La dermatofitosis en perros y gatos forma parte del día a día en muchas consultas veterinarias, pero su abordaje sigue planteando retos diagnósticos, terapéuticos y de control epidemiológico. Entender su comportamiento clínico y su impacto zoonótico resulta clave para una gestión eficaz en la práctica clínica.
La dermatofitosis, una infección frecuente con impacto más allá de la clínica veterinaria
La dermatofitosis, conocida popularmente como tiña o ringworm, es una de las enfermedades fúngicas más prevalentes tanto en animales de compañía como en el ser humano.
- Se trata de una infección superficial de la piel, el pelo y las uñas causada por hongos filamentosos queratinofílicos denominados dermatofitos, capaces de colonizar y degradar la queratina de los tejidos cornificados mediante la producción de queratinasas
- Debido a su carácter altamente contagioso y a su potencial zoonótico, esta enfermedad reviste una importancia sanitaria significativa que trasciende el ámbito estrictamente veterinario.

Incremento de casos y repercusión en salud pública
Los datos epidemiológicos actuales revelan una tendencia creciente en el número de casos registrados en perros y gatos, con implicaciones directas para la salud pública.
- Entre el 20 y el 50% de las infecciones cutáneas humanas de origen zoonótico son causadas por dermatofitos procedentes de animales de compañía, fundamentalmente por Microsporum canis y Trichophyton mentagrophytes.
- A ello se suma el hecho de que la dermatofitosis es la zoonosis que con mayor frecuencia contraen los profesionales veterinarios en su ejercicio clínico.
Sin embargo, a pesar de su relevancia clínica y epidemiológica, persiste una notable escasez de guías clínicas basadas en la evidencia que orienten a los profesionales de ambas disciplinas en el manejo integral de esta enfermedad

Objetivo de la revisión: actualización clínica con enfoque zoonótico
El presente artículo ofrece una revisión actualizada sobre la epidemiología, patogenia, cuadro clínico, diagnóstico y tratamiento de la dermatofitosis en perros y gatos, con especial atención a su dimensión zoonótica.
Epidemiología y patogenia de la dermatofitosis en perros y gatos
Los dermatofitos se clasifican clásicamente en tres géneros principales: Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton, aunque la taxonomía ha sido recientemente revisada y expandida hasta nueve géneros basándose en análisis moleculares bajo el principio de "un hongo, un nombre".
Atendiendo a su relación con el hospedador, se distinguen especies zoófilas (asociadas a animales), antropófilas (adaptadas al ser humano) y geófilas (propias del suelo).
- Las especies zoófilas son las principales responsables de la transmisión zoonótica desde los animales de compañía.

Microsporum canis como agente predominante en pequeños animales
En perros y gatos, el agente etiológico dominante es Microsporum canis, responsable del 81,8 al 97% de los casos, seguido de Trichophyton mentagrophytes.
- M. canis es un dermatofito zoófilo que encuentra en el gato su principal reservorio, siendo especialmente prevalente en colonias de gatos callejeros, refugios y criaderos, donde las condiciones de hacinamiento favorecen los ciclos de reinfección.
Los estudios epidemiológicos realizados muestran una mayor prevalencia en países con clima tropical o subtropical lo que refleja la influencia determinante de la temperatura y la humedad ambiental en el desarrollo y la propagación del hongo.

Factores de riesgo y papel de los portadores asintomáticos
La epidemiología de la dermatofitosis está condicionada por múltiples factores que van más allá de los puramente climáticos.
- La edad del animal es uno de los factores de riesgo más consistentemente señalados en la literatura: los animales jóvenes son significativamente más susceptibles a la infección, posiblemente debido a la inmadurez de su sistema inmunológico.
Del mismo modo, la inmunosupresión, el estrés fisiológico y la mala higiene se han identificado como factores predisponentes de la enfermedad clínica.
Por otra parte, los gatos pueden actuar como portadores asintomáticos del hongo, lo que dificulta el control de la enfermedad al posibilitar transmisiones a otros animales y a las personas con las que conviven.

