La medicina preventiva veterinaria constituye uno de los pilares silenciosos de la clínica de pequeños animales. Más allá de los protocolos rutinarios, decisiones como la desparasitación o la vacunación influyen directamente en la salud individual del paciente, en la protección colectiva frente a enfermedades infecciosas y en el propio equilibrio del enfoque One Health.
Su aplicación efectiva requiere, además, un trabajo coordinado entre veterinarios y auxiliares clínicos veterinarios (ACV), especialmente en el ámbito de la educación sanitaria y el acompañamiento a los tutores.
- En este contexto, la trayectoria de la Dra. Marta León Artozqui refleja una estrecha conexión con la realidad de la consulta, la formación de los equipos clínicos y la divulgación científica aplicada.
- Veterinaria clínica y doctora en Veterinaria, desarrolla actualmente su labor como asesora técnica veterinaria de Animales de Compañía en Boehringer Ingelheim Animal Health España
Conversamos con ella sobre los retos actuales de la medicina preventiva, el papel de los equipos auxiliares clínicos veterinarios y la evolución necesaria de los protocolos.
Su trayectoria profesional abarca la clínica veterinaria, la investigación y el asesoramiento técnico de medicamentos preventivos en la industria. ¿Cómo han influido estas etapas en su manera de entender la medicina preventiva en pequeños animales?
En mi etapa puramente clínica, la vacunación y la desparasitación formaban parte habitual de la práctica veterinaria, igual que ocurre hoy en la mayor parte de los centros veterinarios. Pero creo que, entonces, se percibían más como protocolos rutinarios que “había que hacer”.
Con el paso del tiempo, gracias a más de 20 años trabajando e investigando en la industria farmacéutica en el ámbito de las enfermedades parasitarias e infecciosas y su prevención, he adquirido una visión más amplia del verdadero alcance de estas acciones.
- Hoy entiendo la medicina preventiva no como una rutina, sino como una herramienta clínica fundamental para proteger la salud de los perros y gatos y, al mismo tiempo, reducir riesgos para las personas desde un enfoque One Health.
- Una medicina preventiva bien hecha no es un protocolo rutinario: es una inversión directa en bienestar y calidad de vida para todos, animales y personas.
En este contexto, la formación continua y la concienciación – tanto de los veterinarios, ACVs y tutores – han avanzado, aunque todavía queda camino por recorrer.
Hoy, además, el ACV desempeña un papel clave en la prevención, algo que ha evolucionado mucho teniendo en cuenta que hace años su presencia en los centros veterinarios era todavía limitada.
En la consulta veterinaria, la prevención a veces queda relegada frente a la medicina curativa. ¿Qué impacto real tiene una estrategia preventiva bien estructurada en la salud de perros y gatos?
Es cierto que, en la consulta veterinaria, la prevención, a veces - afortunadamente cada vez menos - queda relegada frente a la medicina curativa, porque lo que no se ve, no preocupa y no hay que hacer nada, no es un problema inmediato. Sin embargo, una estrategia preventiva bien estructurada tiene un impacto clave en la salud de los perros y gatos y, además, aporta tranquilidad para los tutores.
- La medicina preventiva permite adelantarse a enfermedades que pueden ser graves y, en algunos casos, potencialmente mortales, muchas de ellas con implicaciones zoonósicas.
- Patologías graves y zoonósicas tanto parasitarias, como la leishmaniosis o la dirofilariosis, e infecciosas, como la leptospirosis, son prevenibles, pero cuando se diagnostican pueden implicar tratamientos largos, complicaciones y un importante impacto en la calidad de vida del animal. La prevención es la base de una salud sólida y duradera.
Si nos centramos en la desparasitación, ¿cuáles son hoy los principales errores o lagunas que todavía observa en la aplicación de protocolos en clínica?
Podemos empezar aportando datos muy relevantes que evidencian que, efectivamente, todavía existe un amplio margen de mejora en la aplicación de los protocolos de desparasitación.
Según un estudio1 realizado en España, publicado en 2020, más del 90% de los perros con riesgo medio-alto de infección por parásitos internos no se desparasitan con la frecuencia recomendada, a pesar de que alrededor de un 80% de los tutores considera que lo está haciendo correctamente.
