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Ya tengo mi título de ACV y ahora qué hago para llegar a mi mejor versión como auxiliar veterinario

Conseguir mi título de Auxiliar Clínico Veterinario fue un logro enorme, pero también el inicio de muchas dudas, miedos y decisiones importantes. En este artículo comparto mi experiencia real en clínica, desde el choque entre la formación y la realidad del día a día, hasta la importancia de salir de la zona de confort, seguir formándome y creer en mí para crecer como ACV. Si acabas de obtener tu título y te preguntas qué hacer ahora, este texto es para ti.

Cuando por fin tienes tu título de ACV en las manos, sientes orgullo, alivio... y, casi al mismo tiempo, un vértigo difícil de explicar.

  • Empiezas a trabajar y descubres que la clínica no siempre se parece a lo que imaginabas, haces muchas cosas, aprendes rápido, pero a veces sientes que te quedas en la superficie, que podrías dar mucho más
  • Yo también estuve ahí. Dudé, tuve miedo, me sentí estancada y pensé que quizá el problema era mío.

Hoy sé que solo estaba en la primera puerta de un camino mucho más grande, y quiero contarte cómo empecé a abrir las siguientes.

Cuando terminas las prácticas de ACV y empiezas a preguntarte cosas...

Si has conseguido, después de tanto esfuerzo, tu título de ACV, ¡FELICIDADES! Esto acaba de empezar. Acabas de abrir solo la primera puerta de tu camino como ACV.

La realidad es que cada vez los cursos se aproximan más a la realidad del trabajo que ejercerás. Aunque aún queda mucho camino, esto hace que tengas una visión más real de lo que será tu trabajo como ACV.

  • Siempre que una persona termina las prácticas conmigo le pregunto: ¿es lo que esperabas? ¿Te gusta? Y lo pregunto por cómo fue mi experiencia, que ahora os contaré.

Quiero compartir mi historia como inicio de este artículo por si alguien se encuentra en alguna parte del camino que yo viví.

Mi historia y las tres puertas que cambiaron todo

Primera puerta, la realidad golpea...

Yo salí del curso pensando que acariciaría perritos y pincharía algún inyectable. La realidad me impresionó bastante.

Mi primer trabajo fue donde hice las prácticas: medicar, poner vías, sacar sangre, hacer analíticas, atender recepción...

Un multitasking superficial de todo lo que puede hacer un ACV.

  • Me sentía estancada. Quería llegar mucho más lejos, pero me daba miedo irme. ¿Quién me daría una oportunidad?
  • Tenía un trabajo estable, aunque no me sentía realizada

Segunda puerta, el descubrimiento...

Por Instagram apareció un perfil del sector veterinario que explicaba teoría en posts. Pensé: "¡Guau, qué interesante! ¿Qué veterinaria es?".

Para mi sorpresa, no era veterinaria, sino una auxiliar y se llamaba María Teno.

Sentí una emoción tremenda al ver una versión del auxiliar que no me habían mostrado. Ahí cambió todo.

La verdad es que sentí una sensación de engaño puesto que tras 6 años de experiencia me di cuenta que la versión que me enseñaron de lo que era un auxiliar no era del todo correcta.

  • No me enseñaron a pensar, solo seguía directrices. No salía de limpiar pipís y heces, barrer consultas, hacer analíticas...
  • Sabía que había más que explorar.

Tercera puerta, el salto...

Tras ver el post de María, descubrí un hospital de Barcelona que me enamoró. Me sacudí los miedos y decidí creer en mí.

  • Me hice una lista de todo lo que no sabía hacer y que los veterinarios siempre hacían: CRI, transfusiones, suplementaciones...
  • Busqué información, pregunté, hice ejercicios para ir preparada
  • Envié el CV con miedo...
  • Me llamaron y, después de 3 pruebas y muchos nervios, me cogieron

En tres años en ese hospital aprendí lo que no aprendí en 6 años en mi primer trabajo. Gente muy preparada te explicaba todo lo que hacías y por qué, te dejaban pensar y razonar. Era esa versión de ACV que vi en el post de María.

