El uso de antimicrobianos entre veterinarios generalistas y especialistas muestra diferencias importantes en diagnóstico y prescripción.
Un estudio prospectivo publicado en American Journal of Veterinary Research analizó 516 perros y gatos y describió variaciones significativas en cultivos, dosificación y selección de antimicrobianos, ofreciendo una visión más precisa de cómo cambian estos criterios entre niveles asistenciales.
La utilización de antimicrobianos en pequeños animales continúa siendo un área de interés clave en la medicina veterinaria, especialmente ante la preocupación creciente por la resistencia bacteriana.
Aunque los protocolos y guías internacionales ofrecen criterios claros, la aplicación práctica puede variar en función del contexto asistencial, los recursos diagnósticos y el tipo de casos que atiende cada profesional.
En este marco, resulta relevante analizar cómo se toman las decisiones terapéuticas en distintos niveles asistenciales.
El estudio al que hace referencia este artículo comparó, durante un periodo de 12 meses, los tratamientos antimicrobianos aplicados en primera opinión con los instaurados tras la evaluación en un servicio especializado de medicina interna, permitiendo identificar diferencias en patrones de uso y en los fundamentos diagnósticos que los sustentan.
Tasas de prescripción similares, pero con motivaciones diferentes
Según el estudio, el 22,9% de los animales llegó al hospital de referencia recibiendo antimicrobianos, y el 22,0% fue prescrito con ellos tras la evaluación especializada. Aunque las tasas globales son similares, los motivos clínicos que llevaron a la prescripción varían.
En atención primaria, los problemas más frecuentes asociados al tratamiento antimicrobiano fueron los urinarios y gastrointestinales. En el servicio especializado predominaron los procesos respiratorios y urinarios.
Los análisis ajustados mostraron que los casos respiratorios y urinarios tenían más probabilidades de recibir antimicrobianos tras la evaluación en referencia.
Confirmación diagnóstica: un contraste marcado
Una diferencia notable fue el uso de pruebas de identificación bacteriana. Solo una minoría de los animales tratados en atención primaria había sido sometida a cultivos o PCR.
Tras la derivación, el porcentaje ascendió al 72,1%, y se confirmó infección bacteriana en casi la mitad de los casos tratados por los especialistas.
Este contraste refleja la influencia de la disponibilidad diagnóstica y subraya la importancia de interpretar los datos en el contexto de las diferencias estructurales entre niveles asistenciales.
Dosis y adecuación, menos infradosificación en generalistas
El estudio encontró una mayor frecuencia de infradosificación en tratamientos prescritos por veterinarios generalistas en comparación con los especialistas, de acuerdo con las guías BSAVA y “Protect ME”.
Cuando los especialistas continuaron un tratamiento iniciado en atención primaria, en muchos casos ajustaron dosis o modificaron el fármaco, lo que sugiere diferencias en la interpretación de los protocolos disponibles.
Uso de fluoroquinolonas: variabilidad entre niveles asistenciales
Las fluoroquinolonas fueron prescritas en atención primaria en un número reducido de casos, aunque con escaso respaldo diagnóstico. En el centro especializado, el uso fue más frecuente, pero generalmente asociado a cultivos positivos.
Ninguna de las fluoroquinolonas iniciadas en primaria fue mantenida por los especialistas, lo que refleja diferencias en los criterios de selección de estos fármacos entre niveles asistenciales, más que un juicio sobre la idoneidad de uno u otro enfoque.
Variación según sistemas: respiratorio, urinario y gastrointestinal
- Respiratorio
La neumonía por aspiración fue una de las causas principales de prescripción tras la derivación. El estudio recuerda la dificultad de distinguir neumonitis inflamatoria de neumonía bacteriana, lo que puede influir en las decisiones terapéuticas.
- Urinario
Tanto generalistas como especialistas trataron casos de bacteriuria subclínica, pese a que las guías internacionales desaconsejan su tratamiento incluso en animales con comorbilidades. Este hallazgo muestra la complejidad de aplicar estrictamente las recomendaciones en casos reales.
- Gastrointestinal
En procesos de vómitos y diarrea, el metronidazol fue el antimicrobiano más empleado en atención primaria. La evidencia reciente indica que su beneficio en diarrea aguda no complicada es limitado, aunque sigue siendo parte habitual de algunos protocolos clínicos tradicionales.
Áreas de interés identificadas por el estudio
Los autores señalan varias áreas donde existe margen para seguir estudiando y comprendiendo la variabilidad en la práctica clínica:
- Incrementar el uso de cultivos bacterianos previos al tratamiento
- Revisar la adecuación de dosis respecto a las guías actuales
- Restringir fluoroquinolonas a casos con respaldo diagnóstico
- Valorar críticamente el manejo de la bacteriuria subclínica
- Reevaluar la utilidad del metronidazol en diarrea aguda no complicada
Estas observaciones deben interpretarse dentro del contexto del estudio: un único centro de referencia, pacientes derivados y un sistema sanitario distinto al español.
Nota del editor: Este artículo resume los hallazgos de un estudio prospectivo publicado en el American Journal of Veterinary Research. Las conclusiones reflejan los datos del estudio y no constituyen recomendaciones clínicas directas. Las decisiones terapéuticas deben adaptarse a cada paciente y al contexto asistencial.












