La gastroenteritis aguda es una de las consultas más frecuentes en la clínica de pequeños animales. Aunque la mayoría de los casos son autolimitados, la forma en que el equipo veterinario maneja la nutrición y comunica las pautas a los tutores marca una diferencia notable en la evolución clínica y la experiencia del cliente.
En un reciente recurso educativo desarrollado por la NAVC y Royal Canin (basado en el artículo de Georgia Woods-Lee, Today’s Veterinary Nurse), se destacan cinco pautas nutricionales prácticas que todo equipo veterinario debería conocer y aplicar.
Dietas altamente digestibles: menos carga, más absorción
Los pacientes con gastroenteritis necesitan cubrir sus requerimientos energéticos sin sobrecargar un sistema digestivo comprometido.
Por eso, la elección de una dieta altamente digestible, con proteínas, grasas y carbohidratos de alta calidad, resulta clave para mejorar la absorción y la consistencia de las heces.
Una dieta más densa en energía también permite ofrecer porciones más pequeñas, algo útil cuando el apetito está reducido.
Fraccionar la alimentación: pequeñas dosis, gran impacto
Dividir la ración diaria en varias comidas pequeñas disminuye la carga digestiva y facilita la recuperación.
Solo en casos de vómitos intensos puede ser útil un breve ayuno (hasta 24 horas, o máximo 12 en cachorros y gatitos) antes de reintroducir alimento. La clave está en reanudar la nutrición cuanto antes con un alimento apropiado.
Ajustar fibra y grasa según los signos clínicos
El tipo de fibra ideal depende de la localización de los signos. Los casos con afectación de colon (heces con moco o sangre, tenesmo) responden mejor a mezclas equilibradas de fibra soluble e insoluble.
En cambio, los signos de intestino delgado o estómago (diarrea acuosa, vómitos) pueden empeorar con un exceso de fibra.
Asimismo, en pacientes con intolerancia a la grasa -como pancreatitis o linfangiectasia-, se recomienda un alimento gastrointestinal bajo en grasa. Eso sí, al ser menos energético, requerirá ajustar la cantidad ofrecida.
Evitar la dependencia de dietas caseras “blandas”
El clásico pollo con arroz no es la solución ideal. Aunque puede parecer seguro, estas preparaciones no aportan todos los nutrientes esenciales y, a largo plazo, pueden afectar la recuperación.
Además, suelen ser hipocalóricas y no cubren las necesidades de todos los pacientes. Por tanto, deben verse como medidas puntuales y transitorias, no como soluciones sostenidas.
Incorporar probióticos con criterio científico
Los probióticos pueden ofrecer un apoyo adicional al equilibrio de la microbiota y mejorar la calidad de las heces. Sin embargo, no sustituyen una dieta adecuada. Es importante seleccionar productos respaldados por evidencia científica, y siempre bajo supervisión veterinaria.
El papel del personal auxiliar: comunicación y seguimiento
Los veterinarios y auxiliares clínicos desempeñan un papel fundamental en la educación del tutor y el seguimiento de la evolución. Utilizar herramientas como la Checklist de Evaluación Nutricional de la WSAVA permite recopilar información completa y orientar mejor la recomendación dietética. Además, un seguimiento activo ayuda a mejorar la adherencia y la satisfacción del cliente.
Una buena formación en nutrición clínica no solo mejora la recuperación de los pacientes con gastroenteritis aguda, sino que refuerza la confianza del tutor en el equipo veterinario.
Incorporar estas cinco pautas en las reuniones internas o sesiones de formación del personal es una excelente oportunidad para alinear criterios, actualizar conocimientos y fortalecer la comunicación clínica.
Nota editorial: Este contenido es una adaptación editorial del recurso “Staff Training: 5 Nutrition Tips for Acute Gastroenteritis” (NAVC/Royal Canin, 2024), basado en el artículo de Georgia Woods-Lee, RVN, VTS (Nutrition), publicado en Today’s Veterinary Nurse. Las recomendaciones incluidas están respaldadas por literatura científica revisada por pares y alineadas con las directrices de la WSAVA. Este contenido tiene un propósito exclusivamente educativo y no sustituye el criterio clínico profesional. El material original fue desarrollado en colaboración con Royal Canin. Esta adaptación mantiene la integridad científica del recurso original y no promueve productos comerciales específicos.