Sentía vértigo al ver cuánto sabían mis compañeras. Fui haciendo cursos de especialización para sentirme más segura. Sigo sintiendo vértigo por todo lo que no sé y sigue emocionándome seguir aprendiendo.

¡Yo sigo sintiendo que no sé nada y eso me hace tremendamente feliz!

Consejos después de obtener tu título de ACV...Recuerda que solo estás en la primera puerta

1.-Elegir las prácticas de ACV

  • Te recomiendo que vayas a sitios grandes como hospitales. El hospital tiene más departamentos y especialidades y eso significa aprendizaje
  • Sé una esponja y aprende de todo; es parte de tu currículum

2.-Durante las prácticas de ACV

  • Las prácticas están para aprender. ¡Pregunta todo lo que quieras!
  • No tengas vergüenza. Hoy en día, lo que más valoro es que tengan ganas de aprender y pregunten
  • La huella que dejes puede convertirse en una oferta de trabajo

3.- Si no consigues trabajo de ACV

  • No te desanimes; seguramente está por llegar
  • Mientras no tengas trabajo, sigue formándote. Eso también es currículum.

Siempre existen opciones para seguir formándote, como webinars asumibles económicamente, cursos de especialización, congresos y libros, o incluso buscar otras estancias de prácticas; porque, al final, ¿quién no puede comprarse un libro de urgencias y estudiarlo como si fuera un curso online? Eso no es una cuestión de dinero, es actitud.

4.-Tu primer trabajo como ACV

  • ¡Felicidades! Este es un camino sin fin, ¡hay que seguir trabajando duro!. Sigue preguntando mucho aunque ya no estés en prácticas
  • Autoevalúate sin juzgarte. Revisa tus puntos débiles y refuérzalos
  • Exígete sin machacarte, porque amas tu profesión.

5.- ¿Malas experiencias como ACV?

  • Hasta las malas experiencias nos enseñan algo...
  • Yo llegué donde estoy porque tuve que vivir la experiencia del primer hospital. Eso me hizo definir lo que no quería y adónde quería llegar.

6.- Cuando eres la nueva ACV

  • Es normal que te evalúen y supervisen al principio. Así debe ser
  • Llegará un punto en que, cuando vean lo que vales, no sentirás tanta presión.

Para lidiar con el ego en el camino profesional, rodéate de personas que realmente quieran enseñarte, mantente educada y aprende todo lo posible incluso de quienes tienen más ego, no pierdas tu foco desde la humildad y apóyate en una persona vitamina que te impulse y crea en ti.

Lo que nunca tienes que perder como ACV

Cuando aprendas mucho, recuerda que nunca lo sabrás todo. Esta profesión no tiene fin.

Puedes equivocarte porque eres humana, así que no tengas ego con la gente que enseñes.

Recuerda siempre:

  • Sé humilde siempre
  • Ayuda a otros como te ayudaron en tus inicio
  • No pierdas la ilusión; si la pierdes, busca inspiración
  • Sé una esponja y pregunta mucho siempre
  • No hay excusa si sabes lo que quieres: ve a por ello
  • No compitas con otros, compite contra ti mismo
  • El ego no es una opción

El futuro como ACV no tiene límites, porque nadie te dice hasta dónde puedes llegar -eso solo lo defines tú- y hoy en día existen auxiliares especializados en anestesia, cirugía, oncología, laboratorio, hospitalización, oftalmología o fisioterapia, lo que demuestra que nuestro camino profesional es mucho más amplio de lo que a veces imaginamos.

  • Porque cuando te preguntas “ya tengo mi título de ACV, ¿qué hago ahora?”, la respuesta es sencilla y a la vez valiente: seguir creciendo, convertirte en tu mejor versión y atreverte a vivir el sueño que te trajo hasta aquí

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