La responsabilidad deontológica en veterinaria es un ámbito clave del ejercicio profesional que, sin embargo, sigue siendo uno de los grandes desconocidos en la práctica clínica diaria.
- Más allá de la responsabilidad civil o penal, este plano ético-disciplinario condiciona la forma de trabajar, de comunicarse y de tomar decisiones, con implicaciones reales para la carrera profesional y la reputación del veterinario
Un veterinario asume obligaciones y responsabilidades a lo largo de toda su carrera profesional. Cuando hablamos de responsabilidad, solemos pensar de forma casi automática en reclamaciones civiles o, en casos extremos, en procedimientos penales.
Sin embargo, existe un tercer ámbito que con frecuencia se subestima, pese a su enorme impacto práctico y reputacional: la responsabilidad disciplinaria deontológica. Comprender este marco no es una cuestión teórica, sino una herramienta esencial para proteger el ejercicio profesional y la confianza social en la veterinaria.
La responsabilidad profesional, más allá del daño y del delito
El incumplimiento de determinadas actuaciones, ya sea por acción u omisión, puede conllevar la exigencia de responsabilidad profesional.
- Tradicionalmente, esta responsabilidad se ha analizado desde dos grandes ámbitos: el civil y el penal
- No obstante, existe un tercer plano que opera con lógica propia y que no depende necesariamente de la existencia de un daño indemnizable o de un ilícito penal: la responsabilidad deontológica
Este ámbito no se centra en el resultado final de la actuación, sino en el grado de adecuación de la conducta profesional a los principios éticos, obligaciones corporativas y estándares de buena praxis que definen la profesión veterinaria.
Qué es la responsabilidad deontológica
La responsabilidad deontológica puede entenderse como el mecanismo interno mediante el cual la propia profesión, a través de sus organizaciones colegiales, preserva la confianza social en el veterinario como profesional sanitario.
- No se trata de una “responsabilidad menor” ni secundaria, sino de un sistema de control y garantía que opera incluso cuando no existe litigio civil o penal
Su función es garantizar un marco mínimo de corrección en el ejercicio profesional y proteger tanto el interés general como el prestigio del colectivo veterinario.
La deontología como estructura normativa
La deontología no es un conjunto de recomendaciones morales, sino una estructura normativa propia del ejercicio profesional.
- En la práctica, implica la existencia de un Código Deontológico y de normas corporativas que establecen obligaciones exigibles y un sistema de consecuencias
En España, el carácter colegial de la profesión veterinaria determina que el profesional, por el hecho de colegiarse, asuma una adhesión obligatoria a este marco ético-profesional.
No se trata de un compromiso simbólico, sino de una obligación real que rige la relación con los animales, los tutores, otros profesionales y la sociedad.
Qué protege realmente la responsabilidad deontológica
A diferencia de otros ámbitos, la responsabilidad deontológica protege bienes jurídicos distintos:
- La integridad del ejercicio profesional
- La confianza social en la profesión veterinaria
- El respeto a los estándares de buena praxis
- El “buen nombre” del colectivo profesional
Esto explica por qué determinadas conductas pueden ser reprochables disciplinariamente aunque no constituyan delito ni generen un daño económico cuantificable.
La forma de actuar como eje de valoración
Uno de los matices esenciales de la responsabilidad deontológica es que pone el foco en el modo de actuar del profesional.
- Mientras que en el ámbito civil se analiza el daño, el nexo causal y la culpa, y en el penal la tipicidad y la culpabilidad, en deontología se valora la corrección del comportamiento profesional y su coherencia con el estándar ético exigible.
Esto implica que una actuación puede ser técnicamente correcta y, sin embargo, generar responsabilidad disciplinaria si se acompaña de falta de comunicación, desorden documental o conducta impropia.
Un nivel de exigencia elevado en la práctica clínica
La responsabilidad deontológica actúa como un nivel de exigencia elevado que atraviesa toda la práctica clínica.
- No castiga la mala suerte ni los resultados adversos inevitables, pero sí la falta de diligencia, transparencia o coherencia profesional
- Comprender este marco general es esencial para entender por qué muchos conflictos profesionales no nacen de errores técnicos, sino de fallos éticos, organizativos o comunicativos.
La responsabilidad deontológica no es un plano accesorio del ejercicio veterinario, sino un marco exigente que atraviesa la práctica profesional de forma constante.
Entender su lógica, su finalidad y su diferencia respecto a otros ámbitos de responsabilidad es un paso imprescindible para ejercer con mayor seguridad, criterio y coherencia profesional.













