Hablar de neurología veterinaria en España implica, inevitablemente, mirar hacia la evolución de una especialidad que ha pasado de ser percibida como compleja y distante a consolidarse como un pilar clínico en los hospitales de referencia.
- En ese recorrido profesional y científico, la trayectoria de Alejandro Luján Feliu-Pascual refleja con claridad el desarrollo de la neurología clínica moderna en pequeños animales, desde su formación internacional y acreditación europea hasta su papel actual en un centro de referencia y en diferentes estructuras académicas y profesionales.
Su experiencia combina práctica clínica avanzada, cirugía neurológica, docencia, liderazgo institucional y actividad científica, ofreciendo una perspectiva amplia sobre los retos reales de la especialización, la formación de nuevos veterinarios y la organización asistencial en hospitales de alta complejidad.
En esta conversación con Vetesfera Clinic, abordamos el presente y el futuro de la neurología veterinaria desde la mirada de quien ha vivido de primera mano su transformación en España y Europa.
Su trayectoria profesional combina formación internacional, práctica clínica en hospitales de referencia y responsabilidad institucional en organismos europeos. ¿Qué momentos han marcado de forma más decisiva su desarrollo como neurólogo veterinario?
Dos momentos definieron mi trayectoria de forma inequívoca.
- El primero, durante el bachillerato, cuando comprender el funcionamiento del sistema nervioso me reveló que la neurología era una disciplina extraordinariamente lógica y apasionante.
- El segundo, al terminar la carrera, al asistir a un curso de neurología clínica que confirmó esa intuición y me impulsó a buscar una formación de nivel europeo, primero en Inglaterra y después mediante una residencia en la Universidad de Glasgow.
A partir de ahí, todo ha consistido en construir una práctica clínica rigurosa, en constante evolución, orientada a ofrecer la mejor atención posible a los pacientes.
La neurología sigue percibiéndose por muchos veterinarios clínicos como una disciplina compleja. Desde su experiencia asistencial y docente, ¿qué barreras reales dificultan su integración en la práctica diaria?
El problema de fondo está en cómo se enseña la neurología en la facultad. Cuando se aborda de forma excesivamente teórica -centrada en vías, tractos y núcleos sin conexión con los signos clínicos- los alumnos no logran aplicarla en la práctica y desarrollan una percepción de complejidad que persiste en su vida profesional.
- La solución pasa por un enfoque docente más clínico, apoyado en casos reales, que permita al estudiante entender cómo la alteración de cada sistema neurológico se traduce en hallazgos concretos y manejables.
- Sin esa base, la neurología seguirá siendo percibida como una disciplina inaccesible, en lugar de lo que realmente es: estructurada, coherente y sumamente satisfactoria.
En un hospital de referencia, la toma de decisiones neurológicas suele implicar tecnología avanzada, trabajo multidisciplinar y comunicación estrecha con los tutores. ¿Qué elementos considera críticos para que ese modelo funcione de forma eficiente?
La tecnología avanzada es imprescindible, pero no suficiente. En neurología, una exploración bien realizada con herramientas básicas sigue siendo el punto de partida insustituible del diagnóstico.
A eso hay que sumar una estructura multidisciplinar sólida, porque muchas enfermedades neurológicas se solapan con patologías ortopédicas, sistémicas o requieren cuidados intensivos especializados.
- Y, sobre todo, hay que ganarse la confianza del tutor: sin ella es imposible plantear tratamientos complejos que, bien indicados, pueden cambiar radicalmente el pronóstico y la calidad de vida del animal.
Sus áreas de interés incluyen tumores cerebrales, malformaciones congénitas y enfermedades neuromusculares. ¿Cómo ha evolucionado el abordaje diagnóstico y terapéutico de estas patologías en los últimos años?
La resonancia magnética y el TAC han supuesto un antes y un después: poder visualizar con precisión lesiones del encéfalo y la médula sin abrir el sistema nervioso ha transformado por completo nuestra capacidad diagnóstica. Pero ese avance solo tiene valor real cuando va acompañado de opciones terapéuticas concretas y de clínicos con la formación necesaria para aplicarlas.
Hoy, cada paciente neurológico debe ser evaluado por especialistas capaces de ofrecer al tutor un mapa completo de posibilidades, pronósticos y alternativas y ese es el estándar que debería ser exigible en cualquier centro de referencia.
La cirugía neurológica en pequeños animales ha experimentado un desarrollo notable. ¿Qué avances han supuesto un cambio real en el pronóstico de los pacientes?
El desarrollo de la neurocirugía veterinaria ha sido posible gracias a la confluencia de tres factores: la generalización de la imagen avanzada, que permite planificar intervenciones con precisión; la difusión científica internacional, que ha acelerado enormemente la transferencia de técnicas entre especialistas; y el cambio de mentalidad de las familias, mucho más comprometidas hoy con la salud de sus animales.
