonas presentan mayor probabilidad de infección, qué factores las condicionan y cómo podría cambiar la situación en las próximas décadas.
Un archipiélago con elevada transmisión y variabilidad entre islas
El estudio subraya que la dirofilariosis presenta una distribución muy heterogénea en Canarias, con áreas de elevada transmisión incluso dentro de la misma isla.
Factores como la altitud, la disponibilidad de agua, la humedad ambiental y la densidad humana influyen en la presencia del vector y en el número de generaciones anuales del parásito.
Esta variabilidad explica por qué algunas zonas muestran prevalencias históricas muy elevadas mientras que otras registran niveles marginales.
Un modelo de riesgo de alta resolución: clima, ambiente y vectores
La investigación combina un conjunto amplio de capas ambientales y bioclimáticas para construir un modelo predictivo fiable a escala de 1 km². Entre las variables que alimentan el modelo se incluyen:
- Temperaturas medias y su estacionalidad
- Precipitación anual y variación estacional
- Humedad disponible derivada de cuerpos de agua naturales y artificiales
- Huella humana (urbanización, zonas de cultivo irrigado, presencia de infraestructuras de agua)
- Distribución documentada de mosquitos del género Culex
- Número anual de generaciones potenciales de D. immitis en función del acumulado térmico
El resultado es un mapa que identifica con gran precisión las zonas donde la transmisión es más probable, permitiendo interpretar la dinámica de la enfermedad de forma mucho más granular que en modelos previos.
Las zonas costeras, los puntos más críticos de transmisión
Uno de los hallazgos más consistentes del estudio es que las áreas costeras concentran el riesgo más alto. En estas zonas se combinan varios factores clave:
- Temperaturas suficientemente elevadas durante todo el año
- Mayor humedad relativa
- Abundancia de cuerpos de agua (estanques, canalizaciones, depósitos)
- Alta densidad humana que favorece hábitats urbanos aptos para Culex spp
- Número máximo de generaciones anuales de D. immitis
Por el contrario, las zonas de medianías presentan un riesgo moderado a medida que desciende la temperatura media y disminuye la abundancia del vector.
En las áreas de mayor altitud, donde el clima es más frío y la humedad más irregular, el riesgo cae hasta niveles bajos.
Validación con casos reales: el modelo refleja la situación clínica
Para evaluar la robustez del modelo, los autores compararon las predicciones con la localización real de perros infectados registrada en estudios previos. Esta validación demostró que:
- La gran mayoría de los casos confirmados se encontraban en áreas clasificadas como de riesgo alto
- Una proporción menor aparecía en zonas de riesgo medio
- Muy pocos casos coincidían con zonas de riesgo bajo
Esta correlación directa confirma que el modelo describe con precisión la situación epidemiológica del archipiélago.
Proyección al futuro: impacto del cambio climático
El estudio también analiza cómo podrían desplazarse las áreas de riesgo bajo un escenario de cambio climático hasta 2080. Aunque no se espera una expansión masiva del hábitat del vector, sí se observan patrones relevantes:
- Ligeros desplazamientos hacia zonas de mayor altitud en algunas islas
- Cambios en la distribución espacial más que una ampliación del territorio apto
- Un balance de ganancia y pérdida de zonas adecuadas prácticamente equivalente hacia finales de siglo
- Aumento previsto de la aridez en ciertos territorios, lo que podría restringir el desarrollo natural del vector salvo en áreas con humedad de origen artificial o urbano
Esto sugiere que la enfermedad seguirá siendo endémica en Canarias, aunque con modificaciones locales que conviene vigilar.