Vías de transmisión y persistencia ambiental del hongo
La transmisión se produce principalmente por contacto directo con animales infectados o portadores, aunque también puede ocurrir de forma indirecta a través de fómites contaminados (cepillos, mantas, superficies) dado que las artroconidias de los dermatofitos pueden sobrevivir en el entorno durante meses o incluso años, especialmente en condiciones de alta humedad.
- La detección precoz es esencial para interrumpir estos ciclos de transmisión y prevenir la diseminación a la población humana, en la que los grupos más vulnerables incluyen niños menores de cinco años, personas mayores de 65 años, mujeres embarazadas, inmunodeprimidos y profesionales veterinarios.
Cuadro clínico de la dermatofitosis en perros y gatos: variabilidad, patrones y relevancia zoonótica
Variabilidad clínica según agente, huésped y respuesta inmunitaria
La presentación clínica de la dermatofitosis en perros y gatos es variable y depende de factores como la especie fúngica implicada, la virulencia del aislado, la zona anatómica afectada, la presencia de infecciones secundarias y el estado inmunitario del animal.
Dermatofitosis en gatos: presentación clínica y predisposición
En la especie felina se observa mayor incidencia en cachorros, individuos geriátricos y pacientes inmunocomprometidos. No existe predisposición sexual y se describe una mayor prevalencia en razas de gatos de pelo largo como el persa.
- El cuadro clínico es variable y depende de la actividad del sistema inmune del paciente y el grado de inflamación desarrollado.
El patrón dermatológico más frecuente es la alopecia focal/multifocal con afección de la zona facial y las extremidades mayoritariamente [Fotos 1-3].
Otras presentaciones clínicas incluyen onicomicosis [Foto 4], pseudomicetomas en gatos persas y patrones generalizados como dermatitis miliar, seborrea generalizada, eritrodermia exfoliativa e hipotricosis.

Portadores asintomáticos y su papel en la diseminación
Es importante destacar que muchos gatos infectados por M. canis no muestran signos clínicos evidentes, comportándose como portadores asintomáticos que pueden diseminar el hongo de forma inadvertida. Esta condición es especialmente frecuente en colonias de gatos y en situaciones de convivencia estrecha con otros animales o con personas.
Dermatofitosis en perros: formas clínicas y patrones dermatológicos
En la especie canina se describe una mayor incidencia en individuos jóvenes y geriátricos, así como en pacientes inmunocomprometidos. No existe predisposición sexual y razas como el Yorkshire o el Jack Russell presentan mayor prevalencia.
El cuadro clínico es variable y depende del sistema inmune del paciente y el grado de inflamación desarrollado. Los patrones dermatológicos más frecuentes son alopecia focal/multifocal [Foto 5], nódulos [Foto 6] y placas (querion), alopecia generalizada descamativa [Foto 7] y pododermatitis con afección ungueal [Foto 8].
En el patrón nodular es poco habitual la presentación múltiple, siendo más frecuente la aparición de nódulos únicos localizados en zona facial y extremidades.

Presentaciones atípicas y diagnósticos diferenciales
En las infecciones por Trichophyton mentagrophytes el cuadro lesional se puede asemejar a una enfermedad autoinmune (pénfigo foliáceo o eritematoso) con foliculitis/furunculosis simétrica facial y afección de extremidades [Fotos 9-10].