- Esta combinación ha permitido superar barreras que hace una década parecían infranqueables: hoy operamos tumores cerebrales y corregimos malformaciones vertebrales complejas con resultados que antes eran impensables.
Además de la actividad clínica, ha tenido un papel relevante en formación y en estructuras profesionales europeas. ¿Qué desafíos detecta hoy en la formación de especialistas veterinarios en neurología?
Hoy contamos con más centros de residencia que nunca, y eso es un avance real. El reto está en otro lugar: encontrar candidatos dispuestos a asumir la exigencia que implica un internado o una residencia reglada.
- La especialización requiere dedicación intensa, estudio constante fuera del horario laboral y una capacidad para gestionar el estrés clínico y relacional que no está al alcance de todos. Al recomendar a un candidato para una residencia, no solo evalúas conocimientos: valoras madurez profesional, resiliencia y vocación real.
- Esos son los pilares de un especialista que aportará valor sostenido a la profesión.
En relación con los veterinarios jóvenes, diferentes estudios hablan de la llamada “neurofobia”. ¿Qué cambios metodológicos cree que son necesarios para mejorar el aprendizaje de la neurología desde el grado hasta la formación clínica?
El cambio debe empezar en la universidad y exige, ante todo, docentes que sean neurólogos clínicos activos, apasionados por su especialidad y por la enseñanza.
- Las clases deben conectar cada concepto con su manifestación clínica de forma clara e inmediata; enseñar el nombre de un tracto sin explicar qué ocurre cuando se lesiona no tiene ninguna utilidad práctica.
- A esto se suma una necesidad estructural urgente: los hospitales universitarios deben ofrecer atención neurológica continuada para generar casuística real, atraer referencias de veterinarios locales y proporcionar a los estudiantes la exposición práctica sin la cual ningún conocimiento teórico termina de asentarse.
La especialización y los hospitales de referencia están transformando el ecosistema veterinario español. ¿Cómo valora esta evolución desde el punto de vista asistencial y profesional?
Era un paso necesario e inevitable. Al igual que ocurre en medicina humana, pretender que un solo profesional domine con la misma profundidad todas las disciplinas ya no es sostenible ni deseable.
La especialización es la base del progreso clínico y de la calidad asistencial. En ese contexto, el reconocimiento por parte de la OCV de una escala formativa con niveles claramente diferenciados representa un ejercicio de transparencia fundamental: el cliente tiene derecho a saber qué formación tiene el profesional que atiende a su animal, y no es lo mismo una residencia de tres años con examen final que un curso de fin de semana. Esa diferencia debe ser visible y comprensible.
Tras años de implicación en organizaciones científicas y profesionales, ¿qué prioridades considera estratégicas para el desarrollo de la neurología veterinaria en Europa y en España?
La prioridad más urgente es el reconocimiento institucional de las diplomaturas a nivel europeo. Varios países como Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Países Bajos, Suiza y Eslovaquia, ya lo han conseguido, y que el Parlamento Europeo adopte ese estándar de forma uniforme sería un avance decisivo para la movilidad profesional, la credibilidad del sector y la protección del paciente.
- En España, tras el reconocimiento de la OCV que sitúa las diplomaturas en el nivel ETF8, el siguiente paso lógico es que el Ministerio de Sanidad asuma que los únicos especialistas veterinarios reconocidos deben ser quienes han completado una formación reglada de residencia.
- Somos una profesión sanitaria y debemos ser tratados con los estándares que eso exige.
Mirando al futuro, ¿qué le gustaría que cambiara en la práctica clínica, la formación o la organización del sector para mejorar la atención neurológica en pequeños animales?
Me gustaría ver una neurología más presente y mejor integrada en la práctica clínica general: veterinarios referidores que identifiquen antes los casos, comprendan las opciones disponibles y den a sus clientes la oportunidad de buscar tratamiento, aunque sea en otro centro.
- En cuanto a la formación, el camino es la estructura y la transparencia que ofrece el nuevo modelo de la OCV.
- Y a nivel profesional, necesitamos unidad: somos una profesión sanitaria con impacto real en la salud animal, pública y en el concepto One Health, y es hora de que las instituciones nos traten en consecuencia, no solo sobre el papel.
La conversación con Alejandro Luján Feliu-Pascual permite entender la neurología veterinaria no solo como una especialidad técnica, sino como un reflejo de la madurez clínica del propio sector. Su recorrido evidencia como la formación rigurosa, el trabajo en red y la evolución de los hospitales de referencia están redefiniendo la atención a pacientes neurológicos en pequeños animales.
- Al mismo tiempo, sus reflexiones sobre docencia, especialización y futuro profesional apuntan a un desafío compartido: acercar la neurología a la práctica cotidiana sin perder complejidad científica.
- Un equilibrio que marcará, en gran medida, el desarrollo de la medicina veterinaria especializada en los próximos años.














