Una reciente encuesta internacional con la participación de 2.194 clínicos identifica brechas críticas en el manejo del dolor en gatos. Aunque el uso de escalas como la Feline Grimace Scale gana terreno en cuadros agudos, el manejo del dolor crónico y las marcadas desigualdades geográficas revelan que la analgesia felina sigue condicionada por factores externos a la evidencia científica.
Contexto clínico del manejo del dolor en gatos
El abordaje del dolor en el paciente felino ha evolucionado significativamente en la última década, impulsado por una mayor concienciación sobre el bienestar animal y el desarrollo de herramientas diagnósticas específicas.
Sin embargo, la naturaleza etológica del gato, experta en ocultar signos de vulnerabilidad, continúa dificultando la detección sistemática de cuadros dolorosos en la consulta diaria.
A pesar de la existencia de guías internacionales consolidadas, la práctica clínica real muestra una heterogeneidad que este estudio global intenta desgranar.
La dificultad inherente al reconocimiento del dolor, sumada a la variabilidad en la formación académica y la disponibilidad dispar de fármacos según la región, configura un escenario donde el gato no siempre recibe el mismo estándar de cuidados analgésicos que el perro.
Metodología y alcance del estudio global
El trabajo se fundamenta en una exhaustiva encuesta online distribuida en seis idiomas, que logró recolectar datos de 2.194 veterinarios procedentes de 88 países.
- Este volumen de respuestas permite trazar un mapa representativo de las actitudes y prácticas actuales.
- El análisis no solo se centró en la elección farmacológica, sino que profundizó en la autopercepción del conocimiento de los profesionales, el uso de herramientas de evaluación validadas y los factores socioeconómicos o geográficos que dictan la toma de decisiones.
- Al evaluar tanto el dolor agudo como el crónico, el estudio ofrece una perspectiva integral sobre las barreras que impiden una analgesia óptima en la clínica de pequeños animales a nivel mundial.
Tendencias en la evaluación y tratamiento del dolor agudo
Uno de los hallazgos más relevantes es la autopercepción del profesional frente al reto del dolor agudo. Casi la mitad de los encuestados considera que su nivel de conocimiento es bueno.
Este dato se traduce en una adopción creciente de herramientas de monitorización.
- La Feline Grimace Scale se posiciona como la herramienta líder, siendo utilizada por el 43,6% de los veterinarios.
No obstante, resulta preocupante que un 21,7% de los clínicos admita no emplear ninguna escala sistemática para evaluar el dolor agudo, confiando presumiblemente en la impresión clínica subjetiva, lo cual incrementa el riesgo de infravaloración.
- En el plano farmacológico, el meloxicam se consolida como el antiinflamatorio no esteroideo (AINE) de referencia, con un uso del 76,4%.
- En el apartado de opioides, la buprenorfina lidera las preferencias (48,1%).
Un aspecto crítico para la seguridad del paciente es el momento de administración: mientras que los opioides suelen integrarse en la premedicación (48,5%), los AINE conservan un perfil mayoritariamente postoperatorio (41,2%).
Los clínicos encuestados señalan que la eficacia probada y el perfil de seguridad son los pilares que sustentan estas elecciones, por encima de criterios puramente económicos.
El papel de las terapias adyuvantes en el protocolo analgésico
La multimodalidad es una realidad en la clínica felina contemporánea.
- El estudio destaca el uso extensivo de la anestesia local, con la lidocaína presente en el 77,5% de los protocolos.
- Más allá de la analgesia convencional, el empleo de fármacos adyuvantes refleja una búsqueda de sinergias para optimizar el control del dolor. La gabapentina (63%) y la ketamina (59,9%) son los recursos más frecuentes.
- Llama la atención la inclusión del maropitant en un 52,8% de los casos como coadyuvante, posiblemente vinculado a la investigación sobre el bloqueo de receptores de neuroquinina-1.
Estas prácticas, junto con medidas de soporte no farmacológico como los vendajes de confort, sugieren un enfoque más holístico del paciente quirúrgico.
Desafíos persistentes en el abordaje del dolor crónico
El dolor crónico sigue siendo el "talón de Aquiles" de la medicina felina.
- A diferencia del dolor agudo, solo el 40,7% de los veterinarios se siente plenamente capacitado para su evaluación.
- Esta inseguridad se refleja en las herramientas de diagnóstico: un 40,8% de los participantes no utiliza ninguna escala validada para procesos crónicos.
- El manejo de la osteoartritis es un ejemplo claro de esta variabilidad.
En casos de dolor leve, el manejo ambiental y los cambios en el estilo de vida son la primera opción para el 49,8%, mientras que el uso de AINEs queda relegado a un segundo plano.
En situaciones de dolor severo, la gabapentina o pregabalina ganan protagonismo (45,9%), seguidas de cerca por los AINEs y la irrupción terapéutica de los anticuerpos monoclonales anti-NGF, mencionados ya por el 36,9% de los profesionales.
Desigualdades geográficas y limitaciones del estudio
La región donde se ejerce la profesión marca una diferencia drástica en el estándar analgésico.
El estudio revela una brecha notable entre los veterinarios de Europa y Norteamérica frente a los de Asia, África y Sudamérica.
- En los primeros, el uso de escalas y la analgesia preventiva (preoperatoria) es la norma.
- En los segundos, se observa un menor uso de herramientas de evaluación y una mayor tendencia a administrar analgesia solo de forma reactiva tras la cirugía.
Es fundamental considerar que estos datos provienen de una encuesta voluntaria, lo que implica un posible sesgo de selección: es probable que los veterinarios más interesados en la analgesia hayan sido los más proclives a participar, por lo que la situación real global podría ser incluso más deficitaria de lo que indican las cifras.
Implicaciones para la práctica clínica diaria
Los resultados subrayan que la analgesia felina no depende solo de la ciencia, sino de la accesibilidad y la educación.
Para el clínico, esto significa que existe una oportunidad de mejora significativa en la implementación de escalas de dolor crónico en el hogar, donde el propietario juega un rol clave.
Asimismo, la consolidación de protocolos de analgesia multimodal y preventiva debe ser el objetivo prioritario para reducir la variabilidad observada.
La brecha geográfica detectada recuerda la importancia de estandarizar la formación continua para asegurar que el código postal de un centro veterinario no determine el nivel de bienestar de sus pacientes felinos.
Cierre informativo sobre la situación actual
Esta radiografía global confirma que, aunque la medicina felina ha avanzado hacia protocolos más sofisticados, la sistematización de la evaluación del dolor sigue siendo una asignatura pendiente.
La transición hacia una práctica basada en escalas validadas y el acceso equitativo a fármacos modernos son los siguientes pasos necesarios para unificar el manejo del dolor en la especie.