- Por poner otro ejemplo, en zonas endémicas de dirofilariosis, solo aproximadamente un 25% de los tutores protege de forma adecuada frente a la dirofilariosis2.
Otro punto clave es la necesidad de realizar lo que podríamos denominar la “anamnesis parasitológica”. No basta con aplicar un protocolo estándar; es muy necesario individualizar los protocolos a cada animal teniendo en cuenta la zona dónde vive el animal, su estilo de vida y su entorno, si convive con niños o personas inmunodeprimidas, etc. Con frecuencia no hacemos este tipo de preguntas y, por tanto, infravaloramos el riesgo real.
- De hecho, el estudio de Miró y colaboradores1, anteriormente mencionado, mostró que alrededor del 96% de los perros evaluados se clasificaban en categorías de riesgo alto de infección parasitaria según su estilo de vida.
Otro aspecto relevante es la falta de percepción real del riesgo. Muchos tutores – e incluso profesionales – no son conscientes de que viven en zonas endémicas de determinadas enfermedades parasitarias, lo que condiciona una prevención insuficiente.
Por ejemplo, en algunas zonas endémicas de dirofilariosis, más del 70% de los tutores desconoce que reside en un área de riesgo2, lo que subraya la baja adopción de medidas preventivas adecuadas.
En los últimos años se están observando cambios en la distribución de enfermedades parasitarias e infecciosas en pequeños animales. ¿Cómo debería adaptarse la prevención en clínica a esta nueva realidad epidemiológica en España?
En los últimos años estamos observando cambios claros en la distribución de enfermedades parasitarias e infecciosas en pequeños animales en España y a través del mundo entero. Se puede decir que “en epidemiología cada vez hay menos fronteras”.
Patologías parasitarias como la dirofilariosis, leishmaniosis, babesiosis y thelaziosis, entre otras, se detectan hoy en zonas donde antes no eran habituales. Entre otros factores, el cambio climático, los cambios en el uso del suelo y el paisaje, la mayor movilidad de las mascotas, y la movilidad de animales domésticos y silvestres reservorios, hacen que los vectores se extiendan, su actividad se prolonga y sus condiciones sean apropiadas para mantener viables a los parásitos.
En el ámbito de las enfermedades infecciosas, la leptospirosis es un buen ejemplo de cómo el riesgo ha cambiado. Se trata de una zoonosis distribuida mundialmente y que, actualmente en España, se considera una enfermedad de declaración obligatoria en medicina humana. Debido a lo anterior, a su prevalencia a nivel nacional y a la elevada tasa de mortalidad en los perros, entre otros factores, recientemente las guías WSAVA de vacunación canina han actualizado recientemente su posicionamiento sobre la vacunación frente a la leptospirosis, considerándola actualmente una vacuna esencial y recomendando su administración a todos los perros.
- Es importante tener en cuenta el hecho de que muchas de estas infecciones circulan en perros y gatos – además de animales silvestres - clínicamente sanos, que actúan como reservorios silenciosos y contribuyen a la expansión de la enfermedad.
- Como dato relevante, hay que tener en cuenta que entre un 80-90% de perros infectados por dirofilariosis no muestran enfermedad2.
Ante esta realidad epidemiológica, la prevención no puede basarse en criterios geográficos o estacionales clásicos. Es necesario ser conscientes del riesgo real, revisando los estudios epidemiológicos que se van publicando para adaptar los protocolos preventivos.
También es clave reforzar la comunicación con los tutores para explicar que la prevención debe adelantarse a la enfermedad, incluso en zonas donde como bien dice mucha gente “yo no veo casos”. Muchas zonas parecen “libres” simplemente porque no se busca activamente.
¿Están los tutores de mascotas concienciados sobre la importancia de la vacunación?
Al igual que ocurre en el ámbito de la desparasitación, todavía hay un margen importante de mejora en la concienciación de los tutores sobre la importancia de la vacunación en los animales de compañía.
- Aunque en España existen escasos estudios que permitan conocer con precisión la cobertura vacunal real en perros y gatos, un estudio, cuyo objetivo era determinar el estado inmune en una población canina de España central, determinó que sólo el 41,1% de los animales incluidos habían recibido vacunación frente a enfermedades consideradas esenciales como el moquillo canino, el parvovirus y el adenovirus según el historial vacunal reportado3.
