En este contexto emerge con fuerza una disciplina que, aunque históricamente ha permanecido en un segundo plano, está llamada a desempeñar un papel cada vez más relevante en el futuro de la profesión: la pericia veterinaria.
Una evolución similar a lo acontecido en la medicina humana
Al igual que ocurrió décadas atrás en el ámbito de la medicina humana, donde la pericia médica evolucionó desde una actividad complementaria hasta convertirse en un área de conocimiento altamente especializada, la veterinaria se encuentra actualmente inmersa en un proceso similar.
En veterinaria, la creciente complejidad de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, la sofisticación de los sistemas de producción animal, el incremento de los costes económicos de los servicios veterinarios, las exigencias derivadas de la seguridad alimentaria y el creciente protagonismo social de los animales están impulsando la necesidad de profesionales capaces de analizar técnicamente hechos, actuaciones y evidencias desde una perspectiva independiente, objetiva y científicamente fundamentada con el objeto de determinar su grado de calidad, es decir, si se ajusta a la lex artis ad hoc.

Una especialidad transversal
Sin embargo, reducir la pericia veterinaria al ámbito judicial sería un error conceptual. La verdadera dimensión de esta disciplina trasciende ampliamente los tribunales.
- La pericia veterinaria constituye hoy una herramienta esencial para evaluar la calidad de los servicios veterinarios, identificar oportunidades de mejora, fortalecer la seguridad jurídica de profesionales y usuarios, promover la transparencia y contribuir a la generación de estándares cada vez más elevados de excelencia profesional.
Por tanto, la pericia tiene un enfoque reactivo en el análisis y la valoración de situaciones consumadas, pero también una aplicación preventiva y de mejora, al permitir el análisis y la valoración de procesos complejos dentro de nuestra profesión con el objetivo de identificar oportunidades de mejora.

Esta función adquiere una relevancia extraordinaria en una profesión que cada día incorpora nuevas técnicas diagnósticas, procedimientos quirúrgicos más complejos, herramientas de inteligencia artificial, tecnologías de telemedicina y modelos asistenciales cada vez más sofisticados.
- La evaluación objetiva de la calidad profesional resulta imposible sin mecanismos técnicos de análisis capaces de determinar si una actuación se ajusta al conocimiento científico disponible, a los protocolos aceptados por la profesión y a los estándares asistenciales exigibles en cada momento histórico.
- Es precisamente aquí donde la pericia veterinaria encuentra una de sus principales razones de ser.
La pericia veterinaria como garantía de calidad y seguridad
Lejos de representar una amenaza para los profesionales, la actividad pericial constituye una garantía para el conjunto del sistema veterinario.
- Protege a los usuarios de los servicios, aporta seguridad a los profesionales que ejercen correctamente su actividad y favorece la mejora continua mediante el análisis técnico y objetivo de situaciones complejas.
La peritación es necesaria en todos los ámbitos de especialidad
Pero si existe una característica que define verdaderamente a esta especialidad es su extraordinaria transversalidad. Pocas disciplinas veterinarias poseen la capacidad de extenderse de manera tan amplia sobre prácticamente todas las áreas de conocimiento de la profesión.
La pericia veterinaria participa en la valoración de actuaciones médicas y quirúrgicas en animales de compañía, équidos, animales de producción o especies exóticas. Interviene en el análisis de procedimientos diagnósticos, tratamientos farmacológicos, protocolos anestésicos y resultados quirúrgicos.
- Su actividad alcanza igualmente ámbitos relacionados con la sanidad animal, la epidemiología, la producción ganadera, el bienestar animal, la reproducción, la genética, la farmacología o la gestión de explotaciones pecuarias.
De igual forma, desempeña un papel fundamental en materias vinculadas a la seguridad alimentaria, donde los veterinarios son responsables de garantizar que los alimentos de origen animal cumplen los requisitos sanitarios necesarios para proteger la salud pública.
La trazabilidad alimentaria, la investigación de brotes, la evaluación de riesgos, el análisis de incumplimientos normativos o la determinación de responsabilidades en incidentes relacionados con la cadena alimentaria constituyen escenarios donde la actividad pericial adquiere una importancia creciente.
- Pero probablemente sea en los ámbitos relacionados con la protección animal donde la sociedad está demandando una participación cada vez más intensa de los veterinarios peritos.
- La investigación de situaciones de maltrato, abandono, negligencia, acumulación patológica de animales, lesiones intencionadas o muerte no natural requiere conocimientos avanzados que integran medicina clínica, anatomía patológica, bienestar animal, comportamiento, legislación y metodología forense.

UN MODELO DE DESARROLLO DENTRO DE LA ESTRATEGIA ONE HEALTH
La aparición de unidades policiales especializadas, fiscalías con competencias específicas y nuevas herramientas legislativas está impulsando un crecimiento sin precedentes de la veterinaria forense, una de las ramas con mayor proyección dentro de la pericia veterinaria moderna.
- Todo ello demuestra que la pericia veterinaria no constituye una actividad marginal dentro de la profesión, sino una especialidad transversal con capacidad para aportar valor en prácticamente todos los ámbitos de ejercicio profesional.
- Del mismo modo que hoy resulta imposible entender determinados sistemas sanitarios sin la existencia de especialistas en valoración del daño corporal, auditoría médica o medicina legal y forense.
- Resulta previsible que el futuro de la veterinaria incorpore progresivamente estructuras más desarrolladas de pericia y evaluación profesional.
La pericia veterinaria como señal de madurez profesional
La madurez de una profesión no se mide únicamente por su capacidad para diagnosticar y tratar enfermedades.
También se mide por su capacidad de autocrítica constructiva para evaluar objetivamente sus propias actuaciones, aprender de ellas, generar estándares de calidad y ofrecer garantías tanto a los profesionales como a la sociedad, contribuyendo así a alcanzar la excelencia profesional.
La pericia veterinaria representa precisamente una de las herramientas más valiosas para alcanzar ese objetivo.
- Por ello, más que una actividad complementaria, debe entenderse como una auténtica especialidad, con un valor estratégico singular, ya que se proyecta hacia la Administración de Justicia para contribuir a resolver las posibles dudas y discrepancias generadas en su desarrollo poniéndose al servicio de la calidad asistencial, la seguridad jurídica, la protección animal, la salud pública y la excelencia profesional que demanda la veterinaria del siglo XXI.

















