El impacto del vínculo humano-animal en la salud mental va más allá del componente afectivo y se refleja en la rutina diaria, la actividad física y las relaciones sociales de millones de personas en Europa.
En un contexto marcado por la elevada prevalencia de los problemas de salud mental, distintas evidencias recogidas por Pet-Power UE ponen de relieve cómo la convivencia con animales de compañía influye positivamente en el bienestar emocional, un aspecto cada vez más presente también en la consulta veterinaria.
Un contexto de salud mental y convivencia con mascotas
Antes de la pandemia, alrededor de 84 millones de europeos convivían con algún trastorno de salud mental, lo que equivale aproximadamente a una de cada seis personas.
Paralelamente, casi la mitad de los hogares de la Unión Europea, unos 90 millones, cuentan con al menos una mascota.
Este escenario sitúa a los animales de compañía como un elemento habitual en la vida cotidiana de muchas personas, que reconocen en ellos una fuente de apoyo emocional y bienestar.
Apoyo emocional y compañía constante
Uno de los beneficios más destacados de la convivencia con mascotas es el apoyo emocional que proporcionan.
Los animales de compañía ofrecen una presencia constante, no juzgadora y afectiva, especialmente valorada en momentos de estrés, tristeza o ansiedad.
Durante los confinamientos por la COVID-19, más del 90 % de los propietarios encuestados en un estudio realizado en el Reino Unido señalaron que su mascota les ayudó a afrontar emocionalmente la situación.
Otros sondeos en Europa indican que el 74 % de los dueños considera que su mascota ha mejorado su salud mental, y el 86 % afirma haber recibido un apoyo emocional clave por parte de su animal en momentos difíciles.
Rutinas, responsabilidad y sentido de propósito
El cuidado diario de una mascota introduce estructura y regularidad en la vida de las personas. Alimentar, pasear, limpiar o jugar genera rutinas estables que pueden resultar especialmente beneficiosas para quienes atraviesan periodos de desánimo o aislamiento.
Asumir la responsabilidad del cuidado de un animal refuerza el sentido de propósito personal.
Para muchas personas, saber que su mascota depende de ellas actúa como un estímulo para mantenerse activas y comprometidas con su día a día.
Actividad física como hábito cotidiano
Las mascotas, y especialmente los perros, favorecen la actividad física regular. Los paseos diarios y el juego transforman el ejercicio en una actividad integrada en la rutina, más asociada al disfrute que a la obligación.
Un estudio realizado durante el confinamiento en el Reino Unido mostró que el 96 % de los propietarios consideraba que sus mascotas les ayudaron a mantenerse activos.
Además, se ha observado que los adultos mayores con perro caminan más minutos al día, de media, que aquellos que no conviven con uno.
Conexión social y reducción del aislamiento
Los animales de compañía también actúan como facilitadores sociales. Pasear con un perro, acudir a parques o compartir experiencias sobre mascotas favorece interacciones espontáneas y refuerza el sentimiento de pertenencia a una comunidad.
Diversos estudios europeos han señalado una reducción del aislamiento social asociada a la tenencia de mascotas, un efecto que se hizo especialmente visible durante la pandemia.
Estrés, relajación y bienestar
El contacto con animales se asocia a una reducción del estrés y a una mayor sensación de calma.
Acariciar, jugar o simplemente compartir tiempo con una mascota puede contribuir a disminuir los niveles de ansiedad y favorecer un estado emocional más relajado.
Por este motivo, los programas de terapia asistida con animales se han extendido en hospitales y centros asistenciales de distintos países europeos.
Un vínculo con impacto en la salud
Según Pet-Power UE, el vínculo humano-animal desempeña un papel relevante en el bienestar emocional de la población.
A través del apoyo afectivo, la actividad física, la rutina y la interacción social, las mascotas aportan beneficios que forman parte de la vida cotidiana de millones de europeos, un aspecto cada vez más reconocido también desde el ámbito veterinario.
En este contexto, el papel del veterinario clínico adquiere una dimensión especialmente relevante.
- Como profesional de referencia en la salud y el bienestar de los animales de compañía, el veterinario es también un interlocutor clave para las familias en todo lo relacionado con la convivencia responsable y el cuidado diario de sus mascotas.
- Comprender el impacto del vínculo humano-animal en el bienestar emocional de las personas permite reforzar un enfoque integral de la práctica clínica, en el que la salud animal y la calidad de vida de quienes conviven con ella se encuentran estrechamente relacionadas.
Fuente: Pet-Power UE