En el caso de una enfermedad tan relevante desde el punto de vista de la salud pública como la rabia, la disponibilidad de datos actualizados sobre la cobertura vacunal en animales de compañía en España es limitada.
Tenemos que tener en cuenta que la normativa ha cambiado en los últimos años en algunas comunidades autónomas, sin embargo, datos provenientes de años anteriores indican que, en general, la cobertura vacunal en mascotas se sitúa muy por debajo del umbral del 70% que es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para garantizar la inmunidad de grupo4.
- Por poner un ejemplo, en 2024, la cobertura media de vacunación contra la rabia en Castilla-La Mancha se situó en torno al 27%5.
Desde la perspectiva de la vacunación, ¿qué aspectos considera clave para adaptar los calendarios vacunales a la realidad individual de cada paciente?
Igual que ocurre con la desparasitación, hoy sabemos que los calendarios vacunales también deberían adaptarse al riesgo individual de cada paciente.
- Factores como el estilo de vida, el entorno en el que viven, la convivencia con otros animales o la posible exposición a determinados patógenos deben tenerse en cuenta para decidir qué vacunas son necesarias y con qué frecuencia administrarlas.
En este contexto, es importante diferenciar entre vacunas esenciales, recomendadas para todos los animales, y vacunas no esenciales, que deben administrarse en función del riesgo concreto del animal.
También es importante considerar la duración de la inmunidad de cada vacuna o la circulación de diferentes cepas patógenas.
- Es fundamental analizar las fichas técnicas de las vacunas que se comercializan para asegurarse de que inmunicen frente al máximo número de cepas (o serogrupos en el caso de la leptospirosis) que puedan circular en el entorno de cada animal.
Por tanto, es importante revisar periódicamente los protocolos y actualizarlos con la evidencia científica disponible, igual que sucede en medicina humana.
Dentro del equipo clínico, el ACV mantiene una relación muy cercana con los tutores. ¿Qué papel desempeña en la correcta implementación y seguimiento de los programas de desparasitación y vacunación?
El papel del ACV es fundamental. Como bien sabemos, en muchas ocasiones es el profesional del equipo clínico que mantiene un contacto más cercano y continuado con los tutores, lo que le convierte en una pieza clave para que los programas de prevención realmente se lleven a cabo.
- La labor clínica asistencial del ACV es muy importante, pero también lo es el papel educativo: explicar a los tutores la importancia de la vacunación y la desparasitación, resolver dudas y reforzar mensajes preventivos.
- Además, el ACV puede contribuir al seguimiento de los protocolos preventivos dentro de la clínica, recordando revisiones, controlando calendarios vacunales y de desparasitación o ayudando a detectar situaciones de riesgo. Todo ello, obviamente, dentro de un trabajo en equipo con los veterinarios.
Un aspecto clave a destacar es la participación del ACV en el manejo del paciente, especialmente mediante un enfoque “cat friendly” en el caso de los felinos, que contribuye a reducir el estrés y mejorar la experiencia durante la visita clínica. Esto repercute directamente en una mayor satisfacción de los tutores y en un mejor cumplimiento a los protocolos preventivos, favoreciendo que acudan de forma regular a las revisiones, vacunaciones y desparasitaciones recomendadas.
- Al final, el ACV es clave para ofrecer una medicina preventiva eficaz y bien aplicada en la práctica clínica.
Desde el punto de vista formativo, ¿qué competencias en medicina preventiva deberían reforzarse especialmente en los ACV que trabajan en clínica de pequeños animales?
Bajo mi opinión, desde el punto de vista formativo, los ACV podrían reforzar especialmente las siguientes competencias:
- En primer lugar, el conocimiento práctico de los protocolos de vacunación y desparasitación, entendiendo no solo qué se recomienda, sino por qué, en función del contexto epidemiológico y el riesgo individualizado de cada animal.
- Relacionado con este punto, en segundo lugar, la capacidad de identificar el riesgo en cada paciente a partir de la anamnesis, recogiendo información clave sobre el estilo de vida, el entorno o los viajes de la cada mascota.
- En tercer lugar, las habilidades de comunicación con el tutor, fundamentales para explicar la importancia de la prevención, manejar objeciones y mejorar el cumplimiento a largo plazo.
