La responsabilidad civil veterinaria está ganando protagonismo en el ejercicio clínico, especialmente en animales de compañía, équidos y animales de producción.
- A medida que crece la conciencia sobre el bienestar animal y se amplía el marco legal, también aumentan las reclamaciones por supuesta mala praxis, muchas veces impulsadas por expectativas no realistas o problemas de comunicación
Antes de pensar en cómo responder a una queja, el veterinario necesita comprender qué tipos de responsabilidad existen, por qué la vía civil es la más habitual y qué elementos jurídicos determinan si realmente puede existir o no una responsabilidad profesional.
Este primer artículo aborda esa base legal imprescindible para ejercer con seguridad.
La nueva realidad jurídica de la práctica veterinaria
El ejercicio clínico veterinario se desarrolla hoy en un marco legal más exigente, marcado por una mayor sensibilidad social hacia los animales y por un nivel creciente de profesionalización.
- Esta combinación ha incrementado el número de reclamaciones por supuesta mala praxis, muchas de ellas derivadas de malentendidos o expectativas alejadas de la realidad clínica.
Conocer cómo se articula la responsabilidad civil y qué factores la determinan se ha convertido en una competencia esencial para ejercer con seguridad y proteger la práctica profesional.
Principales ámbitos de exigencia de responsabilidad profesional
Antes de centrarnos en el procedimiento civil, es imprescindible comprender los distintos ámbitos jurisdiccionales en los que un veterinario puede llegar a responder:
Responsabilidad civil
- Es la más habitual en el ejercicio veterinario
- Se exige cuando se considera que una actuación veterinaria ha causado un daño a un animal o un perjuicio económico a su propietario debido a una supuesta negligencia, impericia, imprudencia o deficiencias en la información
- Su finalidad es restablecer económicamente al perjudicado, nunca sancionar al veterinario
- Se articula a través de demandas judiciales, reclamaciones previas o procedimientos de alternativos de resolución extrajudicial
Responsabilidad penal
- Se da cuando se acusa al profesional de un delito tipificado, recogido, en el Código Penal, representado en la mayor parte de los casos por negligencias con resultados lesivos relevantes, falsificación documental, intrusismo profesional, estafas o, entre otros, delitos contra la salud pública, etc.
- Es un ámbito menos frecuente, pero su gravedad y trascendencia es mayor, ya que puede conllevar penas de multa, inhabilitación o prisión
Responsabilidad administrativa
- Procede de la relación del veterinario con la Administración pública o del incumplimiento de normativas sanitarias como por ejemplo las relativas a los medicamentos veterinarios, bienestar animal, identificación, certificaciones oficiales o ejercicio profesional
- Incluye sanciones económicas, suspensión de actividades o clausura temporal
Responsabilidad profesional deontológica
- Regulada por los Códigos Deontológicos de la Organización Colegial Veterinaria y afecta exclusivamente a la conducta profesional y ética del veterinario
- Cualquier propietario, otro veterinario o incluso un colegio profesional puede iniciar una denuncia ante el Colegio Oficial de Veterinarios de la provincia correspondiente
- Las sanciones pueden ser amonestaciones, advertencias, multas colegiales o suspensión temporal del ejercicio
¿Por qué la mayoría de las reclamaciones clínicas suelen encuadrarse en la vía civil?
La mayor parte de las reclamaciones interpuestas contra veterinarios por supuesta mala praxis se plantean en la jurisdicción civil porque la finalidad del reclamante es de carácter resarcitorio y no punitiva, es decir, su interposición busca compensar o recuperar los daños económicos derivados de situaciones como tratamientos posteriores, pérdida del valor del animal u otros posibles perjuicios derivados de gastos de desplazamiento, segundas opiniones, pruebas diagnósticas adicionales, etc.