Manifestaciones en humanos y vínculo zoonótico
En humanos, la infección por dermatofitos zoófilos se manifiesta con mayor frecuencia como tinea capitis (especialmente en niños), tinea corporis y, en menor medida, tinea pedis y tinea unguium. M. canis es la causa más común de tinea capitis de origen zoonótico en Europa.
Diagnóstico de la dermatofitosis: combinación de técnicas y avances en la práctica clínica
Un proceso diagnóstico complejo en la clínica de pequeños animales
El diagnóstico de la dermatofitosis en animales de compañía constituye uno de los principales retos en la práctica clínica veterinaria, y requiere la combinación de distintas técnicas para alcanzar una identificación definitiva fiable. El proceso diagnóstico habitualmente se inicia con la exploración clínica, la aplicación de la lámpara de Wood y la toma de muestras para examen microscópico directo y cultivo fúngico.
Lámpara de Wood: utilidad clínica y limitaciones diagnósticas
La lámpara de Wood emite radiación ultravioleta de onda larga y permite identificar, bajo exploración en oscuridad, la fluorescencia de color verde-azulada característica de los pelos infectados por M. canis, debida a la producción de pteridinas [Foto 11].
Sin embargo, esta técnica tiene limitaciones importantes: no todas las cepas de M. canis producen fluorescencia, y otras especies de dermatofitos no son detectables por este método. Por ello, un resultado negativo a la lámpara de Wood no descarta la infección y debe ser siempre complementado con otras pruebas.

Examen microscópico: herramienta de cribado en consulta
El examen microscópico directo del pelo o la citología cutánea permiten visualizar hifas [Foto 12] y artroconidias [Foto 13], y constituye una herramienta de cribado rápida y accesible. No obstante, su sensibilidad y especificidad son variables y dependen en gran medida de la experiencia del examinador y de la calidad de la muestra.

Cultivo fúngico: referencia diagnóstica y confirmación de especie
El cultivo fúngico en medio DTM (Dermatophyte Test Medium) permite obtener un resultado orientativo en aproximadamente dos semanas mediante el cambio de coloración del medio de amarillo a rojo [Foto 14], indicativo del metabolismo alcalinizante de los dermatofitos, junto con el examen macro y microscópico de las colonias [Fotos 15 y 16].
- La identificación definitiva de la especie exige la valoración conjunta de las características macromorfológicas de la colonia (color, textura, pigmentación reversa) y las micromorfológicas (tipo y morfología de macroconidias y microconidias).

Diagnóstico molecular y nuevas herramientas emergentes
En los últimos años, el desarrollo de técnicas diagnósticas rápidas ha experimentado un notable avance.
Las técnicas moleculares basadas en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) -convencional, cuantitativa en tiempo real, multiplex o anidada- han demostrado una sensibilidad y especificidad superiores a los métodos convencionales, permitiendo la detección e identificación de los dermatofitos en pocas horas, incluso a partir de muestras mixtas o con escasa carga fúngica.
- La PCR en tiempo real (qPCR) resulta especialmente útil para cuantificar la carga fúngica y monitorizar la respuesta al tratamiento.
Por su parte, la espectrometría de masas MALDI-TOF representa otro avance significativo, ofreciendo una identificación rápida y precisa directamente a partir de colonias fúngicas, con tasas de exactitud que pueden alcanzar el 100% cuando se dispone de bases de datos de referencia adecuadas.
Finalmente, los ensayos de flujo lateral basados en inmunocromatografía emergen como herramientas diagnósticas prometedoras, especialmente por su rapidez, facilidad de uso y aplicabilidad en el campo, aunque su disponibilidad comercial todavía es limitada.