Todo ello, en coordinación con el equipo veterinario, permite que el ACV se convierta en un verdadero motor de la medicina preventiva dentro de la clínica.
El enfoque One Health está cada vez más presente en el discurso sanitario. ¿Cómo se traduce de forma concreta en las decisiones preventivas que tomamos en pequeños animales?
Cuando hablamos de One Health, creo que es fundamental entender que las interacciones entre los pequeños animales y las personas tienen muchísimas implicaciones; algunas negativas, como las zoonosis, pero también otras muchas muy positivas debido a los beneficios que las mascotas tienen en las personas y viceversa. Por tanto, nuestro papel como veterinarios y ACV es fundamental en One Health, y así se lo deberíamos hacer saber a los tutores y a la población en general.
- En relación con la medicina preventiva, el enfoque One Health se traduce, en la práctica clínica de pequeños animales, en entender y hacer entender a los tutores que las decisiones preventivas, no solo protegen al animal, sino también a las personas y al entorno.
- Aquí, cobra especial relevancia el control de las enfermedades zoonósicas como la leishmaniosis, dirofilariosis, rabia y leptospirosis, por poner algunos ejemplos, aunque hay muchas más enfermedades zoonósicas.
De forma concreta, esto implica, como ya venimos mencionando, aplicar unos protocolos de desparasitación y vacunación adecuados, insistiendo en la vacunación y desparasitación regular frente a los patógenos con potencial zoonósico, y reforzar el control de vectores como los flebotomos, mosquitos o garrapatas. También supone educar al tutor sobre su papel en la prevención, especialmente en hogares con niños, personas mayores o inmunodeprimidas.
- En definitiva, aplicar One Health en la clínica es pasar de una prevención centrada únicamente en el animal a una visión más amplia, donde proteger al paciente es también una forma de proteger la salud pública.
Mirando al futuro, ¿hacia dónde cree que evolucionará la medicina preventiva veterinaria en España y qué papel tendrán en esa evolución los auxiliares clínicos veterinarios?
Creo que es posible que la medicina preventiva veterinaria evolucione, o debería evolucionar, hacia un enfoque aún más presente en el día a día de la clínica, teniendo en cuenta factores como el cambio climático, la expansión de vectores y patógenos, y una mayor concienciación sobre las zoonosis y el concepto One Health. La prevención debería ganar aún más peso y consolidarse como una parte esencial del seguimiento habitual de los pacientes.
En este contexto, los auxiliares clínicos veterinarios tienen y tendrán un papel clave. Serán fundamentales en la educación del tutor, en reforzar los mensajes preventivos en cada visita y en mejorar el cumplimiento de los planes de vacunación y desparasitación. Su cercanía con el cliente los convierte en un pilar esencial para que la prevención se lleve realmente a la práctica. El papel del ACV cada vez es más estratégico dentro de la clínica.
La prevención no siempre ocupa titulares, pero sostiene buena parte de la medicina veterinaria que se practica cada día en clínicas y hospitales. La conversación con la Dra. Marta León subraya la necesidad de revisar protocolos, reforzar la comunicación con los tutores y reconocer el papel esencial de todo el equipo clínico en la protección sanitaria de perros y gatos.
- En un escenario donde cambian la epidemiología, las expectativas sociales y el propio ejercicio profesional, la medicina preventiva deja de ser un acto rutinario para convertirse en una herramienta estratégica. Pensar en prevención, hoy, es también pensar en el futuro de la profesión veterinaria.
Referencias:
1. Miró, Guadalupe, et al. "Survey of Spanish pet owners about endoparasite infection risk and deworming frequencies." Parasites & vectors 13.1 (2020): 101.
2. Dirofilariosis: El 70 % de dueños de mascotas no saben que viven en una zona endémica. Diario Veterinario.
3.Blanco, Jose L., et al. "Serum antibody titers against distemper, parvovirus and infectious hepatitis in dogs from Central Spain." Veterinary Vaccine 4.2 (2025): 100107.
4.Rabies. WHO.
5.Los veterinarios de Castilla-La Mancha advierten del bajo porcentaje de vacunación de perros y gatos en la región | colvet.es


