- Es importante entender que, si somos objeto de este tipo de reclamaciones, nos encontramos ante una exigencia exclusivamente de carácter económico o patrimonial
El vínculo que se establece entre los profesionales y nuestros clientes es contractual, en otras palabras, los profesionales nos comprometemos a poner nuestros conocimientos, habilidades y medios a disposición de nuestros clientes para prestar un servicio diligente.
Aunque no se firme un contrato explícito, la prestación de servicios veterinarios constituye un contrato de arrendamiento de servicios.
La responsabilidad se basa en la lex artis ad hoc, esto es, si el veterinario actuó conforme a los estándares profesionales del momento situación.
Adicionalmente, es importante tener en cuenta que todos los profesionales colegiados en España disponemos de un seguro de responsabilidad civil profesional que se comporta como una garantía adicional de nuestros servicios pues cubre los posibles daños indemnizables, es decir, los que se puedan producir de modo accidental.
- La vía civil permite activar automáticamente la póliza colectiva de la Organización Colegial Veterinaria Española lo cual da seguridad jurídica al profesional en su ejercicio cotidiano.
El escenario más común para resolver una disputa de carácter económico es el civil, ya sea mediante reclamaciones extrajudiciales, mediación, arbitraje, procedimientos monitorios o demandas civiles ordinarias.
Naturaleza y alcance de una reclamación civil al veterinario
Para que un veterinario pueda ser considerado civilmente como responsables de una reclamación por presunta mala praxis profesional es imprescindible que concurran simultáneamente tres elementos jurídicos básicos: el daño, un nexo causal y una supuesta negligencia o infracción de la práctica clínica.
La clave desde el punto de vista de la responsabilidad reside en que es necesario que una situación de exigencia de responsabilidad esté presente los tres elementos anteriores pues si falta uno solo de ello, no existiría responsabilidad civil y, por tanto, la reclamación debería ser desestimada.
La comprensión de estos criterios permite al veterinario anticipar cómo se evalúan las reclamaciones civiles y subraya la importancia de actuar con diligencia profesional, documentar exhaustivamente cada actuación facultativa, preservar la trazabilidad clínica, informar adecuadamente al tutor o responsable y activar correctamente el seguro de responsabilidad civil cuando sea necesario.
Sólo mediante esta combinación de buena praxis clínica y correcta gestión administrativa es posible afrontar con garantías cualquier reclamación profesional.
¿Cómo puede recibir un veterinario una reclamación civil?
Las formas más frecuentes con las que podemos ser objeto de una reclamación civil están representadas por quejas o reclamaciones escritas del propietario entregadas en la clínica mediante la emisión de una carta.
Cada vez con son más comunes correos electrónicos o formularios de hojas oficiales de reclamaciones.
También podemos recibir requerimientos escritos procedentes de despachos de abogados que representa al propietario del animal que suelen enviarse mediante burofax o correos certificado con acuse de recibo o mediante reclamaciones previas de “métodos alternativos de solución de conflictos” o MASC, esto es, acciones exigidas desde 2025 por la LO 1/2025 para tratar de resolver muchos litigios civiles.
La forma más directa es mediante la recepción de una demanda judicial directa que se notifica a través del Juzgado o en mano por un funcionario.
Conclusión
- Comprender el marco jurídico y la naturaleza de la responsabilidad civil veterinaria es el primer paso para afrontar con seguridad cualquier reclamación
- La mayoría de los conflictos no derivan de una mala praxis real, sino de percepciones, expectativas o fallos en la comunicación, y solo una actuación clínica documentada, coherente y bien gestionada permite defender adecuadamente el trabajo del profesional
En el próximo artículo abordaremos la parte más operativa del proceso, es decir, cómo debe actuar un veterinario cuando recibe una reclamación civil, qué documentos son esenciales, cómo elaborar un informe sólido y cuál es el papel real del seguro de responsabilidad profesional. Este segundo bloque completará la visión necesaria para gestionar estas situaciones con calma, criterio y respaldo jurídico.













