El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (COLVEMA) ha defendido una regulación del medicamento veterinario basada en la evidencia científica y el criterio clínico, que garantice seguridad jurídica a los profesionales y responda a las particularidades de la medicina veterinaria.
- Así lo trasladó Manuel Lázaro Rubio, vocal de su Junta de Gobierno, durante su participación en el V Congreso de Derecho Farmacéutico, celebrado los días 17 y 18 de septiembre de 2026 en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM).
Lázaro Rubio intervino en la mesa «Prescripción y dispensación del medicamento veterinario: actores, límites y responsabilidades», moderada por Isabel Marín Moral, miembro del Comité de la Sección de Derecho Farmacéutico del ICAM. En ella participaron también Rafael Areñas, del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM); Delia Saleno, de la Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE); y Ana Oliver Sanjuán, de la Federación Española de Farmacéuticos Empresarios (FEFE).
Durante su intervención, el vocal de COLVEMA subrayó que la medicina humana y la veterinaria son realidades diferentes y no pueden regularse siguiendo un mismo modelo. «El sector de los medicamentos humanos y el de los veterinarios son completamente distintos y deben enfocarse de forma diferente. Uno no vale como modelo para el otro y por ello arrastramos normativas que no solucionan los problemas», señaló.
Evidencia científica y seguridad jurídica
Manuel Lázaro recordó que la profesión lleva alrededor de un año y medio de movilizaciones para reclamar cambios ante la inseguridad jurídica generada por las últimas modificaciones normativas. Entre sus principales demandas, destacó la derogación o modificación del Real Decreto 666/2023 y la eliminación o modificación del carácter punitivo de PRESVET.
Asimismo, reclamó una mayor flexibilidad para el uso justificado de medicamentos fuera de las condiciones recogidas en su ficha técnica y para la prescripción en situaciones de vacío terapéutico. El objetivo, explicó, es que la normativa permita seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente conforme a la evidencia científica y al criterio clínico del veterinario.
Revisar el modelo de prescripción y dispensación
El vocal de COLVEMA cuestionó la aplicación del principio «quien prescribe no dispensa» a la medicina veterinaria. Según expuso, las excepciones que la propia normativa contempla ante problemas de disponibilidad, presentaciones inadecuadas o situaciones de urgencia ponen de manifiesto la necesidad de abordar el modelo de raíz, en lugar de recurrir de forma permanente a soluciones parciales.
En este contexto, recordó que el veterinario está legalmente autorizado para la tenencia y administración de medicamentos y, en las condiciones previstas legalmente, también para su cesión, disponiendo para ello de un botiquín veterinario declarado ante la Administración competente.
La formación clínica específica del veterinario
Lázaro reconoció el amplio conocimiento de los farmacéuticos sobre los medicamentos humanos, pero señaló que su formación no proporciona la capacitación clínica específica que recibe el veterinario en sanidad, fisiología, patología, farmacología, toxicología y terapéutica de las distintas especies animales.
Como explicó, un mismo principio activo puede tener diferentes dosis, indicaciones, contraindicaciones, efectos adversos o toxicidad según la especie y las características del paciente. Por ello, reivindicó el papel del veterinario como el profesional que integra el conocimiento del medicamento con el del animal, su fisiología, su patología y su situación clínica.
Añadió que en el entorno europeo es habitual que veterinarios y farmacéuticos compartan la dispensación. También aludió a resoluciones judiciales nacionales y europeas que, según recordó, han reconocido la especial competencia veterinaria en relación con los medicamentos destinados a los animales. En este sentido, señaló que la propia normativa española exige incluir en sus envases la indicación «En caso de duda consulte a su veterinario».
Como conclusión, el vocal de COLVEMA subrayó que la profesión no reclama ausencia de control, sino seguridad jurídica y una regulación adaptada a la realidad veterinaria. Defendió un marco que compatibilice el uso responsable de los medicamentos con la autonomía clínica del veterinario, permitiéndole tomar decisiones basadas en la evidencia científica y asumir plenamente la responsabilidad de los tratamientos