Tratamiento de la dermatofitosis: abordaje combinado y control de la transmisión
Objetivos terapéuticos y enfoque integral en la clínica veterinaria
El tratamiento de la dermatofitosis en perros y gatos persigue tres objetivos fundamentales: eliminar la infección en el animal afectado, reducir la contaminación ambiental y prevenir la transmisión a otros animales y al ser humano.
- El abordaje terapéutico habitualmente combina tratamiento tópico y sistémico, adaptado a la gravedad y extensión de las lesiones, así como a las características del paciente y el contexto epidemiológico.
Tratamiento tópico: base del manejo en infecciones localizadas
El tratamiento tópico ocupa un papel central, especialmente en infecciones localizadas. Los antifúngicos de aplicación local más utilizados en medicina veterinaria son lociones, pomadas, geles o sprays que contengan clotrimazol, eniconazol, ketokonazol o terbinafina.
- El empleo de una combinación de miconazol y clorhexidina en forma de champú ha mostrado eficacia en múltiples estudios clínicos.
El tratamiento tópico resulta igualmente útil como complemento del tratamiento sistémico en casos de afectación más extensa, y contribuye de forma decisiva a reducir la carga fúngica ambiental al disminuir la producción y dispersión de artroconidias viables.
Tratamiento sistémico: indicaciones y fármacos de elección
En los casos de infección generalizada, con múltiples lesiones activas o en animales con respuesta insuficiente al tratamiento tópico exclusivo, está indicado el tratamiento antifúngico sistémico.
- Los fármacos de elección en medicina veterinaria son el itraconazol y la terbinafina.
- También se emplean el fluconazol y el ketokonazol en determinadas situaciones, aunque son opciones menos eficaces y pueden producir más efectos secundarios.
- La griseofulvina, aunque históricamente utilizada, ha caído en desuso debido a sus efectos secundarios y a la aparición de resistencias.
Duración del tratamiento y seguimiento micológico
La duración del tratamiento debe prolongarse hasta que los controles micológicos (cultivos fúngicos) resulten negativos en al menos dos determinaciones consecutivas, lo que puede requerir varias semanas o incluso meses de medicación.
Control ambiental y medidas para interrumpir la transmisión
El manejo ambiental es una parte indispensable del plan terapéutico. La descontaminación del entorno en el que vive el animal infectado debe realizarse de forma sistemática y exhaustiva, mediante la limpieza y desinfección de todas las superficies, objetos y utensilios potencialmente contaminados con antifúngicos ambientales de eficacia demostrada.
- En entornos con múltiples animales, como refugios o criaderos, el aislamiento de los animales infectados y el cribado de todos los convivientes resultan medidas imprescindibles para interrumpir la cadena de transmisión.
Retos clínicos y necesidad de un enfoque One Health en dermatofitosis
Una enfermedad en aumento con impacto clínico y zoonótico
La dermatofitosis en perros y gatos constituye una enfermedad de relevancia clínica y zoonótica indiscutible, cuya incidencia no ha dejado de crecer en los últimos años. M. canis es el agente etiológico predominante en ambas especies, con el gato como principal reservorio y fuente de contagio para el ser humano.
- La variabilidad en la presentación clínica, unida a la posibilidad de portadores asintomáticos, dificulta el diagnóstico exclusivamente clínico y hace necesaria la combinación de técnicas complementarias.
Diagnóstico: avances tecnológicos y práctica clínica actual
El avance de las técnicas diagnósticas moleculares, como la PCR y el MALDI-TOF, abre nuevas posibilidades para un diagnóstico más rápido y preciso, aunque el cultivo fúngico sigue siendo el patrón de referencia en la práctica clínica habitual.
Tratamiento y resistencias: desafíos en el manejo terapéutico
En cuanto al tratamiento, la combinación de terapia tópica y sistémica sigue siendo el pilar fundamental, aunque el incremento de las resistencias antifúngicas constituye una preocupación creciente que exige vigilancia activa.
Brecha en guías clínicas y necesidad de integración interdisciplinar
La revisión bibliográfica más reciente disponible evidencia que existe una brecha importante entre las recomendaciones veterinarias y las médico-humanas en relación con los aspectos zoonóticos de la enfermedad, y que ninguna de las guías clínicas actuales ha sido elaborada con metodología basada en la evidencia.
Hacia un enfoque One Health en dermatofitosis
Es imprescindible avanzar hacia un enfoque One Health integrado, que implique la colaboración activa entre veterinarios y médicos para el desarrollo de guías clínicas conjuntas, la mejora de los protocolos de notificación y la educación de propietarios y grupos de riesgo, con el objetivo de reducir la transmisión zoonótica y optimizar los estándares de atención a los pacientes animales y humanos.













